Formas de convivir

El universo de los libros no está, faltaba más, exento de disputas promovidas por la ambición, la envidia o el resentimiento, pero a la vez, en los linderos de la edición literaria, admite un ...

Uno de los aspectos más macabros del sistema político, económico y cultural que predomina en nuestro tiempo es la burda reducción que ha hecho del quehacer humano a una competencia permanente. La dinámica implícita en este modelo sociópata y egotista está colmada de violencia y de menosprecio por el otro.

El universo de los libros no está, faltaba más, exento de disputas promovidas por la ambición, la envidia o el resentimiento, pero a la vez, en los linderos de la edición literaria, admite un fenómeno que se desplaza en contrasentido con el pulso contemporáneo: un franco espíritu de colaboración y de voluntad colectiva. 

Hace cinco años Sexto Piso amplió su oferta comercial al comenzar con la distribución de jóvenes sellos editoriales que tenían una aproximación al oficio semejante en intención a la nuestra. Poco sabíamos en ese entonces que la mayor aportación de ese proyecto habría de llegar a través del impacto que tuvo y ha tenido para nuestro proyecto y para nuestras vidas el vínculo con los editores y las editoras de estos sellos. En medio de la desazón y el desconcierto en el que se encuentra sumido buena parte del planeta, la posibilidad de establecer una pequeña cofradía de tácitos fundamentos, supone un reparador bálsamo que nos permite acompañarnos en este intento por no entregar las armas y formar, así sea en la medida de nuestras modestas proporciones, un pequeño bastión que plante cara a la depredación del pensamiento y el espíritu comunitario.

Mientras que la tendencia entre las grandes corporaciones sigue un alarmante tránsito hacia la concentración de grandes capitales sumergidos bajo una misma identidad, la asociación que las editoriales independientes tejen privilegia la diversidad y el libre andar de sus huestes y se alimenta de una energía creativa franca, honesta e increíblemente estimulante.

En el stand de Almadía conviven los libros del sello oaxaqueño con la argentina Eterna Cadencia y la colombiana Luna Nueva. Los 7 logos argentinos se encuentran justo en el stand de enfrente demostrando que la afinidad se establece a partir de la irrenunciable vocación por la forma y el pensamiento y no a través de coincidencias superficiales; ahí conviven editoriales consolidadas de gran alcance como Adriana Hidalgo o Katz Ediciones, con propuestas más jóvenes y de carácter más alternativo como Caja Negra. El estupendo sello chileno Hueders comparte un stand con la argentina Bestia Equilátera. Y en el stand de Sexto Piso habitan propuestas editoriales hermanas y fundamentales como Sur +, Tumbona, La Caja de Cerillos, Alias y Pepitas de calabaza, entre muchas otras. La atmósfera que campa en estas asociaciones es de absoluta complicidad. A ninguno de los editores le pasa por la cabeza la idea de mirar al otro o la otra como una competencia. El oficio de la edición, en términos ideales, se construye a partir de la pasión por los libros. Muy lejos de sentir rivalidad con mis colegas, lo que experimento al ver sus imponentes catálogos es admiración, alivio, consuelo y un profundo agradecimiento por tener el privilegio de conocer las mentes y los espíritus que se encuentran detrás de tan magníficos libros.

Diego Rabasa es editor de Sexto Piso.