Argentina, entre la cultura y la política

La embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja, es futbolera y una lectora empedernida que comparte que lo mejor de su país estará en la FIL Guadalajara.
Patricia Vaca Narvaja
Patricia Vaca Narvaja (Octavio Hoyos )

Guadalajara

Para leer basta con disfrutar las letras, saborearlas, hacerlas propias. Leer no depende de colores, sino de emociones, dice Patricia Vaca Narvaja, embajadora de Argentina en México, para quien leer no es un acto político, sino más bien una manera de quedar atrapada, por momentos, en un mundo distinto, ajeno al propio, como un viaje que puede conmover o emocionar, independientemente del pensamiento de sus autores.

Su oficina guarda el ambiente serio y solemne de un diplomático, pero detalles como los Sugus argentinos (esos dulces suaves y chiclosos de los que ya no se venden en México) que ofrece a todos sus visitantes, o las flores en la mesa de centro de su pequeña sala, dan un toque más amable que contrasta con el gran escritorio de madera y los serios sillones de piel.

Patricia Vaca es una lectora empedernida que, a excepción de una ocasión, ha asistido a todas las Ferias del Libro de Guadalajara desde su creación. Por eso, dice, le emociona que su país sea por segunda ocasión el invitado de honor de uno de los escaparates de la literatura más importantes a nivel mundial. “Trabajamos para que nuestra propuesta fuera interesante y definitoria a la hora de tomar la decisión de qué país invitar”, dice.

Por supuesto, los 100 años de Cortázar, que coinciden con los 100 años de Octavio Paz, ambos escritores que en vida fueron amigos, hicieron más fácil la decisión. Nadie podría resistirse a celebrar a dos de los autores latinoamericanos más importantes.

Sin embargo, Cortázar es sólo el punto de arranque. Entre las filas de Argentina no sólo estarán sus letras, sino también su música, sus artes visuales, sus catedráticos y, por supuesto, sus figuras “Argenmex”, es decir, aquellos autores que México recibió durante la dictadura argentina y que, desde acá, continuaron con su obra y amaron este país casi como al propio.

“Muchos de ellos se han quedado aquí, otros se han muerto aquí, entonces también vamos a incorporar a todo lo que es la presencia de letras, de expresiones culturales de argentinos que siguen viviendo y otros que ya murieron”, explica la embajadora.

La invitación a Guadalajara, afirma, es una de las expresiones que más claramente muestran cómo Argentina y México han profundizado en sus relaciones y es, por supuesto, una oportunidad única para mostrar una Argentina diversa, “es un acercarse, a través de los autores y los libros, a qué estamos pensando, qué estamos haciendo, porque aún en las novelas, la poesía, todo, refleja y transmite la identidad cultural de los pueblos”.

Su presencia, además, ayudará al gobierno argentino a mostrar, con su riqueza cultural, la mejor cara de un país que, en los últimos meses ha tenido la atención mundial centrada en la situación económica por la que atraviesa, con la reestructuración de deuda y los fondos buitre, y cómo esto pudiera ayudar o afectar políticamente a la actual presidenta Cristina Kirchner en las elecciones del próximo año. 

Sin embargo, tanto la oposición de la presidencia como medios nacionales, como diario El Clarín, e internacionales, como el diario francés Le Nouvel Observateur, afirman que eventos como la FIL de Guadalajara, la Feria de Frankfurt, en Alemania, o el Salón del Libro de París, Francia, son utilizados por el gobierno argentino para dar una versión oficial de la situación por la que atraviesa el país, pues varios de los autores invitados se pronuncian a favor de Kirchner.

Estos señalamientos le parecen a la diplomática un intento para restar legitimidad la presencia de Argentina como invitado de honor y asegura que han apostado por ser más plurales apoyándose además de la Cámara del Libro, que invitó también a autores no oficialistas.

Es en este punto en que, con más calma, Patricia Vaca dice que el leer no es un acto político y que, en términos de literatura, es más importante la obra, la historia, la manera de escribir, que la ideología de los autores, “yo digo que nos tienen que gustar los autores por lo que escriben, lo que nos cuentan, lo que nos conmueve, ahora, después que piensen y opinen como quieran”, y es así que afirma que aunque no le gusta cómo piensa, las obras de Vargas Llosa, un abierto detractor de Kirchener, las disfruta.

-¿Y entre sus autores argentinos que más disfruta?

“Sacá los clásicos, vamos a hacer de los que estén vivos, porque luego de los clásicos… Sacheri me encanta porque yo soy futbolera, le vamos al mismo equipo. Claudia (Piñeiro), me encantan las historias medio policiales, pero también representaban una época social, política , económica de Argentina, me gusta también por esa cuestión.

De Saccomanno es bien mordaz la manera de escribir… Después de Alan Pauls, El Pasado, también es una novela fuerte. En general me gustan las novelas que me atrapan, no hay un género en específico, pero sí cuando yo puedo leer  leo lo que tenga a mano”.