Amigos y lectores de Vargas Llosa hacen homenaje por 80 años

Enrique Krauze, Nélida Piñón, Alonso Cueto, José Miguel Oviedo, Sergio Ramírez, Héctor Abad Faciolince y Juan José Armas Marcelo fueron parte de este festejo en el que dialogaron sobre la obra ...
La conferencia empezó con esporádicos aplausos a los escritores que se reunían en esa mesa rectangular para homenajear a Mario Vargas Llosa
La conferencia empezó con esporádicos aplausos a los escritores que se reunían en esa mesa rectangular para homenajear a Mario Vargas Llosa (Fernando Carranza)

Guadalajara

Se realizó el homenaje al Premio Nobel con el título nada breve de "La vida del escribidor. Mesa homenaje: La verdad de las mentiras. Las lecturas indispensables de Mario Vargas Llosa".

La conferencia empezó con esporádicos aplausos a los escritores que se reunían en esa mesa rectangular para homenajear a Mario Vargas Llosa, a quien Juan José Armas Marcelo se refirió como "El tótem y el patriarca del boom latinoamericano".

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Desfilaron Enrique Krauze, Nélida Piñón, Alonso Cueto, José Miguel Oviedo, Sergio Ramírez, Héctor Abad Faciolince y Juan José Armas Marcelo para tomar sus asientos y desde luego el homenajeado.

Armas Marcelo quien fungió como moderador invitó a los participantes a no hacer de aquella reunión de admiradores de Vargas Llosa, una plática seria, sino una charla amena, "por lo que yo los invitó a interrumpirse y a hablar con libertad".

La escritora brasileña Nélida Piñón inició mencionando que conoció a Vargas Llosa en una convención en los Estados Unidos hace 50 años. "En un momento abandoné de Brasil, porque creí que la dictadura me había hecho perder la libertad creativa y fui a Barcelona".

Piñón se refirió a la obra de Mario Vargas Llosa como una narrativa en la que no se habla de una verdad absoluta, sino de muchas versiones de una verdad, por lo que sus libros siempre dejan unas lagunas, para que el lector pueda complementar con su imaginación la obra del autor. Están llenos de ambigüedad, pero una ambigüedad que enriquece al texto".

José Miguel Oviedo destacó el caso de Vargas Llosa como escritor realista que no cumple con sus reglas, porque ha hecho de la novela una cuestión sobre qué es el realismo, "en la novela de Mario no quiere que nos olvidemos de que lo que estamos hablando no era nada antes del texto.No habría novela realista, porque novelar es un acto de imaginación"

En la Guerra del fin del mundo "Mario opera como un cartógrafo de la realidad, no deja de imaginar, pisando terreno real, en su obra literaria, esta obsesión ha ofrecido la posibilidad de que todo lector pueda entrar en contacto con la obra."

Sergio Ramírez, habló más bien de La Ciudad y los Perros, como un libro para aprender a escribir, "leí ese libro como una novela policiaca, porque tenía que llegar al final para saber quién era el Jaguar. Yo le debo a Vargas Llosa mi forma de escritura".

Enrique Krauze comentó "me dijeron que esto debía ser espontáneo, así que tomé una pluma y espontáneamente escribí estas tres cuartillas: 'Mi gratitud a Mario Vargas Llosa' " Recordó no solo sus escritos, sino también las experiencias políticas que compartieron como aquel debate en el que Mario sentenció al sistema político mexicano como La dictadura perfecta y aquella vez en Venezuela en la que Hugo Chávez lo retó a un debate, al que no asistió, porque él solo hablaba con presidentes, no con escritores".

A esto Armas Marcelo contestó con una anécdota de una señora que iba en el mismo vuelo que Vargas Llosa, pidió ir con él porque su libro de Cien años de Soledad había cambiado su vida, a lo que el público respondió con una risa.

Héctor Abad, comentó que "como Vargas Llosa estará cansado de tantas flores, yo lo voy criticar. Yo estoy muy agradecido con Alberto Fujimori, porque le ganó la presidencia a Vargas Llosa, y nos lo salvó para la literatura. Usted llega a quedar presidente y nos quedamos sin premio nobel, que malo para el Perú, pero que bueno para la literatura, el libro que más me ha impresionado que es Conversaciones en la Catedral.

Alonso Cueto, "si uno quisiera reducir a Vargas Llosa a una frase, sería cómo confrontar al poder en nuestra vida: hay dos respuestas la confrontación o la utopía, la imaginación y la evasión. Es una paradoja, porque los rebeldes también son fuertes y poderosos, lo son para confrontarse".

"Yo leí a Vargas Llosa", continúa Cueto, "La Casa Verde y La Ciudad y los perros, me lo recomendaron, aunque en mi familia se prendieron las alarmas, porque es un autor que dice la verdad, donde todo el mundo está buscando ocultarla. Es un representante de la conciencia moral de nuestro tiempo, que no se vende a un partido o a una ideología".

Y los comentaristas reunidos para el homenaje no estaban de acuerdo, pero tampoco se interrumpieron. No mintieron, pero tampoco dijeron la verdad.

SRN