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McQueen, el documental de moda que muestra lo macabro

La película, que se estrena esta semana en salas de Estados Unidos, muestra el lado poco conocido del afamado diseñador británico Alexander McQueen.
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El mundo de la moda londinense recibió un golpe tan sorpresivo como brutal cuando las modelos desaliñadas de Alexander McQueen aparecieron en la pasarela en su desfile de 1995 "Highland Rape" con prendas de inspiración escocesa rotas para exponer sus pechos y regiones bajas.

Era exactamente la reacción que buscaba McQueen, entonces un veinteañero que subsistía comiendo en McDonald's con cheques de desempleo. "No quiero un show del que uno salga con la sensación de que acaba de estar en un almuerzo dominical", dijo el creativo. "Quiero que la sensación sea de repulsión o euforia”.

Algunos de los atuendos que McQueen presentó en su desfile Highland Rape. (Especial)

Provocación, repugnancia, inspiración, euforia -a menudo simultáneamente -fueron las características de McQueen hasta sus 40 años, cuando trágicamente se quitó la vida. ¿Cómo hizo el hijo de un taxista londinense el improbable recorrido a la cima del mundo de la moda, y qué lo hizo acabar con todo estando en la cumbre de su carrera? Para los cineastas Ian Bonhote y Peter Ettedgui , estas preguntas eran irresistibles; su documental resultante, McQueen , se estrena esta semana en cines de Estados Unidos y algunos países de Europa.

Los secretos de la moda revelados

La moda es un tema seductor para documentalistas; de hecho, pocos temas tienen tanto atractivo visual. Pero el reto siempre consiste en mostrar lo que hay detrás de la fachada bien pulida y cuidada. El mundo de la moda es una burbuja", dijo Ettedgui, quien escribió y codirigió el filme. "No siempre les gusta que vengan forasteros y revelen sus secretos".

Los cineastas abordaron cerca de 200 fuentes , dijo el director Bonhote. Conseguir material fílmico fue una tarea lenta, pero tuvieron la fortuna de encontrar partes clave de los dramáticos desfiles de moda de McQueen, junto con algunas entrevistas impresionantemente honestas con el difunto diseñador -una rareza en los desfiles de moda.

Un hallazgo aún más improbable fueron videos privados que el diseñador grabó con sus amigos por diversión mientras probaban una nueva cámara en su viaje a París para asumir su entonces flamante puesto directivo en la casa Givenchy , en 1996, riendo como niños traviesos que se robaron el auto de los padres.

Los realizadores también fueron capaces de convencer a algunos miembros de la familia de McQueen para que hablaran , como su hermana mayor, Janet, y el hijo de ésta, Gary, él mismo un diseñador que llegó a trabajar con su tío. También entrevistaron a algunos antiguos colegas de McQueen, aunque no a algunas figuras clave como Sarah Burton, quien lo sucedió en la marca que lleva su nombre.

El ascenso improbable de McQueen

En el centro del filme, sin embargo, está el trabajo de McQueen , y el modo en que su talento abrasador reverberó a través de un establishment de la moda tradicionalmente de miras estrechas. Casi se pueden sentir los suspiros de la audiencia cuando puso a la modelo Shalom Harlow en una plataforma giratoria con un simple vestido de tul para su show “No. 13, y entonces dos robots le rociaron pintura negra y amarilla mientras daba vueltas, logrando un efecto tan cautivador que el propio McQueen lloró al verlo.


La película se divide en capítulos, cada uno enfocado en un desfile particularmente influyente de McQueen. El primero, "Jack the Ripper Stalks His Victims" en 1992, era originalmente su proyecto final para la conocida escuela londinense de modaCentral Saint Martin's.



Hasta su camino a esa escuela fue algo improbable. Se suponía que el joven Lee McQueen (asumió su segundo nombre, Alexander, más tarde debido a que sonaba más elegante) iba a ser "un mecánico o algo", pero le obsesionaba dibujar ropa. Su madre lo exhortó a tocar puertas en Savile Row para una pasantía, y allí se convirtió en un magnífico técnico en el oficio.

Isabella Blow, una prominente figura de la moda, compró la colección "Jack the Ripper" entera y lo ayudó a encaminarse. Pero, como dice un colega en el filme: "Nadie descubrió a Alexander McQueen. Alexander McQueen se descubrió a sí mismo".

Al principio, no tenía dinero. Un amigo describe cómo ambos fueron a un McDonald's después de un desfile importante y se les cayó la comida al piso, pero tuvieron que recogerla y comerla porque no podían darse el lujo de dejarla y comprar más.

Las cosas cambiaron radicalmente cuando el conglomerado de marcas de lujo LVMH contrató a McQueen para Givenchy. Pero McQueen no se sentó a disfrutar simplemente de su bonanza financiera; la reinvirtió en su propia marca en casa. Fue una época de mucha presión. McQueen dice en una entrevista que produjo la impresionante cantidad de 14 colecciones en un año.

El lado poco conocido de l'enfant terrible de la moda

Para un hombre a menudo llamado el "niño malo " o l'enfant terrible

de la moda, había mucho más que conocer sobre McQueen, dijeron los documentalistas. Entre las cosas que los sorprendió: su gran destreza técnica y sus crecientes conocimientos para los negocios.

También les impactó cómo la personalidad de McQueen contrastaba con el mito. "Tenía reputación de ser desagradable, libertino”, dijo Ettedgui. "Pero lo que vemos en el archivo es a McQueen con amigos, con sus padres, incluso con sus amados perros, siendo muy humano y muy tierno por momentos”.

Hacia finales de su vida, dos muertes devastaron a McQueen. Blow se suicidó en el 2007 -lo vemos en su funeral, con aspecto desolado. Y a principios de 2010 falleció su querida madre. Apenas unos días después, en la víspera del funeral, el diseñador se ahorcó.

Los cineastas solo pueden especular por qué McQueen, quien tenía problemas de drogadicción, se quitó la vida. "La moda viene con una serie de presiones muy singulares", dijo Ettedgui. Pero, agregó, "la gente con la que hablamos nos dijo, 'no traten de hacer de él una víctima, porque básicamente la persona que puso más presión sobre McQueen fue McQueen".

Bonhote también señaló la ambivalencia de McQueen sobre el mundo que había elegido, claramente expresada en desfiles como su famoso Voss de 2001, en el que obligó al mundo de la moda literalmente a verse a sí mismo en un cubo de espejos que a su vez representaba un manicomio.

"Hasta cierto punto”, dijo el director, “siempre fue un inadaptado en el mundo en el que se encontró".

mrf​

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