Conquistan argentinos a tapatías con literatura

Scouts se forman a la FIL para ver a escritores argentinos.
Scouts aprovechan la FIL para socializar y aprender más de la cultura de Argentina
Scouts aprovechan la FIL para socializar y aprender más de la cultura de Argentina (Alejandra Arteaga)

Guadalajara

Karina Pablovich, de 14 años, salió de su casa a las 8:45 de la mañana. Tomó un camión afuera de su calle, cerca de Plaza Patria, para ir a la Feria Internacional del Libro (FIL). En el vaivén del camión se encontró con un argentino, que le dijo era escritor. No recuerda su nombre, pero la hace suspirar.

Llegó a las 9:30 a la puerta principal de la Expo Guadalajara para encontrarse con Maya, Fernanda y Donaji, las otras miembros de la patrulla Quetzales del Grupo 13 de Boy Scouts Iztepete de Zapopan. Están emocionadas con la historia de Karina y el argentino del camión, pero también lo están porque serán de las primeras en entrar a la feria.

Las niñas scouts, de 13 y 14 años, formaron un círculo entre los cientos de personas que esperaban afuera de la entrada principal de la FIL. Se distinguen por sus vestimentas. Usan faldas de color azul marino y botas cafés. Sus camisetas verdes y el paliacate rojo con franjas blancas las delatan entre la gente.

Algunas de las chicas scouts ya habían estado antes en la FIL, y saben, que como cada año, la puntualidad es importante, y ya están acostumbradas, pues en los “campamentos siempre nos citan temprano”.

Esta es la primera visita de Karla a la feria, y está muy emocionada, porque quiere ver los libros y participar en los rallies que coordina su jefa de sección de los Scouts, Mariana Sacramento, de 24 años, y que consisten en buscar pistas de lectores, libros y stands en toda la feria, en el menor tiempo posible.  

Pero también está emocionada “porque hoy vienen muchos argentinos”, dice Karla. Sus amigas se burlan del tono arrastrado en el que dice “argentinos”, como si ella misma fuera de esa nacionalidad. Las cuatro niñas corean un “uhhhhhhhhhh”, “sus novios”, “eh, boludos” y se ríen.

Dice que el que se encontró en el camión le dijo que era escritor, y que era muy guapo. “Veníamos platicando, es de la escuela de medicina de Buenos Aires”, dice. “No sé que hace en un camión, pero es escritor. Estaba muy guapo.

Las amigas de Karla, además, están ansiosas por entrar a la FIL porque es la primera vez que entrarán como Tropa, la categoría de los scouts que va de los 11 a 15 años, porque los años pasados asistieron como Manada, que va de los 7 a 11 años, y no las dejaban andar solas por la feria.

Donaji, la más pequeña del grupo, dice que le “gusta leer mucho”. “Está padre porque hay variedad de libros, o sea, depende de los gustos de cada persona. Y está padre venir en grupo, porque conoces más a tus amigos”, dice.

“Espero aprender más, obviamente, y conocer más amigos, porque esta actividad no nada más es de hacer actividades y de comprar libros, es de socializar con los demás scouts”, dice Donaji.

Mariana Sacramento, de 24 años, coincide con Donaji. Este viaje a la FIL, la desmañanada y formarse entre mares de gente para entrar a la feria tiene el propósito de que todos aprendan más, que salgan con más conocimiento de con el que llegaron.

“Es para fomentarles a ellas un poquito más el gusto por la lectura, que ellas mismas entiendan que pueden encontrarse con libros que no sabían que existían y que cuando se topan con ellos puede ser muy interesante, que pueden encontrarse con autores, títulos, firmas, todo tipo de actividades que hay aquí en la FIL”, dice.

Al grupo de amigas de Karla se integran más pequeñas scouts. Son alrededor de 20 niñas y 20 de sus acompañantes los que esperan ansiosos a entrar a la feria. Cuando finalmente abren el acceso al público, el grupo avanza, con orden, y se pierde entre la multitud de la entrada, deja atrás las puertas del recinto.