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Jueves , 20.09.2018 / 02:01 Hoy

Los nuevos ciudadanos digitales

A partir de una mezcla de arte, cultura, ciencia y tecnología, el Laboratorio de Ciudadanía Digital impulsa el desarrollo social de comunidades vulnerables y la formación de pobladores críticos.


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Fuente de mil historias que Héctor ha escuchado y atesorado desde niño, su abuela de 68 años, es una persona recia, criada en el medio rural. Representa, para el chico, el claro ejemplo de “la evolución de la mujer mexicana, esa mujer tradicional que vive en el México posmoderno”, dice con toda la admiración y fuerza que le permiten sus 17 años.

Por eso, cuando en el Laboratorio de Ciudadanía Digital (LCD), donde participa desde hace 18 meses, le propusieron hacer un documental sobre la mujer, así, en toda su amplitud, Héctor pensó de inmediato en su abuela, y comenzó a tejer la historia en su cabeza, la primera de muchas que pretende contar cuando sea cineasta.

Héctor comparte sus ideas, inquietudes, metas, proyectos y creatividad con otros 14 jóvenes de entre 13 y 20 años en el taller de producción de contenidos multimedia “Revelados”, uno de los programas de educación continua que imparte el Centro Cultural de España en México (CCEMx) como parte del LCD.

El laboratorio, iniciativa creada por el CCEMx, Fundación Telefónica y el Ateneo Español, surgió con el objetivo de propiciar el desarrollo humano comunitario a través de la cultura, la ciencia y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), áreas capaces de atraer la atención de la juventud mexicana, su principal objetivo.

“Aunque el acercamiento es a través del arte y la creación, no tenemos fines artísticos, sino que pretendemos impactar en el desarrollo social y personal de los niños y jóvenes de la comunidad, para impulsar su empoderamiento y el ejercicio de la ciudadanía crítica”, explica Rodrigo García Fernández, subdirector de cooperación cultural del CCEMx.

Además de los programas de educación continua, el LCD también organiza entre cuatro y cinco talleres de corta duración por mes, con temáticas diversas; algunos son para niños jóvenes y otros para formación de docentes y talleristas.

En cuatro años de trabajo, cuenta García Fernández, el LCD ha impartido más de 800 talleres a más de 25,000 asistentes en diversas sedes, pues no solo opera en su edificio de Guatemala 18, en el Centro Histórico de la Ciudad de México (CDMX), sino que ha tejido una red de colaboración con la Secretaría de Cultura de la capital, a través de las Fábricas de Artes y Oficios (FARO) de Oriente, Aragón, Tláhuac, Indios Verdes y Milpa Alta, así como con algunas instancias culturales en Taxco, Oaxaca, Querétaro y San Miguel de Allende.


De boca en boca

Héctor Velázquez Mondragón, nuestro futuro cineasta, vive al poniente de la ciudad por la zona de Polanco. Se enteró de las actividades del Centro Cultural de España en México gracias a una prefecta de la Secundaria Pública 66, donde él cursaba tercer grado y con quien solía platicar de sus sueños profesionales.

“Ella traía mucho a su hijo pequeño a los talleres cortos y me habló de Revelados y de que pensaba que era perfecto para mí. Ya aquí me pareció que está padre porque quiero dedicarme a hacer contenido multimedia y he aprendido cosas que de otra manera solo soñaba. De grande quiero ser cineasta”, cuenta emocionado Héctor, quien ya es capaz de producir contenidos desde la preproducción hasta la edición y empaquetado final.

En “Revelados” les enseñan lo necesario a nivel técnico, desde cómo escribir un guión con el software adecuado, hasta a armar un storyboard, manejar las cámaras, editar los contenidos en computadora y manipular la iluminación. Les ponen a la mano todo el equipo y herramientas necesarias para practicarlo en proyectos reales.

Pero lo más importante es “que nos enseñan cosas en otros planos poco visibles, como a desarrollar más la creatividad, a resolver inconvenientes, a solucionar problemas técnicos y de logística, porque el trabajo debe salir de alguna manera. Nos dan confianza y he aprendido que es necesario trabajar en equipo, valerte de un montón de personas para llevar un proyecto a buen término y que todos somos valiosos en una producción”.[OBJECT]

La mayoría de los niños y jóvenes que llegan al laboratorio suelen vivir en las colonias aledañas a cada sede, y se enteran de las actividades por el boca en boca, explica Rodrigo García; al edificio del CCEMx, ubicado atrás de la Catedral Metropolitana, en la CDMX, llegan muchos chicos de Tepito, la Merced, la Morelos “y otras zonas vulnerables. También tenemos alumnos de albergues”, cuenta el funcionario cultural.


