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Miércoles , 20.06.2018 / 18:58 Hoy

Mayakoba rompe paradigma al conservar los manglares

Durante varios años, los grandes hoteles destruyeron el ecosistema en Cancún para ofrecer habitaciones de lujo con vista al mar.

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Carlos Domínguez

Lo que para algunas cadenas hoteleras representó un obstáculo, para Mayakoba es una oportunidad de negocio sustentable al romper el esquema tradicional de construcción que dominó los desarrollos turísticos de Cancún, pues esos negocios destruían los manglares para tener habitaciones con vista al mar.

En lugar de destruir el manglar, necesario para el equilibrio ecológico de las costas, se conserva una gran franja al dejar el hotel dentro de la selva, rodeado por canales de navegación y lagunas naturales, además de que para llegar a la playa hay que cruzar por esa zona de vegetación caminando, en bicicleta o en un carrito de golf.

La empresa Fairmont Mayakoba está segura de que tendrá retorno de inversión respetando a la naturaleza. “Cualquier actividad humana genera una huella ecológica y no existe el impacto cero”, comentó en entrevista Alonso Ortiz, gerente de entretenimiento y sustentabilidad de la firma hotelera. “El truco está en lo que hacemos dentro del hotel para que esa huella sea lo más suave posible”.

EN ALIANZAS

El proyecto inició hace más de 25 años y antes de remover la primera piedra pasaron cuatro años. Se aliaron con expertos para analizar cómo funciona el ecosistema para conservarlo en estado saludable. “Se consultó a biólogos, geólogos, hidrólogos, paisajistas, ingenieros y arquitectos para entender el terreno y maximizar los recursos. Después de entender la naturaleza de la zona se determinó este modelo de construcción, que además ha sido reconocido y premiado internacionalmente por ser diferente y amigable con el ecosistema”, señaló Ortiz.

También trabajan en coordinación con dependencias del gobierno como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y con las comunidades aledañas. “Contamos con una auditoría voluntaria trimestral en la que nos apoya la organización Consultores en Prevención y Mitigación de Impacto Ambiental. Gracias a eso estamos dentro del cumplimiento de normas, estándares y parámetros en todo momento”.

Otra de sus alianzas es con la firma de biocombustibles Renovables Maya Verde: el aceite de las cocinas, en vez de ser desechado, se emplea para hacer biodiésel. “El siguiente paso es involucrar a ciento por ciento a los autobuses que transportan a sus casas a nuestros colaboradores”, agregó.

La firma hotelera tiene también estrategias con las comunidades mayas para preservar la biodiversidad. “Hace seis años una comunidad de mujeres nos regaló un jobón (pieza de madera para alojar abejas meliponas) en agradecimiento porque las ayudamos para que arrancaran su producción de miel. Lo colocamos en el jardín del spa y hoy vamos por la tercera colonia de estos insectos, que están en peligro de extinción. La miel se utiliza en el spa para tratamientos faciales”, detalló Ortiz.

Un indicador importante es la cantidad de especies que habitan en Mayakoba. “Hace 25 años o más habían registradas poco más de 100 entre aves, reptiles, mamíferos y peces. Actualmente son más de 300. Incluso especies que antes solo estaban dos meses han tenido crías y se quedan todo el año. Tenemos águilas pescadoras, cangrejos azules, monos araña, venados, ranas…”.

REFORESTACIÓN

Otra empresa que cuida los ecosistemas es Grupo Modelo, ya que recluta voluntarios para reforestar, como sucedió recientemente en el Parque Bicentenario de la Ciudad de México, donde se dieron cita alrededor de 2 mil personas con picos y palas para restaurar 55 hectáreas de bosque.

“El reto principal es unir de manera simultánea a seis países en esta iniciativa. Se replicó en Honduras, El Salvador, Colombia, Perú y Ecuador. En México tenemos la meta de sembrar 120 mil árboles a través de 30 mil voluntarios en 48 ciudades”, comentó Mauricio Leyva, director general de Grupo Modelo.

“La importancia de esto no solo es colaborar con nuestro granito de arena, sino el ejemplo y el mensaje que se llevan los niños”, comentó una de las voluntarias.

El director del parque, Juan Manuel Pineda, dijo que además de contar con los recursos del gobierno federal, tienen apoyo de la sociedad civil y la iniciativa privada. “Incrementar la población de plantas y árboles beneficia a toda la sociedad. Este tipo de propuestas son hechas por empresas con responsabilidad social que tienen la disposición de traer las plantas adecuadas, de entre tres y cuatro metros, para asegurar su desarrollo”, explicó Pineda.

Marcela Cristo, directora de Sustentabilidad de Grupo Modelo, explicó que las unidades de negocio que tienen en el país se acercan a las autoridades ambientales, municipales y estatales. “Una vez que tenemos este mapeo, se acercan algunas ONG reportando necesidades de reforestación y se determina cuántos voluntarios se necesitarán para cada proyecto. El día del evento las autoridades de la Semarnat y la Ciudad de México son las encargadas de guiar las actividades porque dan seguimiento a estas acciones”.

Buganvilias, ahuehuetes, encino siempre verde, jacarandas y macizo fueron algunas de las especies que sembraron en el parque, que funge como pulmón de la capital.

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