La presidencia imperial de Enrique Krauze

El texto, según su autor es un paseo por México desde 1940 hasta 1997, recorre los periodos presidenciales desde Ávila Camacho hasta Salinas de Gortari.
Krauze rememoró que en los años 50 los policías todavía vigilaban las casillas de votación
Krauze rememoró que en los años 50 los policías todavía vigilaban las casillas de votación (Archivo)

Guadalajara

“Los jóvenes solemos pensar que la historia comienza con nosotros. Decía Darío Cosío Villegas: si los jóvenes supieran, si los viejos pudieran… Con esta cita Enrique Krauze inició la presentación de su libro “La presidencia imperial: memoria, permanencia y cambio en México”.

Esta trilogía, según su autor es un paseo por México desde 1940 hasta 1997, recorre los periodos presidenciales desde Ávila Camacho hasta Salinas de Gortari. Yo nací en 1947, por lo que tiene un componente autobiográfico grandísimo”, dijo el historiador quien agregó que México es un país en el que no existía la libertad de expresión; en el 91 Carlos Salinas acariciaba la idea de la reelección, y yo quise hablar de eso en la radio… nos llegó una llamada de la Secretaría de Gobernación y nos dijeron que ese programa no podía salir, y nos sacaron del aire.

Krauze también rememoró que en los años 50 los policías todavía vigilaban las casillas de votación. “Yo no creo que las elecciones de México sean impecables”, subrayó y continuó “en los 68 a los que caminábamos por la avenida Insurgentes, sabíamos que corríamos un riesgo, porque manifestarse era considerado como un crimen de estado.

Yo sentía que estábamos al fin de una etapa, hubo esperanzas, ilusiones, idealismos: Pensábamos que la democracia iba a obrar un milagro. ¡Pues no hubo milagros! Paradójicamente al acabar con el presidente imperial, al descentralizar el poder, se alimentó el federalismo, el municipalismo, pero también el narcotráfico, la corrupción y el crimen organizado. Durante el porfiriato y el priismo, que concentraron el poder, al producirse la disgregación tuvo resultados desastrosos, porque no teníamos experiencia democrática, teníamos una democracia débil e imperfecta.

El libro recrea las elecciones de José López Portillo, ocasión en la que solo había un candidato en la papeleta, dijo Krauze y agregó “esto vivido tiene algo de tragedia, recreando algo de comedia. Nuestra situación de crimen, corrupción y de violencia, no es consecuencia de la democracia, es un efecto colateral. Es bueno recordar el pasado, no para ser indulgentes con el presente, sino para verlo en perspectiva”, concluyó.