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Miércoles , 18.07.2018 / 08:12 Hoy

Las primeras damas y el Grito, cronología de estilo

Desde el esplendor de los años 70, hasta la polémica del nuevo milenio, analizamos el estilo de las primeras damas a través del tiempo

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Milenio Digital

Este martes se llevará a cabo la tercera ceremonia del Grito para Enrique Peña Nieto. Uno de los temas que más se discutirán será la elección de vestuario de Angélica Rivera. Y es que desde hace décadas, el vestido de las primeras damas es reflejo de la administración de su esposo, del clima político y económico, pero también de la personalidad de cada una.

Milenio Digital platicó con Gustavo Prado, dueño de la biblioteca sobre moda más grande del país y autor de Mextilo, el libro sobre historia de la moda mexicana más completo hasta el momento. Prado, que es profesor de moda en CENTRO, hizo un recorrido por el estilo de las primeras damas, desde Esther Zuno de Echeverría hasta Angélica Rivera.

Los años 70 y las “primeras damas folklóricas”

La esposa de Luis Echeverría fue una de las primeras damas del siglo XX con gran visibilidad. Fue también pionera en incorporar el vestuario en su ajuar diario y en el de la ceremonia del Grito. De ahí el “primeras damas folklóricas” como les llama Gustavo. “La señora Zuno de Echeverría emuló a los hombres que llevaban guayaberas y empezó a usar vestidos de varias etnias, aunque de manera moderada. Usaba vestidos blancos, de Yucatán, haciendo un guiño a la ropa tradicional mexicana,” explicó Prado.

Pero no fue hasta el siguiente sexenio que el estilo tradicional de las primeras damas tomó verdadero vuelo. Carmen Romano de López Portillo siguió los pasos de su antecesora, no sólo como marca de estilo personal, sino como fomento cultural. “La cultura era lo suyo”, dice Gustavo, “la señora organizaba conciertos, óperas y otros eventos artísticos. Además ella empezó Fonart, llevó la artesanía mexicana de vuelta a las casas elegantes del México de su tiempo”. El experto asegura que ambas mujeres estaban viviendo el eco de la generación de artistas mexicanos como Frida Kahlo y los muralistas, en los que se enalteció la creación tradicional mexicana. Así como la pintora usaba rebozos, faldas largas y blusas frescas, Romano de López Portillo incorporó prendas tradicionales a su guardarropa. “Algo como lo que hace ahora Beatriz Paredes, que usa ropa mexicana pero no de diseñador”.

Sin embargo, las primeras damas podrían haber usado diseño mexicano sin tenerlo tan claro. El modisto Ramón Valdiosera fue comisionado en los años 50 a completar los trajes típicos de los 32 estados de la República, pues no todos contaban con una indumentaria distintiva. Nuevo León, Coatzacoalcos en Veracruz y la zona del Bajío –entre otros- incorporaron sus diseños a su identidad cultural. Así, si las primeras damas eligieron trajes de estos lugares, lucieron también un Valdiosera original.

Los años 80 y 90 y sus “primeras damas opacas”

Como los 70 vieron el esplendor de la tradición mexicana en la ropa de las esposas más poderosas de la clase política, las siguientes dos décadas fueron marcadas por todo lo contrario. Aunque las primeras damas terminaron de cimentar la tradición de lucir rebozos en la ceremonia del Grito, o bien vestidos que emularon la tradición en sus diseños, más bien se distinguieron por su discreción.

Paloma Cordero de la Madrid era una mujer muy discreta, opaca”, describe Gustavo. “No brillaba en el escenario y tampoco en su forma de vestirse. Llevaba traje sastre formal casi siempre. Y creo que eso tuvo que ver no necesariamente con su personalidad, sino con el contexto histórico. A Miguel de la Madrid le tocó levantar la economía, después de la llamada “decena trágica”. No era tiempo para frivolidades, por eso Paloma era bastante discreta. Para el Grito se ponía vestidos de noche, pero oscuros y simples. Lo que sí usaba al igual que las primeras damas antes y después era rebozo”.

Cordero de la Madrid marcó la presencia de las siguientes dos mujeres que acompañaron al Presidente de México en el acto oficial. Cecilia Occelli hizo honor a la biografía que publicara Rosa María Valles Ruiz años después El encanto de la discreción en la que defiende su poca presencia pública durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Sus atuendos fueron siempre sencillos y en colores neutros. El vestido más fotografiado que usó para la Ceremonia del Grito fue uno verde esmeralda satinado, con reminiscencia en su corte a diseños mexicanos tradicionales.

En 1994 llegó a Los Pinos Nilda Patricia Velasco Nuñez que adoptó el “power suit”, ese traje sastre para mujeres que nació en los años 80 y se convirtió en uniforme de las mujeres poderosas en la siguiente década. Su estilo fue siempre simple con sus trajes de dos piezas y vestidos discretos. Nunca llevó joyas llamativas ni experimentó con su peinado. En la ceremonia del Grito de Independencia eligió vestidos con tejidos tradicionales y de nuevo, rebozos.

