La magia de George R.R. Martin en la FIL 2016

Proveniente de la ciencia ficción, el autor estadunidense se ha convertido en un fenómeno comercial luego de que Canción de hielo y fuego llegó a la televisión.
La serie de novelas Canción de hielo y fuego, cuyo primer volumen es Juego de Tronos, ha vendido más de 58 millones de copias y se ha traducido a 45 idiomas.
La serie de novelas Canción de hielo y fuego, cuyo primer volumen es Juego de Tronos, ha vendido más de 58 millones de copias y se ha traducido a 45 idiomas. (Shutterstock/Cortesía HBO)

Juego de tronos marca un antes y un después en la televisión y la literatura de Estados Unidos. La novela cambió la forma en que vemos la fantasía y la ciencia ficción. George R. R. Martin consiguió crear este universo tan atractivo porque ha sabido mezclar zombis, dragones y mucho sexo con la historia de la humanidad.

El autor siempre ha dicho que sus historias remiten a la Guerra de las Rosas, pero es claro que también se ha inspirado en familias como los Borgia, los Trastamara, los Capeto y otras igual de disfuncionales. La trama de Juego de tronos arranca con la desgracia de La Mano del Rey, una suerte de senescal o valido cuya existencia se desmiembra cuando Bran, el hijo menor, observa una transgresión incestuosa.

A partir de aquí el desarrollo es frenético, espectacular. Tanto que Canción de hielo y fuego, nombre genérico de todas las novelas, ha tenido un éxito sin precedentes en el mundo editorial.

Alison Flood, del periódico The Guardian, entrevistó a Lisa Tuttle, una de las mejores amigas de Martin. Tuttle cuenta que la primera vez que leyó a Martin sintió que estaba entrando en el mundo de Philip K. Dick, el maestro de la ciencia ficción. En la década de 1970, continúa Tuttle, volverse así de famoso con esta literatura era impensable. Martin relaciona magia con esoterismo, mística con violencia y sexo para macerarlo todo en una historia que gira alrededor de un trono de hierro. Canción de hielo y fuego ha vendido más de 58 millones de copias alrededor del mundo y se ha traducido a 45 idiomas.

El primer volumen de la serie se llama justamente Juego de tronos. De aquí tomaron los ejecutivos de HBO el nombre para la serie de televisión. La novela se había publicado en 1996 y fue ganando adeptos. “La gente en los años noventa quería algo más realista”, dice Jane Johnson, editora de Martin, en una entrevista para The Guardian.

Le extraña que no haya sido un éxito inmediato, pero a finales del siglo pasado la fantasía era despreciada. Tenía un público cautivo, sí, gente que buscaba literatura de fantasía y ciencia ficción, aunque siempre en la parte trasera de las librerías, donde solo los más fantasiosos suelen aventurarse.

Canción de hielo y fuego comenzó a volverse el éxito que hoy es cuando, a principios de siglo, la editorial lanzó la serie de libros con una imagen mucho más contemporánea. Y la magia sucedió. Martin había pensado hacer una trilogía. A la primera novela había seguido Choque de reyes. Finalmente, en 2005 publicó Festín de cuervos, pero su imaginación no se había agotado, así que en 2011 publicó Danza de dragones y hoy por hoy sus fanáticos esperan una nueva entrega que ya tiene título en español: Vientos de invierno.

Se dice que sus seguidores presionan tanto que ya Martin se siente intimidado. En 2009, ante un auditorio repleto, exclamó: “Ya entendí el mensaje. Ustedes quieren que no me dedique a otra cosa en la vida. Solo a escribir Canción de hielo y fuego”. Exaltados, los fanáticos gritaron que sí.

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Varios medios han reportado que Martin no se siente realmente cómodo con la fama. Lo que le gusta es escribir y pensar, inventar historias. Quería hacer un poco de dinero, sí, pero ha tenido un éxito tal que le impresiona.

Nació en Bayonne, Nueva Jersey, en 1948. Desde niño escribía historias para sus amigos. Las vendía por algunos centavos. En poco tiempo ya escribía guiones para cómics y en revistas de aficionados al arte de la caricatura. Estudió periodismo y ha trabajado como ajedrecista, editor, ejecutivo para una tarjeta de crédito y, finalmente, como director editorial y productor en Hollywood. A pesar de la fama, no ha dejado de escribir.

