Ruy Pérez Tamayo se reunió apenas con poco más de cien asistentes

Una situación que se tomó con humor y comenzó su charla diciendo “solo faltan 127 para completar los mil jóvenes”.
Ruy Pérez Tamayo hizo reír a los jóvenes al comentarles que quiso ser científico para hablar con otros científicos ya que son muy pocos los que hay
Ruy Pérez Tamayo hizo reír a los jóvenes al comentarles que quiso ser científico para hablar con otros científicos ya que son muy pocos los que hay (Alejandra Ramírez)

Guadalajara

Ruy Pérez Tamayo inició con buen humor su charla con mil jóvenes y comenzó diciendo “a ver solo faltan 127 para completar los mil jóvenes”. Al momento Jorge F. Hernández, quien fungió como moderador le lanzó la primera pregunta de la noche “¿Cuáles son las 10 razones para ser científico?” A lo que respondió Ruy Pérez Tamayo: “Es preocupante que no haya orientación vocacional para los jóvenes estudiantes que están por decir qué carrera van a tomar.

Pérez Tamayo comentó: “Yo me inscribí en 1950 en la Escuela Nacional de Medicina, ahora Facultad de Medicina, hace 71 años. Tengo 90 años de edad. Me inscribí allí a los 17 años porque mi hermano entró y como los libros eran muy caros y solo estaban en francés, era un ahorro para mi familia, y hermano menor hizo lo mismo, así matamos 3 pájaros de un tiro. Nací en Mérida tenía un amigo que tenía un padre que era médico fisiólogo y su papá le tenía habilitado un laboratorio casero, y como era muy amigo también quise ser médico fisiólogo, Raúl se llamaba mi amigo” rememoró.

Compartió que lo primero que aprendió fue a cazar gatos, aunque en la facultad cazamos gatas. “Así aprendí a hacer experimentos y después de dos años publiqué mi primer artículo científico y me gustó mucho. Al tercer año un maestro de patología me agradaba mucho y quería ser como él y lo primero que aprendí fue a fumar, porque tenía que ser como él. En ese año nos trasladamos de laboratorio, cuando yo inicié no sabía las razones, las fui acumulando de hecho la primera no es mía, es de mi hijo, el decía que el científico no se aburre y no envejece, porque mientras se ocupe de nuevos conocimientos, se mantiene siempre joven”, dijo Pérez Tamayo entre risas.

Así que uno debe ser científico  para no envejecer, para no tener jefe. Se necesita independencia intelectual, para poder resolver tus propias dudas, seguir tus investigaciones. También es práctico para no tener horario de trabajo. ¿A qué horas no trabaja un científico? El trabajo consiste en pensar, él científico no quiere dejar de pensar en su problema en lo que le interesa, subrayó el escritor y agregó que una cuarta razón es porque le gusta y porque siendo científico usa mejor el cerebro.

El escritor hizo reír a los jóvenes al comentarles que quiso ser científico para hablar con otros científicos ya que son muy pocos los que hay “apenas el 0.65 por ciento de la población es científica, mientras que en Chile 3% lo es, en España el 5 por ciento, en Estados Unidos el 36 por ciento, en Francia el 40 por ciento y en Japón el 46 por ciento”.

Por otro lado Pérez Tamayo comentó que si los jóvenes no se acercan a la ciencia es por falta de divulgación de la misma y por ignorancia.

“Yo comencé a amar la ciencia por un maestro de inglés que me hizo leer a Bertrand Russell, además de que estaba bien escrito, me ilustró acerca de muchos temas de este tipo”, externó entre aplausos y risas el científico.