Ayotzinapa rompe la rutina

La constante en los discursos de inauguración fue la solidaridad con las familias de los normalistas desaparecidos.
La constante en los discursos de inauguración fue la solidaridad con las familias de los normalistas desaparecidos.
La constante en los discursos de inauguración fue la solidaridad con las familias de los normalistas desaparecidos. (Nacho Reyes)

Guadalajara

Aquí estamos de nuevo, casi los mismos rostros año tras año. Cambian unas cuantas caras, pero son las menos desde hace unos tres décadas. Y si las personas no cambian tanto, los discursos están igual o peor. Pero la realidad del país vino a darle un tono distinto a lo que muchas veces se convierte en una larga y aburrida rutina. La constante en los  discursos de inauguración fue  la solidaridad con las familias de los normalistas desaparecidos. 

Aunque también hay cambios en el espacio que alberga a las cerca de dos mil casas editoriales de 43 países y los casi 440 mil títulos (lo que sin duda consolida el lugar que ocupa la FIL Guadalajara en el ámbito hispanoamericano). La adquisición de Penguin Random House de algunos sellos de Santillana hizo que ahora parezca un verdadero bodegón que le dio la oportunidad de crecer a otras editoriales, incluso de llegar al pasillo principal de la feria, ese que se pelean mucho.

Y lo hacen, aun cuando el representante de los editores privados suele quejarse de la crisis de la industria, porque algo se logra de las miles de personas que circularán hasta el 7 de diciembre. Pues si bien la mayoría de los grupos editoriales suelen quejarse del alto costo que significa venir a la FIL, al final aquí están e invierten miles de pesos en el diseño y acondicionamiento de sus espacios.

El año pasado la estimación del volumen de negocios fue de 41 millones de dólares. Ese es el principal aliciente de los 20 mil profesionales del libro, para estar en estas tierras, a lo que habría que sumar las conversaciones que aquí se inician para terminarlas a lo largo del siguiente año.

Sin duda es la fiesta del libro, el sueño de infinidad de personas vinculadas con las letras y la lectura, donde las historias no solo se escriben al interior del área de exposiciones: hay muchos asuntos que pasan fuera, en las celebraciones que organizan las editoriales.  Hay que estar ahí no por alguna razón lúdica, dancística o mucho menos etílica: más bien, la nota puede salir de esos cocteles y ni modo de no estar presentes para conocer esas historias, aun cuando no siempre puedan contarse.