La primera novela que publicó fue Dying of the Light (no confundir con la película de Paul Schrader). La muerte de la luz cuenta la historia de un planeta moribundo y se publicó en 1977. Fue gracias al éxito que tuvo con este texto que conoció a Lisa Tuttle, quien se volvería su amiga de toda la vida. En 1991 publicó Windhaven, una historia de vampiros del Mississippi.

Ese año comenzó también a trabajar para Hollywood y estaba escribiendo otra novela cuando se le ocurrió el primer capítulo de Juego de tronos. Quien la haya leído no olvidará cuando Bran encuentra a unos cachorros de lobo en la nieve. Fue tal la fuerza de la imagen que sintió la necesidad de ir más allá y con ella comenzó a germinar Juego de tronos, que demuestra que se puede hacer algo oscuro, erótico y estremecedor al mismo tiempo.

Canción de hielo y fuego demostró además que los lectores de este tipo de literatura no eran “de segunda”, como sugerían los connoisseurs. Aun así, no fue hasta que la historia llegó a HBO que Martin se hizo popular. Canción de hielo y fuego estuvo en los primeros lugares de venta durante una semana y ahora siete de sus libros están entre ellos en lo que va del siglo.


La historia, en efecto, es trágica en el sentido griego, entre otras cosas porque Martin sabe matar. Cuando menos a sus personajes. Recientemente dijo a Allison Flood que atribuía su éxito a que no le da miedo que sus protagonistas mueran cuando les ha llegado la hora. Y es que según George R. R. Martin, las historias en que solo mueren los secundarios son engañosas, pues no se parecen a la vida real y, como dijo en una entrevista para la revista de ciencia ficción Galaxy’s Edge, “un escritor, incluso un escritor de fantasía, tiene la obligación de decir la verdad y la verdad es, como decimos en Juego de tronos, que todos los hombres deben morir”.

Más adelante afirma: “hemos leído millones de veces la historia de un grupo de héroes que se embarca en una aventura: el protagonista, su mejor amigo y la novia sufren una serie de eventos que erizan los pelos, pero ninguno muere. Solo los personajes secundarios. Pues bien, esto es un engaño. En la vida no ocurre así. Al contrario, los héroes participan en una batalla y el mejor amigo muere. Tal vez él mismo muera o sufra heridas terribles; tal vez pierda la pierna o le llegue la muerte de forma inesperada”. Sin duda, así sucede en la historia de la humanidad.

George R. R. Martin dice que si un escritor quiere ser honesto debe escribir de la muerte, sobre todo un autor que habla de la guerra y de luchas por el poder. Afirma: “una vez que aceptas que tienes que incluir a la muerte en tu historia, debes seguir siendo honesto. Entender que en cualquier momento ella puede volver. Uno no va a vivir siempre porque sea un chico lindo o porque sea el mejor amigo del héroe. No te vas a salvar porque seas un héroe”.

Remata: “amo a todos mis personajes, de modo que es difícil matarlos, pero sé que tiene que suceder. Suelo pensar que no los mato yo, que son otros personajes los que lo hacen. De este modo evado la culpa”.

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Ahora Martin vive en Santa Fe, California, y cuenta que, en 1971, cuando publicaron su primer cuento en Galaxy’s Edge, le pagaron 94 dólares. Dice el productor y guionista: “recuerdo que recorrí con mis amigos todo Chicago buscando copias. Compramos dos en un estanquillo y dos más en otro puesto de periódicos. En aquellos tiempos los autores no recibían copias de sus obras. Tenías que salir y buscarlas tú mismo. Fue muy emocionante, tanto como la primera vez que tienes sexo. Siempre vas a recordarlo. Aun así lo mejor fue abrir el sobre y ver que el cheque estaba ahí aunque también fue asombroso encontrarme con el ejemplar en el estanquillo y ver impreso mi nombre”.

Según Galaxy’s Edge, Martin es el autor de ciencia ficción y fantasía más vendido de todos los tiempos. 

Con todo y todo, y a pesar de lo emocionado que se sintió al ver su primer cheque de 94 dólares, el escritor no recomienda elegir este oficio para ganar dinero. “Si las historias están en tu cabeza, si solías inventar nombres y argumentos para tu astronauta de juguete cuando eras niño, entonces tienes que preguntarte: ¿qué sucedería si nadie da un centavo por mi texto? ¿Aun así voy a escribirlo? Si la respuesta es sí, entonces eres un escritor. Si la respuesta es no, voy a renunciar después de unos años porque no vendo. En ese caso, mejor dedícate a otra cosa. Aprende informática”.

Se trata sin duda de un buen consejo. Sobre todo viniendo de uno de los escritores vivos con mayor éxito comercial.