Un abanico de folclor en Foro FIL

Una noche de fiesta y un cuerno de la abundancia musical sucedió el miércoles por la noche
Derrocharon entrega y emoción los artistas que conforman el espectáculo denominado De Mongolia a la Patagonia, un origen, muchas lenguas
Derrocharon entrega y emoción los artistas que conforman el espectáculo denominado De Mongolia a la Patagonia, un origen, muchas lenguas (Cortesía Patricia Ramírez)

Guadalajara

Esta vez la afluencia no fue tan nutrida como otros días, pero eso no demeritó la entrega y emoción por publico y artistas que conforman el espectáculo denominado De Mongolia a la Patagonia, un origen, muchas lenguas.

Los asistentes fueron adultos y mayores en esta ocasión, lo cual provocó el desconcierto de muchos al no haber sillas donde aquellos de la tercera edad pudieran descansar a lo que muchos prefirieron sentarse en el piso con mucha dificultad.

Este concierto celebró el 30 Aniversario de la FIL y el Encuentro de Literaturas en Lenguas Originarias de América con una propuesta que incluyó sonidos mongólicos, mezclados con los de otras culturas originarias de América.

Al comienzo la discusión fue entre el público cuando quienes se quedaron sentados reclamaron a quienes se levantaron y viceversa. La presentación comenzó puntual a las 21:00 horas con el audio de un monologo de Ofelia Medina, quien fungió como conductora del evento, intercalando deberes con Rubén Albarrán vocalista de Café Tacvba y otros invitados, que a su vez también cantaron.

 Algunos adultos mayores dialogaron con el personal de seguridad y el encargado amablemente sacó una decena de sillas para que algunos de ellos se sentaran.

El escenario estaba lleno de instrumentos y en breve se convirtió en un colorido festejo. Poco a poco las agrupaciones llenaron las tablas en un festejo por las culturas, Tonolec, dúo musical argentino; Rasmus Ole Lyberth, cantante de Groenlandia; Sak Tzevul, grupo de rock procedente de Chiapas, pioneros en el rock cantado en lenguas indígenas.

También Uchpa con rock & blues en lengua de los Incas, El Venado Azul que fue uno de los más celebrados a su llegada y sin duda uno de los que más provocaron reacción en la gente al bailar al ritmo y pedir de inmediato “otra, otra”.

Así como la agrupación Ajinai con instrumentos que juntos suenan a una sola voz emulando los sonidos de la naturaleza. Aunque cada uno tuvo su turno, el resto permaneció en el escenario, esperando sus intervenciones, que se intercalaban.

El público fue receptivo, recogiendo con aplausos cada propuesta, convirtiéndola en una noche inolvidable.

MC