De luto

En el ambiente las cosas cambiaron y las ideas para rendirle homenaje al dramaturgo, periodista o guionista se hicieron presentes desde diferentes trincheras.

Por las fechas en las que se lleva a cabo, la feria no puede ser rutinaria en el ámbito periodístico: más allá de que los políticos o integrantes del mundo de la farándula, si acaso hay una diferencia, lo aprovechen como un foro de difusión de su imagen o de promoción de libros que llegan a publicar, las noticias suelen trastocar la dinámica de este encuentro.

Por ejemplo, en estas fechas se suele anunciar al ganador o ganadora del Premio Cervantes; los últimos años, aquí recibieron la noticia de que habían sido galardonados José Emilio Pacheco y Elena Poniatowska –prácticamente los sacaron de la cama, si tomamos en cuenta la diferencia de horarios entre España y México.

Pero lo que esta vez trastocó como pocas veces la vida de la feria, en algunas horas hasta rutinaria, fue la muerte. La partida de Vicente Leñero dejó a muchos con un amargo sabor de boca: lectores la mayoría, amigos unos cuantos, se alcanzó a notar en sus rostros el dolor o la tristeza por el fallecimiento del escritor; incluso hubo quien luchaba contra las lágrimas que amenazaban con mostrarse al público.

En el ambiente las cosas cambiaron y las ideas para rendirle homenaje al dramaturgo, periodista o guionista se hicieron presentes desde diferentes trincheras; tan sólo en el stand del Grupo Planeta, que cuenta con la mayor parte de la obra de Leñero, se le rindió un minuto de aplausos, “con la esperanza de que alcanzaran a llegar hasta la familia”.

Muchas entrevistas con escritores se cancelaron y todos los reporteros andaban (andábamos) en la búsqueda del testimonio, de la opinión acerca de la vida y la obra de Leñero, sin por ello dejar las demás actividades de un día en el que se entregó el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz a Inés Fernández Moreno o se rindió el Homenaje al Bibliotecario, a Elsa Margarita Ramírez Leyva.

La Expo Guadalajara abrió sus puertas a las 17:00 horas al público, pero no había señales de que la literatura mexicana se encuentre de luto: las mismas aglomeraciones, el mismo bullicio, libros y más libros. Al final todo tiene que seguir, aunque como dijera Marisol Schulz, directora la feria: con la muerte de Leñero, la literatura y el periodismo se quedan en la “orfandad total”.