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Viernes , 22.06.2018 / 08:34 Hoy

Monarquías se quedaban en banca rota

El 8 de diciembre de 1918 La Opinión publicó que la emperatriz Eugenia de Francia ayudaba a los heridos. María de Médicis vendió encajes tejidos con sus propias manos.

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Cecilia Rojas

Ya no les quedaba casi nada a muchas monarquías europeas. El zar Fernando de Bulgaria anunciaba que iba a dedicarse a una vida de trabajo. Algunos ya habían decidido dejar los tronos por la ciencia. Faltaba uno que iba a renunciar por amor.

La emperatriz Eugenia de Francia era la que había dado muestras de mayor nobleza, pues su trabajo era ayudar a los heridos. María de Médicis vendió encajes tejidos con sus propias manos. Napoleón había labrado la tierra y Cincinatto el Romano se había hecho agricultor.

Así que los anuncios de Fernando eran bienvenidos, pero recibidos con ciertas dudas por que el hombre había sido mas bien muy hedonista y presuntamente hasta bateaba zurdo y diestro. Por cierto, logró retener bastantes bienes y vivió muy tranquilo hasta su muerte.[OBJECT]

Y seguía el pleito por el ex káiser y el ex kronprinz, que estaban en Holanda donde el gobierno consideraba castigo suficiente dejarlos a los dos encerrados de por vida en una colonia. Eso sí, con las reales comodidades respectivas, sin sufrimientos como los que ocasionaron al mundo.

Llegaron novedades de París. Una bailarina de la corte de los Romanoff se había suicidado con morfina. Se llevó prácticamente todos los secretos de la corte consigo. También se le había relacionado con el asunto Rasputín.

Se decretó que quien comprara cosillas en Durango las podía sacar del Estado sin problemas. Por que muchos comerciantes laguneros tenían la dificultad de que compraban por decir frijol o maíz y se les cobraba un costo adicional.

Durango estuvo mucho tiempo tratando de solventar primero las necesidades alimenticias internas y parecía ser que ese problema por fin estaba resuelto.

Como se mencionó andaba por ahí un proyecto de dejar de sembrar algodón en la región Laguna. Resultó que el plan con maña era del representante del Departamento de Agricultura de EU.

Así que los algodoneros locales elevaron un memorial a la secretaría de Agricultura nacional, pidiendo que no se dejara de sembrar el algodón, que fue el cultivo que ciertamente hizo crecer a la región.[OBJECT]

Ya era diciembre y llegó una buena noticia para los trabajadores del ayuntamiento de Torreón. Ese mes les iban a pagar el salario íntegro. Lo que se les debía todavía, lo dejaron de encargo a la administración municipal que iba a entrar.

Jesús Agustín Castro iba a despachar en Lerdo, seguro en su casa, donde iba a recibir partes militares y girar instrucciones para acabar con el bandolerismo en el norte del país, pero sobre todo en La Laguna.


dcr

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