Comparten mesa de literatura erótica en la FIL

Luisa Valenzuela, Anacristina Rossi, Mayra Montero y Stella Florence hablaron sobre los deleites de la lectura y la escritura
Comparten mesa de literatura erótica en la FIL
Comparten mesa de literatura erótica en la FIL (Cortesía FIL)

Guadalajara

Moderada por la escritora mexicana Ana Clavel, la mesa de Literatura erótica dio inicio en el salón 1 de la FIL con la participación de Luisa Valenzuela, Anacristina Rossi, Mayra Montero y Stella Florence.

Centrando la charla en el placer, Clavel cuestionó a las autoras sobre los deleites de la lectura y la escritura, cuál de dichas acciones desbocaba en un placer mayor que otro.  Recordó también, la obra de Las mil y una noches en la que la protagonista provoca placer al sultán al contar historias y en la versión original terminan en la cama, por lo que  “Scherezade fue la primera textoservidora”.

Al ceder la palabra a la escritora argentina, Luisa Valenzuela, esta mencionó que siempre es erótico el placer de la lectura pero que placer de la escritura es aún mayor y dijo que “el placer por la escritura es el vehículo del descubrimiento de cosas que uno no sabe que están mal en sí mismos”.

“Las autoras que siempre están hablando desde el cuerpo”, detalló Valenzuela y añadió que el lenguaje está cargado de secretos que vamos descubriendo y que la posibilidad se multiplica en el erotismo ya que “todos escribimos, no sólo los escritores”.

No obstante, Mayra Montero aseguró que ella lleva la literatura erótica por casualidad, al reiterar que cuándo se afrontan escenas de sexo no pueden afrontarse en una novela erótica, esta “necesita de sutilezas”.

Anacristina Rossi expresó su encuentro con la literatura erótica a través del sufrimiento y de una historia personal en la que la violencia de género y sexual se presentan a lo largo de sus textos. Y aseguró que le cuesta escribir sexo crudo, “para mí el sexo es poético”.

En sus intervenciones Montero y Florence coincidieron en la claridad sobre la novela erótica, al definir el texto como orgiástico.

Finalmente las autoras concordaron en la represión sexual presente en la actualidad y en los problemas que han tenido al abordar una temática que continúa en algunas partes del mundo como tabú, enfatizaron además, en las graves diferencias entre el estupro y el sexo, “el estupro no es sexo, es violencia y represión machista”, finalizó la escritora brasileña. 

MC