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Domingo , 16.12.2018 / 01:08 Hoy

Embajadores del deleite lagunero ruedan por Irlanda

Por Andrés Ramos Campa

La aventura de los primos David, Hernán y Andrés, siguió su curso. En la ruta ofrecieron salsa especial y carne seca a quienes se toparan en su camino.
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El trío de viajeros laguneros cuenta una de las experiencias más emblemáticas durante su viaje por Irlanda, el cual involucra un plato lleno de comida y la tierna amabilidad de una pareja europea.

Además, de su intención de curarle la cruda a un irlandés bajo el son de Cielito Lindo.

"¿TODO ESTO VAMOS A COMER?"

Después de pasar nuestra primera noche en Quin, condado Clare, despertamos en el B&B (Cama y Desayuno) de Ruth con almuerzo típico irlandés, un huevo, 3 salchichas irlandesas, gran cantidad de tocino y otros embutidos grasosos que hizo que los tres primos nos volteáramos a ver con cara de cómo nos comeremos todo esto. 

Por el color de las banderas, fueron confundidos por italianos por un par de irlandesas. (Especial)

Mientras tanto, Ruth se comía los burritos de huevo con champiñones que le había preparado, con una expresión de enchilada por la salsa Macha que habíamos puesto en la mesa. 

Ruth nos despachó con un 12 de jugos, el cual tuvimos que abandonar de inmediato, era ilógico llevarlos cargando, cosa que le habíamos dicho a Ruth disculpándonos, pero ella insistió.

"¿ACASO SON ITALIANOS?"

Empezamos a pedalear con dirección al Atlántico, la emoción de entrar por el Wild Atlantic Way, ruta que tomaríamos por el resto del viaje, era tan grande que hacía que le metiéramos a todo pulmón nuestra capacidad de avanzar, las piernas empezaban a ponerse más fuertes. 

En tan sólo 40 km ya estábamos en Lahinch, playa famosa por su ola grande, llena de familias nadando y surfistas en un fresco océano de un día nublado, que para los mexicanos sería un día de playa en invierno.

En el camino se topan con irlandeses que ofrecen llevarlos de 'ride'. (Especial)

Nos tomamos nuestra Guinness del día en la terraza de un pub con hermosas vistas al Atlántico cuando unas hermanas de la orden irlandesa, Sarah y Marie, de unos ochenta y tantos años, empiezan a entablar la conversación.

-Are you from Italy? -nos preguntan confundidas por las banderas en nuestras bicicletas. 

Al enterarse de que somos mexicanos, confiesan que somos las primeras personas que conocen de nuestra nación. 

Al explicarles la razón de nuestro viaje y con el objetivo de sembrar una semilla mexicana en cada irlandés, les compartimos un poco de carne seca, la cual Sarah disfrutó plenamente mientras Marie platicaba que tenía más de 60 años sin comer carne. 

Le pareció peculiarmente sabrosa. 

La salsa con la que acompañan los tacos nunca es negada por los irlandeses. (Especial)

"A LA TAQUIZA CON EL JUAN"

Después buscamos nuestro hospedaje en un B&B que lo apodamos como "B&B Juan", ya que entramos como Juan por su casa e hicimos nuestro check-in por nuestra propia cuenta.

Sólo tuvimos que marcarle al dueño y por celular nos asignó nuestra habitación, todas ellas a puertas abiertas.  

Encontramos una terraza con vista a la bahía, en la cual hicimos nuestra primera taquiza de carne asada para compartirla con los huéspedes del "B&B Juan". 

Los agostaderos de Irlanda tienen buena carne. 

Por la mañana conocimos a una pareja de españoles provenientes Barcelona y Granada, quienes desayunaban pan tostado, por lo que vimos en ellos la oportunidad de compartir parte de nuestra carne asada. 

CIELITO LINDO

Mientras la disfrutaban de pronto entró Dara, un irlandés que había pasado la noche tomando Guinness y whiskey en el pub. 

Se mostró sereno pero trasnochado.

Dara es del norte de Irlanda, así que su acento hizo difícil entender la conversación, sin embargo, no impidió crear un desayuno inolvidable ya que lo convencimos de que cantara algo tradicional de los pubs irlandeses, pero con la condición de que Hernán le compartiera una canción tradicional mexicana.

Hernán canto "Cielito Lindo", lo que dejó a los españoles boquiabiertos, asombrados por el momento.

Nosotros confidentes de la conexión entre irlandeses y mexicanos, reímos y disfrutamos sobre la mesa. 

EL AMIGO IRLANDÉS

Dara se comió unos 4 tacos, le ponía buena cantidad de salsa Macha, inclusive nos comentó que fue el mejor desayuno que había tenido en buen rato. 

Le regalamos cerveza para pasar cruda y responsablemente dijo que tenía que manejar por lo que las guardó para después. 

Y al no creer que nos esperaba un recorrido de 80 km hasta Galway, se ofreció a darnos un "aventón" en su camioneta hasta allá, aunque iba en dirección contraria.

Ahora nos esperan los famosos acantilados de Moher y pedalear cuesta arriba, historia que ahora vendrá de la mano de mi primo, David Tueme Ramos.

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