Diana Gutiérrez de la Torre: especialista en producción de libros en Braille

Rompe miedos y barreras sobre discapacidad a través del libro.
Diana Gutiérrez de la Torre, especialista en producción de libros en Braille
Diana Gutiérrez de la Torre, especialista en producción de libros en Braille (Nacho Reyes)

Guadalajara

Diana Gutiérrez, joven de 29 años, ha dedicado gran parte de su vida a proporcionar herramientas  e informarse sobre las nuevas legislaciones y procesos que hay en México para la producción de libros y material en braille para las personas ciegas o con debilidad visual.

Si bien Diana no padece debilidad visual alguna, está a esta apegada comunidad en primer lugar por su padre que siempre fue muy empático con la literatura y la discapacidad.

"Mi papá siempre fue muy sensible no sólo hacia literatura sino a la discapacidad pero siempre de una manera como lejana".

Cuando era pequeña, una fuerte infección en los ojos la llevó a experimentar en carne propia el aislamiento y la dificultad con la que viven las personas ciegas, a partir de ahí quedó marcada y con ello surgió la inquietud de conocer y hacer algo por esta parte de la población.

"De niña tuve una infección muy fea en los dos ojos y me quedé digamos con baja visión no llegué a estar completamente ciega pero si veía como luces y sombras de ahí digamos que yo me sensibilicé más".

Durante el tiempo que duró la infección, Diana pudo asistir a la Feria Internacional del Libro sólo para darse cuenta que esta comunidad era excluida de ella pues no había material incluyente.

"El tiempo que me quedé medio ciega, veía que me quedaba completamente aislada de todas las actividades y venia a la feria y buscaba los libros en braille, me di cuenta de que eran casos muy aislados y muy difícil llegar a ellos".

Comenzó sus estudios en diseño y se enfocó principalmente en el editorial, estudiando la carrera, pudo entrar a la FIL a realizar su servicio social y posteriormente a ser parte del comité organizador, ahí de manera discreta pero insistente comenzó su lucha por que se incluyeran textos en braille en la feria.

"Empecé a trabajar en el comité y yo siempre tenía la inquietud y buscaba los libros en braille, entonces yo desde hace cinco años ya estaba insistiendo y proponiendo un stand de libros en braille, libros accesibles".

Más la repuesta siempre era negativa pues señalaban que las editoriales y los libreros venían a hacer negocios y uno para un sector tan pequeño y en el que la producción es muy costosa no se arriesgaban a invertir.

"Si fue complicado, cuestionaban si era negociable esto del libro en braille, si valía la pena y si estarían dispuestos a pagar por un espacio".

Diana renunció a su trabajo en la FIL pues se ganó una beca para estudiar una maestría enfocada en la producción y el diseño de libros braille en Brasil, experiencia que le valió para hacerse de más argumentos y al volver reiniciar el proyecto 'braille en FIL'.

Luego de dos años se concretó el proyecto pero bajo diversas restricciones, en primer lugar la feria proporcionaría el stand y cada editorial pagaría por repisa, así no importaba que sólo exhibieran uno o dos libros.
 
"Fue una lucha de dos años hasta que por fin se hizo, la feria puso el stand y como comité organizador se acomodó vimos que las editoriales tenían uno o dos ejemplares y que ellos no iban a pagar un stand para poner uno o dos libros entonces se hizo que pagaran por repisa y así fue más barato".

Diana resalta la importancia de que año con año se monte el stand de libros en braille porque no sólo acerca a más editoriales a que se sumen y a la industria sino también detalla que ha ayudado mucho a romper la barrera y los miedos hacia la discapacidad visual. 

"Yo lo veo como una oportunidad de las más fuertes para que la gente conozca nuevos materiales y se deshaga de las dudas sobre cómo se hacen (los libros) o si los ciegos pueden leer". 

Si bien la especialista detalla que hubo un gran avance en la Feria al ahora ser incluyente, asegura que el panorama general de la producción braille a nivel nacional se encuentra estancado.

"A nivel nacional estamos como muy estancados porque falta mucha legislación que nos ayude a hacer esta producción, la CONALITEG (Comisión Nacional De Libros De Texto Gratuitos) le empezó a echar muchas ganas y estaban muy interesados en que la producción siguiera y se mejorara, empezaron con la producción de libros de secundaria en braille, pero ahora estamos a la espera".

Esta año coincide que México ratificó el Tratado de Marrakech (facilita el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso) por lo que detalla será un año crítico para la industria.
 
"Estamos esperando la legislación que favorezca la producción de materiales accesibles no solamente en braille sino en todos los formatos y que se tenga acceso a ellos, sino de manera gratuita por lo menos se perdonen los derechos de autor.

Este año va a ser crítico en las elecciones que tenga el gobierno en relación a la legislación para que sólo instituciones seleccionadas por el gobierno produzcan los libros y les haga llegar estas publicaciones a las personas con discapacidad, estamos en un parteaguas y eso provoca un freno, este año estamos esperando a ver qué pasa".