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Viernes , 22.06.2018 / 19:26 Hoy

Presidencia de Torreón tenía muchos problemas de dinero

En agosto de 1963 se publicó que el alcalde decidió eliminar a toda la policía uniformada y la policía especial se quedó al mando. Tan especiales que eran 16.

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Cecilia Rojas

Corrían en el mundo densos rumores de que el maléfico y chimuelo Nikita pretendía comunizar al mundo.

Las putencias o potencias seguían con lo del desarme nuclear, pero nadie daba el brazo a torcer, aunque ya lo tenían torcido.

Firmaron un pacto que de volada echaron a la basura. China quería que se destruyeran las armas nucleares que ya existían.

Ya mucho se había dicho sobre el abatimiento de los mantos acuáticos locales. En esta ocasión, fueron los ejidatarios los que lo señalaron, pero si no le hacían caso a las riatas científicas, menos a ellos.

El Caribe seguía todo alborotado. En Haití querían derrocar a Duvalier y se agarraron rebeldes con las tropas de Papá Doc, que ganaron. El dictador agarró la venganza de fea manera.

El gobierno mexicano hablaba de dotar de viviendas dignas para los mexicanos, materializando ese anhelado sueño de "mi casita". Pero creó el Infonavit y ahora si que son casitas, feas, trochas y muy indignas.[OBJECT]

Fue un año feo para Jackie Kennedy. En aquel agosto nació su tercer hijo, Patrick, pero falleció. Pocos meses después tocaría el turno a su marido.

La presidencia de Torreón tenía muchos problemas de dinero, pero prometieron pagar todo. El alcalde decidió eliminar a toda la policía uniformada y la policía especial se quedó al mando. Tan especiales que eran 16.

Luego volvieron los uniformados. Por cierto, las hetairas torreonenses y cantineros estaban muy enojados con ese regreso y protestaron a pedradas contra patrullas azules que llegaron a la famosa Zona. El alcalde se enojó también.

Mientras estaba en pleno la atroz guerra de Vietnam, otra crisis convulsionaba al país asiático. Los budistas tomaron las de Villadiego y decidieron inmolarse en llamas en reclamos contra el gobierno, exigiendo paz.

A Nikita le hicieron mucha fama de amargado, pero era bien cotorro. En visita a Yugoeslavia, hasta bailó con otro dictador, con Tito. Pero no eran jotitos. Sólo camaradas. Y contagiaron a la raza con su sabrosura. Al parecer tocaron esa de "Yo soy Candela soy una Camarada".

Buscando la igualdad, más de 200 mil personas de raza negra desfilaron en Washington. Esta manifestación fue calificada de impresionante y ordenada. Ya después siguieron las agresiones de parte de los blancos.

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