Las primeras damas del nuevo milenio

La discreción de la pareja del presidente dejó de ser rasgo distintivo en el sexenio de Vicente Fox. Martha Sahagún se convirtió, en palabras de Prado en “una mujer dragón”.

La pareja presidencial puso especial atención a su aspecto, comisionando al Centro de la Imagen, el museo que entonces dirigía Prado, a realizar un análisis del estilo de John F. Kennedy y su esposa Jacqueline, para intentar “transmitir la misma solidez, estabilidad y elegancia” del periodo conocido como “Camelot” en Estados Unidos.

A pesar de su admiración por Jackie Kennedy, “Martha tenía un estilo de vestir muy notorio, que reflejaba su estilo de vida. Aunque no usaba grandes marcas, sí tenía un estilo definido, propio de las mujeres de León, coherente con ser esposa de un presidente que usaba botas. Era otro tipo de elegancia.” Una elegancia que le salió cara a la primera dama. Durante la gestión de su esposo, cifras oficiales arrojaron que Martha gastó más de 300 mil pesos en ropa de lujo como la firma española Loewe. El gasto y el escándalo fueron tales, que desde entonces la primera dama paga su ropa -no es gasto público.

Con Sahagún de Fox también comenzó la colaboración de la primera dama con el alto diseño mexicano. Uno de sus favoritos fue Macario Jiménez. El diseñador también vistió en numerosas ocasiones a Margarita Zavala y creó el vestido de novia de Angélica Rivera para su boda con Enrique Peña Nieto.

Después de Martha Sahagún, su sucesora Margarita Zavala volvió a la sobriedad. “Se le agradece”, afirma Gustavo “creo que era de una elegancia quieta y silente. Acompañaba a su esposo, pero no era tan escandalosa como su antecesora”. Sin embargo, su selección de diseños par el Grito fue interesante. Llevó diseños nacionales con motivos mexicanos, como un vestido recto gris con bordados de flores blancas, o un vestido satinado azul marino con espuelas de traje de mariachi, creación de Macario Jiménez. Margarita se distinguió por usar rebozos en casi todas sus apariciones públicas y terminó por cimentar la relectura de prendas tradicionales, hechas por los creadores del alto diseño nacional.

La primera dama del “nuevo PRI”

Angélica Rivera volvió al estilo discreto de las primeras damas de los 90, con trajes sencillos y elegantes, pero replicó la polémica desatada por Martha Sahagún. “Angélica Rivera es discreta en su imagen, pero no ha podido serlo en sus gastos. La prensa se escandaliza con el costo de algunas de las piezas que ha usado. Le haría mucho bien establecer aún más nexos con otros diseñadores nacionales,” opina Gustavo.

Angélica Rivera es la que probablemente haya vestido más diseñadores mexicanos de entre todas las primeras damas. Benito Santos, de Guadalajara la vistió en la primera ceremonia del Grito de Independencia, en su primera gira por Europa y durante la más reciente visita de los Reyes de España a México. En esa ocasión, Angélica Lució dos diseños de Alejandro Carlín y uno de Alexia Ulibarri. De seguir por ese camino, Prado cree que gozaría de gran visibilidad en el extranjero, pues en su opinión, la primera dama debería ser “portavoz de nuestra idea de diseño y nuestra identidad”.

Sin embargo, su apoyo al diseño nacional no se refleja en su estilo. Angélica Rivera no hace eco de la tradición en sus atuendos, como sugiere Gustavo Prado que debería hacer.

“Angélica Rivera podría representar a la mujer mexicana actual. Me gustaría verla mezclando las distintas facetas de lo mexicano, desde lo más tradicional hasta la propuesta de los diseñadores contemporáneos. El ideal sería que se mostrara como una primera dama joven, elegante, pro positiva y culta en su idea de moda. Me gustaría verla usando un diseñador en boga y al mismo tiempo joyería de Oaxaca, cuarzos, piezas de obsidiana por ejemplo” dijo.

Sin embargo, Prado advierte sobre la sobriedad en el costo y origen de las piezas. Sugiere a la familia Obama como ejemplo a seguir. “La señora Obama usa ropa regalada en muchas ocasiones de los grandes diseñadores americanos de ahora, lo que le ha dado un gran impulso a la industria del vestido en Estados Unidos”. Sin embargo, sus elecciones de estilo no son necesariamente costosas y tampoco se extienden hacia sus hijas. “La foto de las hijas Obama bajando de un helicóptero usando H&M es muy simbólica, contra la foto de las hijas de Peña y Rivera en Dolce & Gabbanna en su visita a Inglaterra” explica Prado.

El futuro: una presidenta

“A mí me encantaría ver a una presidenta mexicana. Entonces será muy interesante analizar su estilo” dice Gustavo. “Tengo la impresión de que el mundo aún empuja a las mujeres en el poder a vestirse como hombres. Ángela Merkel, Margaret Thatcher, Michelle Bachelet, Hillary Clinton, todas han tenido que caer en lo mismo” asegura.

“Tal vez entonces empecemos a debatir también lo que usan los hombres”, que en el caso de la política mexicana es casi o más extravagante en precios que lo que usan las mujeres, aseguró el experto.

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