Ahorro en las empresas, enemigo del crecimiento

Las grandes firmas alemanas, que solían ser la clientela principal de Deutsche Bank, se encuentran inundadas de efectivo, elevando el monto de la deuda pública alemana.
La institución lucha contra una inminente multa del Departamento de Justicia de EU.
La institución lucha contra una inminente multa del Departamento de Justicia de EU. (Sergei Karpukhin/Reuters)

La difícil situación de Deutsche Bank, en su lucha con el impacto de una fuerte multa inminente por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos por las ventas inadecuadas de los valores hipotecarios, sirve para destacar el gran contraste entre la frágil condición financiera de los bancos alemanes y de las sólidas finanzas del sector empresarial no financiero alemán. Esto es un síntoma de un malestar general a escala mundial.

En el caso de Alemania, la historia es la de un país que desde hace mucho tiempo tiene un exceso de sector bancario, con una gran cantidad de cajas de ahorros de los sectores público y cooperativo con un gran arraigo regional y que desde hace mucho debieron llegar a una consolidación. Sin embargo, tienen un cómodo vínculo con la política local y, por lo tanto, la consolidación nunca sucede y, por lo mismo, los bancos continúan con una subcapitalización. Ahora su condición se deteriora aún más como resultado de las tasas de interés negativas del Banco Central Europeo que reducen aún más los márgenes de los bancos.

Se entiende que Deutsche Bank tratará de escapar de este mercado fragmentado en el que tiene una baja presencia minorista y entrará en la banca de inversión en Londres y Nueva York. Esto resultó algo distinto a una buena experiencia, que culminó en la más reciente caída del precio de las acciones.

Por su parte, las grandes empresas alemanas, que solían ser la clientela principal de Deutsche, están inundadas de efectivo. En épocas normales, el sector empresarial es un solicitante neto de préstamos del sector doméstico, cortesía de la intermediación que ofrecen los mercados de bonos y el sistema bancario. Eso no ocurre el día de hoy. El sector corporativo se convirtió en un prestamista neto para el resto de la economía antes de la crisis financiera. Desde entonces sus ahorros netos —utilidades netas menos los dividendos— se aceleraron, subieron de 1.7 por ciento del producto interno bruto en 2013 a 3.5 por ciento del PIB el año pasado.

Alemania no está sola en esto. Desde 2000, todas las economías del G7, con excepción de Francia e Italia, pasaron por el mismo fenómeno. En parte esto reflejó el estallido de la burbuja de las punto com y de la insuficiencia de inversión que le siguió. Después de la crisis financiera, la inversión nuevamente se debilitó, mientras que la reducción de los pagos de interés que resultan por los programas de compras de activos del banco central se convirtió en un importante factor para el exceso del ahorro empresarial, al igual que las ganancias inesperadas que se derivaron por la caída del precio del petróleo. En un caso extremo de Japón, los ahorros corporativos netos se mantienen en un nivel cercano a 8 por ciento del PIB.

En términos de los flujos de fondos, si un sector de la economía tiene un superávit, el resto de la economía tiene que manejar un déficit que lo compense. En el caso de Alemania es su sector en el extranjero el que equilibra los ahorros netos del sector empresarial, junto con los superávits de ahorros en el sector doméstico y público. Así que el comportamiento del sector corporativo es un factor clave del estrambótico superávit de cuenta corriente alemán que está cerca de ser de 9 por ciento del PIB, lo que es una carga sobre la demanda, no solo en la zona euro, sino en el resto del mundo.

El sector en el extranjero tiene una tarea similar, aunque en una escala mucho más pequeña, para el resto de los países con exceso de ahorros empresariales, con la única excepción de Japón. Allí el exceso en parte es el resultado de un impacto adverso de la demografía y la deflación de la inversión. También refleja un desequilibrio en una economía que sufre de una deficiencia estructural del ingreso del consumidor, lo que lleva a una menor demanda de consumo. El exceso de ahorro empresarial lo compensa el sector público, con la consecuencia de que la deuda pública bruta aumentó a un nivel alarmante y potencialmente insostenible de alrededor de 250 por ciento del PIB.

Al dejar de lado a Japón, el aumento del ahorro empresarial es una cuestión más general de preocupación y solo por el surgimiento de los rendimientos bajos o negativos. Los economistas de la Reserva Federal de EU encontraron una fuerte relación entre los préstamos netos corporativos y el desempeño macroeconómico en una encuesta a 26 países de la OCDE. Sus datos sugieren que los países con la mayor deficiencia de crecimiento desde la crisis financiera son los que tienen mayores aumentos de préstamos corporativos. Y concluyen que eso parece representar una importante fuga para la demanda. *

Para los responsables de las políticas en las grandes reuniones de Washington de esta semana, la lección es que buscar cualquier escape de los bajos intereses y el bajo crecimiento mundial de la actualidad tiene que implicar poner en su agenda el exceso de ahorros empresariales, y considerar seriamente el tratamiento fiscal que se le da a la depreciación, dividendos y ganancias retenidas.

*“The Corporate Saving Glut in the Aftermath of the Global Financial Crisis” (“El exceso de ahorro empresarial en la etapa posterior de la crisis financiera mundial”), Joseph W. Gruber y Steve B.Kamin, junio, 2015.