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Lunes , 25.06.2018 / 01:08 Hoy

Londres para aventureros

Me emociona la visita al campamento de Go Ape, pero el tren a Battersea Park en el suroeste de Londres es lento y silencioso, y se calienta con el sol invernal. Cierro los ojos y comienzo a flotar.

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Neville Hawcock

Esme, mi hija de nueve años, no tiene sueño. “Si te duermes, no podrás columpiarte de los árboles,” me recuerda claramente.

“Me gustaría solo deslizarme por la cuerda,” sugiero.

“Naah... eso es aburrido.”

El aburrimiento no es una opción. El lema de Go Ape es “Vive la vida con aventuras” y para ayudar a sus clientes a hacerlo, ofrece tirolesas en 31 lugares del Reino Unido. La mayoría está en zonas de belleza natural, tales como Grizedale Forest en Lake District and Aberfoyle en Escocia. Su sitio en Battersea Park es su primera incursión en una ciudad.

El sitio web de Go Ape recomienda a los clientes que “tomen en cuenta el tiempo extra que lleva manejar a través del bosque”, lo cual no aplica para esta parte de la capital junto al Támesis. El obstáculo diario de las obras, el tráfico y el caos de las vías es lo que hay que tener en mente. También el tamaño de Battersea Park, el cual he subestimado.

Mientras Esme y yo caminamos junto a una interminable avenida de árboles londinenses, junto a corredores, paseadores de perros y un hombre viendo una película en su iPad mientras empuja una carreola, elegimos los juegos que podemos jugar en las alturas.

“Hay que jugar Super Esme contra el Simio Mutante,” dice ella.

“¿Y quién va a ser el Simio Mutante?” le pregunto, aunque creo saber quien.

El campamento de Go Ape está en la esquina suroeste del parque. Detrás de una cabaña de madera que sirve como almacén, taquilla y guardarropa, hay un loco bosquecito de árboles maduros y postes recién colocados, con plataformas de madera, rampas, escaleras interconectadas, cuerdas y cables. Me siento como en una metástasis de una casa del árbol.

Tom y Sam nos dan la bienvenida; ellos son los que van a enseñarnos las cuerdas. Usan chamarras North Face; son jóvenes y amistosos, y no tienen ningún problema en dejar subir a Esme al Tree Top Adventure, que tiene segmentos de más de 12 metros de altura, más que la mayoría de todos los recorridos de Go Ape, y que es para mayores de diez, pero les expliqué que ya casi era su cumpleaños.

Una vez que Tom y Sam nos colocaron los arneses de seguridad, Esme y yo nos conformamos con la ruta junior, que no sube más de nueve metros. Para hacer esto, atamos la carretilla del arnés al cable metálico que sigue todo el recorrido; si nos caemos, nos sostendrá, pero esto implica que quien salga primero se mantendrá adelante todo el recorrido. Mientras las carretillas suenan, el Simio Mutante le pisa los talones a Super Esme, pero no puede alcanzarla.

Las advertencias de Tom y Sam están justificadas. Los primeros cruces, ‘ Los Pasos del Abuelo’ y ‘ Zigzag’ (eso dicen los letreros), son bastante sencillos, tienen barandales de plástico, pero los siguientes son más complicados. ‘La Alfombra Voladora’, por ejemplo, está hecha de plataformas de maderas unidas por cables; cuando saltas, las plataformas se separan y hacen más grande el vacío. Esta parte es algo difícil para Esme y para mí, el cable para niños me estorba un poco.

A la mitad y al final de la ruta hay tirolesas. Sam nos dio un par de consejos: si vas de frente a la plataforma haz como si corrieras; si vas de espaldas usa los talones para frenar. Al contrario de las indicaciones, aterricé sobre mi costado, de la forma menos digna posible. Pero en la parte del final, de frente a la plataforma, logré un aterrizaje sin esfuerzos sobre la rampa de madera.

Mientras avanzábamos, me di cuenta de que lo que más me gustaba era la alegría del vértigo. Gracias al arnés, me pude parar a la orilla de las plataformas, como el hombre araña en un rascacielos, aunque lo que se ve en lugar de supervillanos en Manhattan son jardineros con soplahojas.

Después de unos 45 minutos, lo logramos. Esme me convence de hacer dos circuitos más. Cada vez más rápido. Cuando volvimos al tren, Esme con un sticker de Rey de la Jungla y yo con uno de Mono Travieso, los ojos de mi hija se cerraban solitos. Solo se puede “vivir una vida con aventuras” por un rato.


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