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Miércoles , 18.07.2018 / 23:39 Hoy

Rosa Venus: el amor y el 'perfume de jabón chiquito'

En el imaginario colectivo del mexicano, el aroma del jabón Rosa Venus remite al amor y la pasión que se expresa entre las cuatro paredes de un cuarto de hotel…

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Francisco Masse

En la década de los 50, cuando empresas extranjeras dominaban el mercado de los jabones, una pequeña empresa mexicana decidió darles pelea: la fábrica de jabón La Corona. Y entre los muchos productos exitosos que han producido a lo largo de la historia, se encuentra uno que goza de una fama muy peculiar: el jabón de tocador Rosa Venus.

Y no es que te deje más limpio que otros lo que se recuerda de él, o que sea más barato que cualquiera. Ni siquiera se trata de su minúsculo tamaño: su característico aroma remite de inmediato a los hoteles de paso, el escenario en el que durante décadas los amantes han expresado su amor —por así decirlo—, coronan su estancia dándose un baño y terminan… oliendo a 'perfume de jabón chiquito'.

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La historia de la fábrica de jabón La Corona tiene un gran arraigo entre la sociedad mexicana, en particular entre las clases populares. Entre sus productos se encuentran el jabón de lavandería Tepeyac, el jabón de pasta Zote, el detergente Doña Blanca —que se vendía a granel— y, desde luego, el pequeño jabón Rosa Venus.

Uno de los grandes diferenciadores de este producto era que, en un inicio, se vendía sin envoltura de papel; en lugar de esto, Rosa Venus se exhibía en bomboneras de vidrio sobre los mostradores de las tiendas. Esto abarataba sus costos y lo hacía más accesible para la mayoría.

"Un jabón tan bueno como los demás, pero a un precio justo", era el eslogan del producto. Pero ahí no termina el asunto: debido a su tamaño, su precio económico y la posibilidad de comprarlo a granel, algún gerente de hotel de los llamados 'de paso' tuvo la idea de colocar estos pequeños jabones en las habitaciones, con la idea de que se usaran una sola vez y se desecharan.

Y ahí es donde intervienen las prácticas sociales del mexicano: debido a nuestra idiosincrasia, y como una herencia de la represión del catolicismo, la actividad sexual fuera del matrimonio tiene un carácter casi clandestino y muchas veces se ve confinado al espacio anónimo y secreto de un motel u hotel 'de paso'; es decir, aquel en el que te hospedas sólo unas horas de intimidad compartida y no pasas la noche.

Uniendo estos puntos es que el jabón Rosa Venus se ha convertido en una especie de símbolo del 'amor carnal', que es más propio de los hoteles que de los 'hogares decentes', y que su peculiar aroma se identifique con esta actividades y todos los señalamientos, buenos y malos, que éstas generan.

Por eso, Rosa Venus es algo así como 'el jabón del amor'.


FM

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