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Lunes , 15.10.2018 / 23:10 Hoy

Viñedos en el reflector

Una serie de pequeñas cosechas de Borgoña, junto con la creciente demanda global, ayudó a que se dispararan los precios de los mejores vinos de esta pequeña región

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¿Llegó la hora de las Langhe? Los principales productores de Burdeos en los últimos cinco años se distanciaron de sus seguidores y mancharon su imagen con un mal cálculo para fijar los precios de sus cosechas tanto las fuertes como las débiles. El atractivo de los Barolo y Barbaresco, dos de los grandes tintos de las colinas de las Langhe de Piamonte, nunca pareció ser más fuerte. Que tres factores estén a su favor significa que los productores de la región de las Langhe pueden deleitarse en los siguientes meses.

El más evidente de estos es que los productores están a punto de vender la cosecha 2011. Por el contrario, tanto de Burdeos como de Borgoña, la región de las Langhe produjo adorables vinos en 2011: la cosecha perfecta, en muchos sentidos, para los recién llegados a los Barolo y Barbaresco

En segundo lugar, y más importante, las últimas dos décadas en las Langhe fueron años de una mejora vitivinícola constante que se combinó con un pensamiento estético radical. Como resultado, la región nunca había podido ofrecer una gama de vinos tan logrados. La Nebbiolo no es una uva fácil de vinificar: madura tarde y es excepcionalmente sensible. Los sitios débiles luchan para hacer vinos adecuados. La variedad es naturalmente prolífica tanto en taninos (polifenoles) como en acidez, y los vinos resultantes pueden ser agresivos si se manejan de manera inexperta, o si se hacen con una fruta con una maduración imperfecta.

Hay muchas formas de hacerlo mal. La madurez absoluta tanto en los taninos como en los ácidos es esencial para darle a los vinos la amplitud inicial que necesitarán para pasar por el proceso; si no es así, terminarán resecos. Cada etapa requiere de una gran atención, para no dejar pasar el momento perfecto para llevar una etapa a su conclusión y empezar la siguiente; las viejas tinas tienen que estar impecablemente limpias. Entregas magistrales en este estilo provienen, entre otras, de Giacomo Conterno, Bartolo Mascarello, Giuseppe Rinaldi, Giuseppe Mascarello y Roagna.

El 2010 Barolo, Fratelli Alessandria, y la marca propia barolo de Berry Bros & Rudd son vinos tradicionalmente añejados de Verduno, la ciudad de Barolo más cercana a Barbaresco: un aroma de hojas de otoño, ciruela y especias, con un sabor penetrante, marcado por la tensión elemental entre la acidez y el tanino. Complejo, difícil, pero gratificante.

Aunque el abrazo del tiempo no es la única respuesta al desafío de la Nebbiolo; los enfoques alternativos en las últimas dos décadas intentan aprovechar el entusiasmo de juventud con un estilo accesible, pizcando temprano las viñas de bajo rendimiento, usando roto-fermentadores y barricas francesas de roble más pequeñas. El tanino resonante del Nebiolo y la abundancia de frutos ácidos, normalmente mantienen la banalidad a raya, y la complejidad del sabor que es la herencia de los grandes viñedos de las Langhe todavía puede encontrar expresión en esta forma. El debate estético es excelente para la región en su conjunto, libera a los productores jóvenes para encontrar su propio camino, hasta el punto en que la mayoría de los enfoques ahora resisten una categorización fácil.

De la mano con estos cambios llegó un tercer factor: el escrutinio del sitio. Debido a su topografía, las colinas de las Langhe son una región mucho más difícil de “leer” y comprender, incluso para los productores locales y los amantes del vino que Burdeos o Borgoña. La tradición era combinar los vinos de diferentes viñedos para producir una mezcla equilibrada, sin embargo la evidente grandeza de las Langhe siempre va a demandar, tarde o temprano, mucha atención a cada gran sitio. Los nombres de los viñedos ahora florecen en las etiquetas. También hay allí un creciente reconocimiento de las diferentes personalidades de los estilos del pueblo.

Barolo y Barbaresco parece que por naturaleza atraen a los dos tipos de paladar: los amantes del Burdeos encontrarán con el poder alusivo de los taninos del Nebbiolo de las Langhe tan convincentes como los del gran Burdeos, aunque los taninos del Barolo y Barbaresco parecen flotar con más libertad en el vino, y se incorporan de una manera menos evidente que en el Burdeos. Y los amantes del Borgoña disfrutarán de la acidez del Nebbiolo de las Langhe, y la transparencia, elevación y gracia aérea de sus colores transparentes y tierno peso para el paladar. Las Langhe, por supuesto, no necesitan estas comparaciones sin esfuerzo tiene personalidad propia. Sin embargo, es el momento de hacerlas.


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