Rozar la felicidad: entrevista a Rosa Montero

"No quiero obligar a nadie a seguir mi camino, pero hay cosas que nos sirven a todos: leer, escribir y pensar", dice la autora de 'La loca de la casa'
Rosa Montero
Rosa Montero (Foto: FIL)

Guadalajara

La escritura tiene varias rutas, pero todas atraviesan por la pluma y el papel. Inspirada en los cuadernos de la pintora lusitana Paula Rego, la española Rosa Montero ideó Escribe con Rosa Montero (Alfaguara), una libreta de apuntes que será tan personal como tú quieras. En todo, el cuaderno incluye algunos consejos de la autora de La loca de la casa.

TE RECOMENDAMOS: 

Hace unos días ganó el Premio Nacional de Literatura en España. ¿Cómo toma el reconocimiento?

Como algo curativo y casi terapéutico. La inseguridad nunca pasa. Escribir novelas es algo muy solitario y tiende a volvernos neuróticos. Apenas leí un estudio de una universidad húngara que habla de un gen con el ridículo nombre de Neuregulín 1. Dice que podría ser el gen de la creatividad. El 50% de los europeos tiene una copia; el 35% no lo tiene; y el 15% dos copias. Quienes tienen dos presentan una memoria espantosa, predisposición a los trastornos mentales e hipersensibilidad a las críticas. Es una calca de los artistas. Recibir el premio me genera la misma sensación de cuando llegas a casa y recibes una palmada en la espalda de tus padres.

¿De niña le hubiera gustado tener un cuaderno comoEscribe con Rosa Montero?

Me habría encantado. Soy una loca y acaparadora de las libretas, pero además tienen que ser sin rallar y con papel satinado. Siempre escribo con pluma estilográfica. Me encantan las tintas y escribir a mano. Mi método  de trabajo consiste en tener el huevo de la novela, tomar notas en cuadernos, pasar las notas a un cuaderno mayor y sigo con grandes mapas de las historias. Una vez que tengo esto me siento a escribir. Tengo un refugió en Cascais, Portugal, donde existe un museo de la pintora viva Paula Rego, mi favorita. Ahí venden unos cuadernos preciosos, que me inspiraron para este.

En el cuaderno sugiere: escribe mucho, lee mucho y piensa mucho.

No quiero obligar a nadie a seguir mi camino, pero hay cosas que nos sirven a todos; y leer, escribir y pensar, son básicas para ser escritor. La novela intenta atrapar y significar la vida y para eso necesitas observar y extraerte de la anécdota.

Dice que tampoco es conveniente escribir cuando hay llanto.

Puedes escribir, pero en tu diario. Para que la novela sea buena debe tener una distancia. Según  Julio Ramón Ribeyro, para que la novela madure necesita de la muerte metafórica del autor.

¿Desde qué estado de ánimo suele escribir?

Una novela es un mundo especial y emocional. Algunas son alegres, otras tristes. Durante el tiempo en que la escribes ese tono se mantiene y aprende a convivir con tu vida cotidiana.

¿En qué tono escribió La ridícula idea de no volver a verte, donde habló de la muerte de su esposo?

Escribí esa novela dos años después de la muerte de mi marido, de modo que ya había pasado el duelo agudo y ya podía hablar del duelo de todos, no del personal. Para mí es un libro sobre la vida y la posibilidad de aprender a vivir con plenitud y serenidad, claro que para hacerlo hay que aprender a llegar a un acuerdo con la muerte.

¿Usted ya llegó a ese acuerdo?

Intelectualmente sí, pero es difícil mantenerlo. Escribo para perderle miedo a la muerte y algo he conseguido. Creo que todos los novelistas tenemos la certidumbre de que nuestros libros son mejores que nosotros.

Escribe para perderle miedo a la muerte.

En lo esencial y animal sí, pero de una manera más global sé que escribo para darle un sentido al mal y al dolor. Decía el pintor Georges Braque: el arte es una herida hecha luz.

Otra de sus recomendaciones es no aspirar a la fama y al dinero.

No puedes vivir de la novela porque entonces la hipotecas. Además, como ahora los novelistas salimos en la tele y hacemos giras inmensas, la gente se confunde. La mayoría son pobres como ratas y viven una vida humillante. Pueden rechazarte una novela cualquier cantidad de veces. Uno escribe porque es su manera de soportar la vida y de rozar la felicidad.