Dos ‘hermanos’ charlaron sobre literatura

Enrique Krauze y Norman Manea ofrecieron un ‘Diálogo Magistral’ en donde abordaron temas como el comunismo, la censura y la identidad del escritor.
Norman Manea y Enrique Krauze regalaron una amena charla en el marco de la FIL.
Norman Manea y Enrique Krauze regalaron una amena charla en el marco de la FIL. (Cortesía Patty Ramírez)

Guadalajara

Dentro del marco de actividades de la edición número 30 de la FIL, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, el rumano, Norman Manea y el recién galardonado con el Mérito Editorial, Enrique Krauze regalaron una amena charla, que más allá de un diálogo, fue una especie de entrevista, en donde Krauze preguntó a Manea sus inquietudes acerca de temas como su familia, inspiración, comunismo, censura e identidad.

La charla catalogada por Marisol Schulz, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como “un diálogo entre grandes pensadores contemporáneos”, arrancó con una breve introducción del mexicano refiriéndose a Norman como su ‘hermano mayor’, uno de los grandes escritores que han dejado un testimonio sobre el horror del fascismo, nazismo y el horror del comunismo.

“No había un escritor que reflejara el testimonio de ambos horrores, el fascismo y comunismo, pero es el caso de Manea, pero cuando digo testimonio estoy siendo muy limitado porque no estamos ante un escritor de testimonios, ni siquiera demonios, estamos ante un grandísimo escritor que transfigura la memoria, la autobiografía y la vida en literatura”.

Por su parte Manea al tomar la palabra y antes de entrar de fondo a hablar sobre su padre y familia dentro del campo de concentración, hizo una breve reflexión sobre su estadía en Guadalajara.

“Antes de proceder a hablar de mi padre me gustaría decir primero que él refiriéndose a mí como su hermano mayor, aquí en Guadalajara siento que renací y entonces si renací fue un gran suceso para mí y él es el hermano menor, también debo decir que aquí me he encontrado una cultura hermosa y una audiencia amigable y es una declaración honesta de mi parte”.

Continuó su participación, hablando de su padre quien fue dueño de una librería y eso sin duda fue un parteaguas en su acercamiento con la literatura, confesó, como un secreto que su cumpleaños es el 19 de junio y que justo en esa fecha pero de 1945 cuando cumplió 9, fue a un festival en su pueblo natal ya ahí sus padres le regalaron un libro de cuentos e ilustraciones, con el cual quedó maravillado sobre todo por el lenguaje callejero.

“Fue ahí cuando desperté al milagro de la literatura y he tratado de serle fiel a ese momento”.

Habló además sobre como el comunismo, la censura y las mentiras del tiempo influyen en los textos rumanos y como fue evolucionando.

También reflexionó sobre la importancia de la identidad del autor la cual se refleja en “lo que se queda dentro cuando uno está solo”.

“Como escritor y ser humano en general, estoy en contra de los clichés, el único escape de esta realidad es hablar sobre el ser individual, creo que nuestra atención al hombre solitario es la única manera de ser auténtico”.

GPE