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Domingo , 23.09.2018 / 18:06 Hoy

Las mejores ciudades para los niños (I)

Estas urbes no solo aseguran su salud física, sino también su buen desarrollo emocional.

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Para la mayoría de los padres, la pregunta principal sobre cualquier ciudad es: ¿será un buen lugar para criar a mis hijos? Brent Toderian, urbanista en jefe de Vancouver de 2006 a 2012, tuiteó una vez sus tres criterios para hacer los centros de la ciudad amigables con la familia: “1) garantizar vivienda de tamaño suficiente para una familia; 2) asegurar guarderías, escuela y apoyos: 3) diseña el #ámbitopúblico para niños”

Pocas ciudades pasan su prueba, pues los urbanistas suelen ser hombres que no cuidan a niños, y se nota. Gil Penalosa, fundador y presidente de la organización 8 80 Cities, dice que en la mayoría de las ciudades, “encuentro parques perfectos para perros. Eso ocurre en países desarrollados. En los países en desarrollo no hay buenos parques para perros ni para niños”.

Incluso un parque urbano icónico para niños no es suficiente. Lo que más importa es una amplia disponibilidad de parques. Es menos probable que los niños utilicen un destino “más allá de 800 metros de su casa”, de acuerdo con Cities Alive, el nuevo libro de Arup, la firma de planeación y diseño urbano.

Para encontrar la mejores grandes ciudades para niños, busqué en países desarrollados y apliqué la “prueba de la paleta”, la preferida de los planificadores urbanos con conocimientos: “¿Un niño puede caminar con seguridad de su casa a la tienda, comprar una paleta y regresar a casa antes de que se derrita?”.


París


Cuando estaba creciendo en una casa en una pequeña ciudad holandesa, visitamos a una familia en París. Me sorprendió: ¿cómo podría tanta gente entrar en un pequeño piso sin luz? ¿Dónde estaba el jardín?

En la actualidad tengo esa vida. Estoy criando tres hijos en París, la ciudad más poblada de Europa. Cuando los niños juegan futbol alrededor de la mesa del desayuno en las lluviosas mañanas de invierno, siento como si viviera en un parque infantil.

Hay cosas maravillosas al criar a los hijos en París, como los viajes escolares al museo de Louvre. A los tres años, 98% de los niños franceses asisten a jardines de niños gratuitos donde la comida es tan superior a la mía que durante la cena me la pasaba hablando entusiasmado del almuerzo. Los niños franceses aprenden modales, por lo que es un placer invitarlos.

Existe una ventaja de no tener espacio privado al aire libre: todos usan el espacio público. Cuando mis hijos entran al parque local, por lo general sus amigos están allí. Los padres solíamos verlos desde bancos fuera de los juegos. Ahora que los niños son más grandes, los observamos desde el café al otro lado de la calle.

Pero París no pasa la prueba de la paleta, debido a la ausencia de reglas de conducción. Aquí, los pasos peatonales los tratan como estacionamiento e ignoran la luz roja del semáforo. Todo es tan atlético a menos que seas padre. La otra mañana, a la hora de dejar a los niños, vimos cómo un camión pasaba por la escuela en la dirección equivocada de la calle. Pocos padres aquí se atreven a dar autonomía a sus hijos. Casi nunca he visto una bicicleta infantil, excepto en un parque.

El otro aspecto negativo son los parisinos mayores, que creen que no se debería ver ni escuchar a los niños. Cuando algunos de nosotros en el edificio de departamentos pedimos una hora a la semana de juegos para los niños en el patio, los viernes por la noche, los ancianos se horrorizaron.


Londres


Cuando mi esposa le dijo a mis primos en Londres que pensaba mudar a nuestra familia de París, palidecieron de horror. Uno describió su lucha diaria para llevar a sus hijos a la escuela y después ir al trabajo como una especie de odisea distópica.

Después de muchas vacaciones familiares en Londres, me inclinaría por estar de acuerdo. Si tienes tres hijos no vives tanto en Londres como en tu vecindario particular, una vez que terminas tu viaje diario al trabajo de 75 minutos (el promedio en Londres), pero más la agotadora semana laboral, es un sufrimiento llevar a los hijos al PizzaExpress más cercano.

Después de París, es agradable tener casas y jardines, pero hacen que Londres se extienda y dependas del automóvil. Gran parte de la ciudad no pasa la prueba de la paleta.

Y para ciertas variedades de ansiedad parental, Londres supera a cualquier ciudad europea. La primera es el dinero. En el suburbio descolorido donde vive mi padre, las casas cuestan más de un millón de libras, pero la tienda más concurrida en la calle comercial local ofrece todo por una libra.

La siguiente fuente de ansiedad: la educación. Muchos padres de Londres trabajan todo el tiempo para poder pagar escuelas privadas, clases privadas o la hipoteca para estar en un área que abarca una buena escuela estatal.

Después sigue la ansiedad que provocan los tabloides británicos, que, en realidad, no tienen equivalente en el continente. En sus páginas, los terroristas pedófilos acechan cada patio de juegos. “Nos bombardean con historias de terror”, escribe Christina Hardyment en Dream Babies, “sería fácil creer que criamos a nuestros hijos en el mundo más peligroso, degenerado y pervertido desde el comienzo de los tiempos, en lugar del cuarto de siglo más saludable de la historia”. Me encanta visitar Londres, pero no tengo ningún deseo de ser padre allí.

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