Un escritor es lo que lee, más lo que vive, más lo que imagina: Arturo Pérez-Reverte

Élmer Mendoza, el autor de "Balas de plata" y "El asesino solitario", presenta "Falcó" de Arturo Pérez-Reverte en el Salón 4 a las 20:00 horas.
Arturo Pérez-Reverte
Arturo Pérez-Reverte (Cortesía Flickr Fil)

Madrid

"Falcó", la nueva novela del escritor español Arturo Pérez-Reverte, es una historia de espías en toda regla que arranca en el otoño de 1936, mientras las fronteras europeas se reducen a una serie de líneas imprecisas y peligrosas, donde luchan y se confrontan ideologías y bloques geopolíticos, desde comunistas y fascistas hasta socialistas y anarquistas, y en la que, a manera de móvil y provocación narrativa, aparece un espía sui géneris: Lorenzo Falcó, de rostro anguloso, rictus de dureza cruel, gabardina, cigarrillo entre los dedos y una Browning semiautomática de 9 mm siempre en el bolsillo, un hombre que no tiene ideologías, que se mueve transversalmente en un mundo y un tiempo en los que la vida se escribe a golpe de traiciones y nada es lo que parece.

Dice Pérez-Reverte que hacía mucho tiempo no disfrutaba tanto escribiendo una novela, que se lo ha pasado tan bien documentando el personaje, la época, las aventuras, que ha sido como volver a sus primera novelas, “como volver a jugar de niño”. Y ha sido tan feliz, confiesa, que ha decidido hacer toda una saga con el mismo personaje, muy distinto, por otra parte, al capitán Alatriste, su personaje más clásico y con el que, admite, ha llegado a lugares que jamás pudo imaginar. “Pero Alatriste”, observa, “tiene reglas, códigos y lealtades que lo hacen moralmente salvable”, y ahora el cuerpo le pedía otra cosa.

“Es el comienzo, como diría Rick Blaine en Casablanca, de una gran amistad con Lorenzo Falcó, ese espía español de los años treinta, amoral, sin escrúpulos, mujeriego, guapo, elegante y cosmopolita”, afirma Pérez-Reverte en entrevista. “Nos hemos hecho tan buenos amigos Falcó y yo que me da pena abandonarlo, así que vamos a seguir juntos unos cuantos años y unas cuantas novelas más”.

Y aunque no sabe hasta qué época desarrollará las aventuras de su nuevo personaje, dice tener la certeza de que continuarán en las décadas de 1930 y 1940, el tiempo en el que ubica la acción. “Y México está incluido, porque Falcó tiene vínculos con México: ahí traficó armas en su juventud”.

El escritor y académico de la lengua rechaza sin embargo que su nuevo personaje tenga algo que ver con James Bond o Sam Spade o Marlowe. Lo que ha querido contar es a España y su entorno. En ese sentido, Falcó es enteramente español y responde al deseo de Pérez-Reverte de crear un aventurero vividor, simpático y políticamente incorrecto, que lo mismo se mete cocaína que fuma.

 En cuanto a la época, Falcó se nutre de todo el glamur del viejo mundo que recrea y se adapta a la zona oscura de los totalitarismos que emergen. Por eso, explica Pérez-Reverte, “mover a un personaje así por esa época era una tentación que me perseguía desde hacía mucho tiempo; imaginar lo que fueron en su momento el comunismo y los fascismos, teniendo en cuenta, por ejemplo, que aún no había campos de exterminio y que los nazis despertaban elogios, porque si leemos la prensa española, francesa o inglesa de la época, puede verse cómo se hablaba de la nueva Alemania o de la nueva Italia. Ahora todo suena a muerte, pero entonces era la modernidad. Y es muy difícil ver eso con ojos actuales”.

 La saga de Falcó, pues, está garantizada, ya que en la novela se mencionan, de pasada, escenarios de aventuras previas del personaje, como México, pero también Estambul, ya que España tenía intereses fuera de sus fronteras, como toda Europa. “Había zonas clave en la geoestrategia mundial de la época. Había espías de la URSS, de los fascismos, de las viejas monarquías europeas, sobre todo de las balcánicas, en países como Turquía, con un tremendo ambiente de tensión e incertidumbre. Y España, como todo el mundo, tenía sus agentes allí”.

Respecto a su escritura, Pérez-Reverte menciona que la novela exigía diálogos cortantes, descripciones breves y precisas, una economía de medios que no había puesto en práctica en otras novelas, por lo que en Falcó “es seca, dura, rápida, pero con densidad, porque hay tontos que creen que una novela de espías no puede ser densa. Yo no escribo best sellers. Mis novelas se venden mucho y me alegro, pero yo hago otra cosa”, advierte.

Pérez-Reverte puntualiza que muchas de las escenas más duras de su nueva novela no provienen de la nada, sino que ha abrevado en sus propias experiencias personales, porque “un escritor es lo que lee, más lo que vive, más lo que imagina”. En ese sentido, lleva la ventaja, gracias a su trabajo como reportero de guerra. Cuando habla de soledades, miedos, torturas, asesinatos, trenes oscuros o encuentros peligrosos en plena noche, no piensa en películas que ha visto ni en novelas que ha leído, sino en su propia experiencia, lo cual ayuda a darle una dosis de realismo a sus historias.

Cuenta que en una estancia en Angola conoció a un tipo, Felipe se llamaba, que torturaba a un hombre. Mientras tomaba un descanso con una copa en la mano, le enseñó a Pérez-Reverte, sin ningún pesar, con toda naturalidad, cómo se torturaba: cómo convenía no pasarse, cómo un torturador torpe hacía que la víctima muriera antes de hablar, cómo uno inteligente conseguía que ella simpatizara con él. “Hay gente cuyo trabajo consiste en matar, torturar, espiar y poner bombas. Son tipos que no identificarías en la calle. Yo he tomado copas con violadores, torturadores, asesinos, narcos, y estoy muy orgulloso de haber conseguido que se las tomaran conmigo. Les debo haber entendido la parte oscura del ser humano y muchas cosas que he puesto en mis novelas”.

A fin de cuentas, lo que hace Pérez-Reverte es describir, como en Falcó, un mundo en el cual hay, entre muchos otros elementos, violencia, buscando múltiples fuentes para reflejarlo de la forma más fidedigna posible. Porque exigir a un novelista un compromiso moral, como subraya el escritor, “es una estupidez”. Y es, en última instancia, “no tener ni idea de lo que es la literatura”.

JOS