Miguel León-Portilla: guardián de la tradición prehispánica

En la FIL de Guadalajara, el escritor mexicano presentará su obra insigne, La visión de los vencidos, traducida al náhuatl y al chino.
La realización de la obra de León-Portilla parte de la idea de que los pueblos prehispánicos no eran inferiores a las civilizaciones europeas.
La realización de la obra de León-Portilla parte de la idea de que los pueblos prehispánicos no eran inferiores a las civilizaciones europeas. (Especial)

Las diferentes vocaciones de Miguel León-Portilla (Ciudad de México, 22 de febrero de 1926) — historiador, lingüista, antropólogo, etnólogo y filósofo— se sintetizan en el término humanista. Si bien se han señalado a Manuel Gamio, pariente suyo, y al padre Ángel María Gariba como sus antecedentes directos, yéndonos más atrás sus raíces se hunden en la obra de los humanistas mexicanos del siglo XVIII, entre los que destaca Francisco Javier Clavijero, autor de la Historia Antigua de México.

La realización de la obra de León-Portilla parte de la idea que tenía este grupo de jesuitas de que los pueblos prehispánicos no eran inferiores, por ejemplo, a los griegos y los romanos. En este sentido, sus libros La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes y Tiempo y realidad en el pensamiento maya resultan sus mayores esfuerzos por reivindicar la visión del mundo prehispánico. Por las ideas eurocentristas, que por desgracia aún se mantienen, se consideraba que ni nahuas ni mayas podían alcanzar el estatuto de “filósofos”, pero León-Portilla consiguió erradicar este prejuicio.

Cabe señalar que el padre Garibay fue su asesor para obtener el título de doctor por La filosofía náhuatl. Recordemos lo que le dijo para aceptar asesorarlo: “Amigo mío, bien sé que hay quien habla de la filosofía platónica, sin saber palabra de griego, y de la filosofía kantiana, sin conocer alemán. Pero la seriedad de un doctorado pide algo muy distinto.

Tiene usted que saber náhuatl. De otra manera, o niega lo que no conoce, o hará una preciosa novela de fantasías, como hacen muchos más, a base de datos incoherentes y vagos”. A partir de ese momento, su vocación quedó sellada. En el plano de la literatura, fue continuador de la tarea del padre Garibay por conseguir que se reconociera asimismo la existencia de una literatura prehispánica.

Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, Trece poetas del mundo azteca y su continuación Quince poetas del mundo náhuatl quedan como ejemplos de esta labor. Otro libro importante que lo define es Toltecáyotl. Aspectos de la cultura náhuatl. Un antecedente del libro es el artículo “Una concepción náhuatl del arte”, donde escribe: "Los informantes de Sahagún en la documentación que se conoce bajo el nombre de Códice Matritense de la Academia de la Historia dan una versión del origen histórico de sus creaciones artísticas".

Como es obvio, esa versión indígena nos ofrece, más que nada, un testimonio de lo que creían y pensaban los indios viejos, por lo menos desde fines del siglo XV y principios del XVI, acerca del origen de su arte. Tal vez al relacionarlo con ‘la edad dorada’ de los toltecas, se hacen solidarios de una especie de leyenda o mito cultural. De cualquier manera su testimonio es importante y valioso. Como en casi todas las grandes culturas, hablan de maravillosos tiempos pasados, en los cuales todo fue bueno y hermoso; en ellos nació la Toltecáyotl, palabra que significa el conjunto de las artes y los ideales de los toltecas”.

Su libro más conocido continúa siendo La visión de los vencidos. Roberto Moreno de los Arcos, uno de los estudiosos de su obra, ha observado que este libro “ha marcado el inicio de una nueva forma de historiografía cuyo propósito central es mostrar ‘la perspectiva y la imagen del otro’ ”. Con razón, La visión de los vencidos ha dado pie a otros trabajos que mantienen su espíritu. Recientemente se han lanzado traducciones al chino y al náhuatl.


La visión de los vencidos en náhuatl y chino

Miércoles 30 de noviembre,19:00 horas

Salón Juan José Arreola

Participan: Miguel León-Portilla, Natalio Hernández, José María Muriá

Presentación de libro