Si bien el programa aspira a integrar y formar a chicos que en el futuro ayuden a restablecer el tejido social de sus comunidades, tampoco es una condicionante para que el LCD los reciba. Aunque sí les interesa “atraer chicos que no estén insertos en el circuito cultural tradicional de las universidades, museos y centros culturales; queremos acercar estas herramientas a los que están fuera, hacérselas accesibles, ofrecerles opciones”, explica el subdirector de Cooperación Cultural del CCEMx.


Tallereando

El laboratorio está enfocado para niños y jóvenes de 8 a 25 años y las actividades se dividen en diversos rangos con la intención de hacerlos interesantes, que siembren curiosidad y las ganas de continuar.

Los talleres son espacios de experimentación lúdica, donde es posible explorar las capacidades creativas. También tienen el objetivo de empoderar a sus participantes y fomentar el desarrollo de competencias como iniciativa; autodirección; manejo crítico y activo de las TIC.

Mientras que los talleres juveniles van un paso adelante y se planean con la intención de favorecer la construcción de la ciudadanía, donde la tecnología debe servir como detonante para generar procesos de reflexión y toma de conciencia de la pertenencia a la comunidad.

Dentro de estos talleres se desarrollan competencias como el pensamiento crítico y la solución de problemas, que fomenten en la juventud “la generación de iniciativas, prácticas o modelos que aborden y respondan a los desafíos urbanos actuales, situándolos como actores y detonadores de procesos que impacten directamente a la comunidad”, dice Rodrigo García.

Por otro lado, el LCD dedica esfuerzos importantes a “formar formadores”, a través de talleres “en donde se revisan conceptos teóricos y metodológicos que permitan el desarrollo e implementación de estrategias para proyectos de educación no formal dirigidos al público infantil y juvenil”.

Los talleres están dirigidos a talleristas, gestores, coordinadores y programadores culturales, creadores y artistas visuales que imparten talleres o coordinan propuestas de programación cultural tanto para un público infantil como para el juvenil.

En materia de contenidos, uno de los talleres cortos para niños de mayor impacto es “¡Anímate!”, que se lleva a cabo durante dos semanas en las vacaciones de verano y que este 2017 tuvo su cuarta edición. Ahí, los chicos aprenden técnicas de animación en stop motion, grabación y edición, para completar a final del trabajo un cortometraje de animación que luego será proyectado en la Feria Internacional del Libro infantil y Juvenil (FILIJ) del año correspondiente.

Además de la FILIJ, los trabajos de años anteriores se han incorporado a diversos circuitos de proyección cultural entre los que destaca la Red de Centros Culturales de la Agencia Española para la Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Fundación Telefónica Madrid y otros espacios culturales iberoamericanos. También han sido transmitidos por Canal 22 .

[OBJECT]Todos los talleres del laboratorio son gratuitos. En educación continua se trabajan dos talleres, en versión infantil y juvenil, uno para la creación de contenidos multimedia como videoblogs y documentales y otro para producción de radio.

El de creación multimedia, que es donde está Héctor desde marzo de 2016, ha participado en las dos ediciones del rally de Video Documental del FARO de Oriente, una de las sedes socias del LCD. En este rally el punto interesante es el tiempo, pues los chicos deben producir de inicio a fin un documental en tan solo 30 días: desde la idea hasta la proyección de un trabajo terminado listo para proyectarse.

Con el auspicio del CCEMx, la Universidad de la Ciudad de México y la red de Faros de la CDMX, este rally presentará a los ganadores en septiembre y proyecta la totalidad de los trabajos en las sedes participantes.

El trabajo que el Laboratorio de Ciudadanía Digital del CCEMx ha realizado durante cuatro años ha cumplido su objetivo primario: contribuir a la reducción de la brecha digital en zonas marginadas y, a través de ello, ha garantizado el acceso a la cultura y la tecnología de más de 5,000 niños de varias entidades del país “que de otra manera no se incorporarían a estos sectores”.

Con todo, el trabajo apenas comienza, reconoce Rodrigo García, quien encabeza un equipo empeñado en extender día a día su red de socios en el país, para llevar su proyecto cada vez a más lugares: “No pretendemos desarrollar talentos individuales sino promover el trabajo colaborativo para facilitar el desarrollo social de las diversas comunidades que impactamos”.


Lo que busca el LCD

Entre sus prioridades están:

1. Utilizar la ciencia, la cultura, las artes y las TIC como medios para construir ciudadanía.

2. Ofrecer espacios para el desarrollo de habilidades digitales en niñas, niños y jóvenes.

3. Promover metodologías de aprendizaje que fomenten las competencias digitales.

4. Contribuir a la profesionalización de formadores que utilizan la cultura y la tecnología para incidir en el desarrollo de la población infantil y juvenil.

5. Contribuir a la reducción de la brecha digital en zonas marginadas.

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