Mi Zepeda favorito

Elogio de alguien que se atrevió a hacer lo que le gusta.

Mi Jorge Zepeda favorito es uno que justo antes de cumplir 40 años cometió una genial locura. Aquel Jorge Zepeda, que es el mismo que esta semana presenta en la Feria Internacional del Libro “Milena o el fémur más bello del mundo”, contravino una regla de oro del periodismo, la que manda no repetir un titular. Con lo que implicó ese gesto, en pocas horas catapultó a un pequeño diario de provincias para convertirlo en un referente mediático internacional.

Era abril de 1992 y había explotado el drenaje en una barriada popular de Guadalajara; más de 200 personas murieron al instante, el poder calló y ordenó silencio, los diarios tradicionales obedecieron. Jorge no. Al día siguiente “Siglo 21”, el tabloide que dirigía, imprimió un titular que era el sentimiento vivo de los indignados tapatíos: “¿Y la explicación?”. Como respuesta, el poder se atrincheró aun más. 24 horas después, aquel periódico hoy desaparecido se atrevió a todo. Jorge interpretó de manera perfecta el momento, pues entonces, como ahora, la sociedad no quería más mentiras, más impunidad. Zepeda ordenó crecer el puntaje y repetir la misma frase: “¿Y la explicación?”… Aunque repetía el titular, con precisión el diario informaba que el gobierno rehuía sus responsabilidades. Un día después, insólito, más puntaje y la misma osadía: “¿Y la explicación?”. A las pocas horas cayeron el alcalde y el gobernador. Un periodista se había graduado con honores, salvando de paso un proyecto que estaba a punto de morir porque a pesar de que pensábamos que hacíamos un buen periódico, antes del 22 de abril de 1992 casi nadie nos leía.

Digo mi Jorge Zepeda favorito porque hay varios Jorge Zepeda. Incluso aquel, el director fundador de “Siglo 21”, era un segundo Jorge Zepeda, uno parecido, y no, al académico que había estudiado economía en la Universidad de Guadalajara y cuyo destino parecía ser un cubículo de El Colegio de Michoacán, donde pasó temporadas antes de infectarse de periodismo.

Hoy los lectores que descubran a otro Jorge Zepeda, al autor de historias noveladas que apenas con su segundo libro de ficción obtuvo el Premio Planeta de Novela 2014, puede que se pregunten cómo ha sido posible tan rápido posicionamiento de este recién llegado a la literatura, pues su debut ocurrió en 2013 con “Los corruptores”, libro que ha sido un éxito de ventas.

Creo que la respuesta a esa interrogante es muy simple. Los varios Jorge Zepeda tienen un común denominador: estamos ante alguien que lleva décadas edificando proyectos que han sido trazados desde una genuina búsqueda intelectual, proyectos emprendidos con un tesón admirable y un permanente compromiso social. Así fue en “Siglo 21” y en “Público” (hoy “Milenio” Guadalajara), lo mismo en sus dos etapas en “El Universal”; y así es hoy en sus columnas y, por supuesto, en sinembargo.mx

Hace unos años, en el patio de un desayunadero de la ciudad de México, Jorge contó que había recibido de Alberto Ruy Sánchez, su amigo y colaborador en sinembargo.mx, una lección invaluable. El autor de “Los nombres del aire” le dijo que tiempo atrás había decidido escribir ya sólo acerca de lo que realmente le gustaba. Y ahí me contó que estaba escribiendo una novela, y que le gustaría que leyera el borrador de lo que hoy es “Los corruptores”.

Hoy que recuerdo esa anécdota discrepo de la supuesta epifanía de Zepeda tras las palabras de Ruy Sánchez. Yo que he colaborado con él en Guadalajara y en México, yo que he publicado junto con él dos libros, yo que le he renunciado dos veces, yo no me sorprendí de que le dieran el Planeta (y así se lo dije en privado). Porque a Zepeda, lector que siempre busca apartados rincones para leer en ciudades populosas, empedernido amante de los autores ingleses y de la prensa internacional, tardío descubridor de los puros cortitos y la salsa, a ese periodista llevo décadas viéndolo escribir y hacer lo que le gusta. Y eso, a veces más pronto a veces un poco después, siempre trae lectores y premios, si tal cosa no son lo mismo.