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Jueves , 18.10.2018 / 11:59 Hoy

Metepec y el árbol de la vida

Una de las artesanías más famosas del país nació en este Pueblo Mágico, a unos 90 minutos de la Ciudad de México, y que es indispensable conocer.

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Muy cerca de la Ciudad de México, en la zona metropolitana de Toluca, se encuentra Metepec, lugar que presume ser cuna de una de las artesanías más famosas y espectaculares del país: el árbol de la vida.


Nació de la tierra

En los árboles de la vida, la tradición artesanal que dio origen a Metepec se mezcla con una fuente inagotable de creatividad que, además, es la principal actividad económica de este pueblo alfarero del Estado de México.

De hecho, la alfarería en este Pueblo Mágico se remonta a tiempos prehispánicos, cuando los teotihuacanos, otomíes, matlatzincas y mexicas fabricaban con barro todo tipo de cerámica para usarla en ceremonias religiosas y en su vida cotidiana, como jarras, ollas y otros utensilios.

Cuando llegaron los españoles, retomaron la cerámica utilitaria, pero no aceptaron las figurillas de ídolos que también eran fabricadas con el barro, por lo que impulsaron la creación de piezas religiosas con ese material, como los ángeles y santos que adornan la fachada del templo de San Juan Bautista, que se encuentra en pleno centro de Metepec.

En esa época, los evangelizadores también usaron representaciones del árbol de la vida en pinturas para explicar la nueva religión a los indígenas. Estos árboles solían tener en la parte más alta una imagen de Dios y siete ramas que representaban los siete días que, según la Biblia, tardó en crear la Tierra, todo esto acompañado de otros pasajes bíblicos.

Paralelamente, la alfarería de Metepec fue ganando prestigio por su belleza y calidad, y ya en el época posterior a la Independencia, pasó de ser solo utilitaria a convertirse en elaboradas piezas de decoración.

Para mediados del siglo XX, los artesanos empezaron a crear esculturas del árbol de la vida. Aunque otros lugares, como Puebla y Oaxaca, se “pelean” su origen, fue en Metepec donde esta artesanía se hizo más popular.


La nueva versión del “árbol de la vida” incluía, además de los elementos tradicionales, representaciones del sol y la luna que servían como marco a figuras de Adán y Eva, quienes estaban acompañados de animales, frutos y flores que simbolizaban el paraíso, del que ambos fueron expulsados por San Miguel Arcángel, quien también solía estar representado en la parte inferior de estas artesanías.

Rápidamente evolucionaron y hoy pueden tratar de cualquier temática que dicte la imaginación, que puede ser desde un pasaje histórico o una leyenda, hasta objetos como juguetes, corazones o hasta deportes, sin faltar los ya tradicionales dedicados al Día de Muertos. El límite es la imaginación –y la habilidad– del artesano.


El museo

Toda esta historia y grandes ejemplos de ella se pueden disfrutar en el Museo del Barro, el cual recibe a sus visitantes con un mural de barro elaborado por 82 niños de entre 8 y 11 años.

También hay piezas premiadas en diferentes concursos, provenientes de otros lugares de la República; una curiosidad es la cazuela de barro más grande del mundo y que posee un récord Guinness.

Lo mejor del lugar es su colección de árboles de la vida de diferentes tamaños y temáticas, los cuales te provocarán una agradable sorpresa cuando los conozcas.



Recorriendo el Pueblo Mágico

En Metepec también se elaboran artesanías de papel picado, hoja de maíz, madera y emplomado, además de talabartería, cestería, textiles y hasta vidrio soplado. Si te interesa, todo se puede adquirir en el corredor artesanal de la calle Comonfort o en el Centro de Exposición y Venta Artesanal.

La plaza principal de Metepec es la Plaza Juárez, la cual está enmarcada por el Palacio Municipal, los portales, y un bello quiosco de estilo neoclásico.


Ahí mismo se encuentra un símbolo de este lugar: la Fuente de la Tlanchana. Se trata de una gran escultura de barro que representa a una mujer con cola de pescado, quien es la Señora del Agua y madre de los peces, acociles y todos los seres vivos que habitaban en la laguna.


En los alrededores hay restaurantes en donde se puede probar todo tipo de platillos y puestos callejeros con una gran variedad de antojitos y helados. No te resistas, vale la pena probar.

Para bajar la comida, hay que caminar unos metros hacia la Capilla del Calvario y subir por su pronunciada escalinata. Con su fachada e interiores de estilo neoclásico, se ubica en la parte norte del Cerro de los Magueyes y data del siglo 18. También hay una gran pared de 200 metros decorada con un árbol de la vida y rodeada de jardines. Si quieres una gran panorámica de Metepec, aquí, desde el punto más alto, tendrás la mejor imagen.


Guía

Cómo llegar: Desde la Ciudad de México, toma la carretera a Toluca y sigue por la carretera 55 hasta Metepec.

Museo del Barro: Avenida Estado de México 10, teléfono 722-208-4434.

Centro de Exposición y Venta Artesanal: Miguel Hidalgo esquina Ignacio Allende.

Dónde quedarse: A unos minutos, en Toluca, se encuentra el Hotel Crowne Plaza Toluca Lancaster, Paseo Tollocan Oriente 750, teléfono 722-275-4475.

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