Migración en tránsito: del dolor al optimismo

Miradas diversas sobre un fenómeno que afecta a millones de seres humanos se expusieron en el VI Foro Internacional Migración y Desarrollo celebrado en la FIL.
Anna Platonova, Flor de María Rigoni, Sally O’Neill y Benedetto Giuntini desmenuzaron el tema de la migración
Anna Platonova, Flor de María Rigoni, Sally O’Neill y Benedetto Giuntini desmenuzaron el tema de la migración. (Cortesía Francisco Martínez)

Guadalajara

Cuatro expertos, cuatro voces, cuatro formas de acercarse al fenómeno migratorio se dieron cita en la 30 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara para exponer la realidad descarnada que afecta a millones de seres humanos en todo el globo. Anna Platonova, Flor de María Rigoni, Sally O’Neill y Benedetto Giuntini la desmenuzaron cada uno a su manera dentro del VI Foro Internacional Migración y Desarrollo, que esta ocasión se dedicó a la migración en tránsito.

Guiados por Carlos García de Alba, quien como moderador abrió la reflexión al señalar que hoy 260 millones de personas en el mundo son migrantes, cantidad que supera dos veces la población de todo México –enfatizó- los expositores coincidieron en un tema: la dignificación de la persona migrante.

Anna Platonova, especialista de la Organización Internacional para la Migración (OIT) abrió el panel señalando que siendo un asunto centenario, la crisis de la migración hoy es la gran cantidad de jóvenes y niños que toca. Y cómo en ese tránsito por países –mencionó entre muchos el caso de personas de Asia que viajan a Brasil para luego llegar a Estados Unidos- son vulnerados.

“Uno de los mayores riesgos es que no hay suficientes medidas de protección” para evitar que violaciones a sus derechos.

El padre Flor de María Rigoni, misionero y fundador de la primera Casa del Migrante Scalabrini, en Tapachula Chiapas habló desde la visión filosófica y humanista, enfatizando el destino incierto y desolador de las personas migrantes. Cerró su intervención pidiendo a los presentes y leyendo un poema conmovedor sobre la dignidad arrebatada al otro “por no tener un pasaporte de cualquier color”.

Benedetto Giuntini, quien desde 2013 está a cargo de la unidad de asilo y protección internacional de la División de Políticas Migratorias del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, narró los esfuerzos que se impulsan dentro de su país, el más impactado por la migración desde el continente africano y el indómito Sahara. “Salvar la vida de los que cruzan el Mediterráneo” es una de las metas; pero también se propone una de más largo aliento: “abrir avenidas legales” y recibir a refugiados, y un corredor para su tránsito.

En su turno, Sally O’Neill, consultora para América Central del Fondo para los Derechos Humanos resaltó la feminización del fenómeno migratorio; la búsqueda de la reunificación familiar que es causa de que niñas y niños viajen solos y la violencia que expulsa a miles de sus países.

Se apoyó de imágenes, para dar testimonio, uno más, de los avatares y sufrimientos del viaje a un destino donde las personas migrantes son repudiadas y de la creciente oposición a su llegada en muchas naciones.

Pero al final de tanto dolor, sostuvo, hay “razones para el optimismo”: la indignación manifiesta de muchas personas y el tránsito a la acción comprometida, sobre todo de organizaciones de la sociedad civil para exigir y tener incidencia en políticas públicas.

GPE