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Viernes , 25.05.2018 / 06:26 Hoy

La ayuda oculta de las bicicletas

Las bicicletas con motores eléctricos ocultos podrían transformar los eventos ciclistas y las vacaciones durante la siguiente década.

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Tom Robbins

De manera objetiva, es solo el pico de una montaña, pero para los ciclistas Box Hill, en Surrey, ocupa un lugar más grande. Yo la subí cientos de veces, con tanta frecuencia que cada pequeño cambio en la pendiente, cada bache, vacío y mancha en el asfalto era dolorosamente familiar. Pero esta vez algo fue muy diferente. Superaba a Graham, mi compañero ciclista y rival de largo tiempo, después lo dejé muy atrás. Volaba hacia la colina, me tuve que inclinar sobre la bicicleta para no resbalar en las curvas. Me sentí como Lance Armstrong o Marco Pantani.

Quiero decir, me sentí como un gran montañista, pero también como una especie de fraude. Los dos usaron fármacos para mejorar el rendimiento; a mí me benefició un nuevo tipo de trampa, algo que se empieza a conocer en el mundo profesional del ciclismo como “dopaje mecánico”., el uso de pequeños, pero poderosos motores eléctricos, totalmente ocultos a la vista.

Las acusaciones de su uso en el ciclismo profesional surgieron por primera vez en 2010, cuando un video en línea presentaba al ex ciclista profesional italiano, Davide Cassani, se volvió una sensación viral. Aparecía para mostrar como una bicicleta daban vueltas por sí sola, y llegó a sugerir que el ciclista suizo, Fabian Cancellara tal vez usó un motor para alejarse del pelotón antes de ganar la carrera Paris-Roubaix de ese año.

La mayoría de los ciclistas desestimaron el video y lo consideraron una paranoica teoría de la conspiración. “Es tan tonto. No tengo palabras”, dijo Cancellara (cuya inocencia la confirmaron las autoridades deportivas). Y si bien los rumores e insinuaciones sobre el dopaje mecánico siguió circulando -un comentarista de televisión durante el Tour de France del verano pasado dijo que la bicicleta de Chris Froome parecía pedalear por sí misma- muchos aficionados todavía tratan la idea como algo chisco. Cuando Brian Cookson, presidente del organismo que gobierna el deporte, reveló que se realizaban pruebas a bicicletas para buscar motores ocultos durante el Tour de France, parecía un poco avergonzado: “Aunque este tema algunas veces provoca diversión y escarnio, sabemos que la tecnología está disponible”.

La bicicleta que vine a probar es la primera bicicleta de carreras con motor oculto de un fabricante del Reino Unido. La fabrica Electric Mountain Bikes, con sede en Somerset, se pondrá a la venta este mes bajo la nueva marca de la empresa, Goat Bikes, y se va a vender en 4,049 libras. Con un cuadro de aleación de magnesio, horquilla de carbono y cambios Shimano Ultegra, se parece a cualquier otra bicicleta de carreras de rango medio. El delgado motor cilíndrico se oculta en la parte baja de del tubo del asiento (la pieza vertical del cuadro que se extiende hacia abajo del asiento al soporte del fondo) y se conecta con el bielado.

Si bien las primeras bicicletas eléctricas tenían baterías de plomo pesadas, el uso del litio significa que la batería se puede ocultar dentro de lo que parece una botella de agua convencional. Con pequeño interruptor de plástico negro, al final de la caída del manubrio, enciendes el motor, dejas de pedalear y lo apagas. Fin del tutorial, emprendí el camino para probarla, en varios ascensos a la colina.

Las primeras impresiones fueron de un impulso muy suave (en honor a la tradición, Graham todavia me hizo pedazos en el ascenso). Pero entonces, Steve Punchard, fundador de Electric Mountain Bikes, ajustó el motor para aumentar la cadencia y todo cambió.

Hubo un impulso marcado en la velocidad pero, tal vez más importante, el poder se sintió totalmente natural. No era como sentarse en una motoneta solo viendo pasar el paisaje (¿Cuál sería el punto?). Todavía tienes que pedalear, tu ritmo cardíaco todavía aumenta; aún se siente que practicas una actividad, un deporte físico. A diferencia de las bicicletas eléctricas convencionales, cuyas grandes baterías te pueden dar un impulso poderoso por varias horas, las ocultas duran una hora, por lo que son más adecuadas para poder pasar las partes más duras de un paseo, o ayudar a un ciclista exhausto en los últimos kilometros. El motor y la batería le agregan 1.8 kilos al peso de la bicicleta, pero su manejo se mantiene sin cambios.

“Es una democratización de la experiencia de andar en bicicleta”, dice Norman Howe, presidente ejecutivo de Butterfield & Robinson, que ya ofrece bicicletas eléctricas en sus recorridos en bici en todo el mundo, aunque todavía sin motores ocultos. “Hay una ansiedad egoísta en torno a esto -de no querer admitir que necesitas ayuda- pero a medida que los sistemas se vuelven más discretos, este problema se presenta menos”.

“Serías muy ingenio si piensas que la gente no va a usarlos para participar en sportives”, dice Michael Hutchinson, ex corredor internacional y autor de Faster: The Obsession, Science and Luck Behind the World’s Fastest Cyclists (Más rápido: La obsesión, ciencia y suerte detrás de los ciclistas más rápidos del mundo). “En este momento, la tecnología todavía no está disponible, pero cuando eso cambie, alguien va a argumentar, ‘oh, bueno, me va a ayudar con mi entrenamiento. Voy a trabajar más rápido’. Entonces se convierte en un paso mucho más pequeño para estar en un sportive y pensar, ‘bueno, solo lo voy a usar un poco aquí…”.

De hecho, aunque ningún fabricante de bicicletas convencionales vende una de ese tipo, y el concepto es poco conocido en el mundo de habla inglesa, los motores y baterías que fabrica la empresa austriaca Vivax, ya se pueden comprar a través de numerosos distribuidores en Alemania, Austria y los Países Bajos. En esos países, donde el ciclismo se considera principalmente un medio de transporte diario al igual que un deporte, las bicicletas eléctricas son mucho más comunes. “Pero creo que los británicos todavía suelen considerarlas algo solo un poco distinto al cricket”, dice Hutchinson.

Aunque la invisibilidad del sistema Goat de las bicicletas eliminará cualquier estigma, todavía queda una señal, un ruido distintivo cuando se enciende el motor. Las futuras versiones probablemente sean menos ruidosas, pero incluso con el sistema actual se pueden usar mientras tienes un ascenso largo, o si quieres alcanzar al pelotón si te quedaste atrás de ellos. “Siempre va a haber algunas personas que estén dispuestas a tomar atajos”, dice Ian Holt, fundador del operador de recorridos especializados La Fuga, que lleva a cientos de ciclistas a correr en los sportives europeos cada año. “La gente empezará a sospechar mucho de los demás”.

Cuando regresé de la última curva en Box Hill, revisé mi tiempo. En el punto máximo de mi entusiasmo ciclista, subía Box Hill en siete minutos. Después, hace dos años, llegó un bebé y mi kilometraje semanal de entrenamiento cayó drásticamente de 520 kilómetros a cero. Pero aquí estaba, llegué al café en la cima de la colina con una nueva marca personal de poco más de seis minutos. En un mundo donde muchos aficionados están felices de gastar fortunas en las ruedas carbono más ligeras y el cuadro más aerodinámico, solo para reducir algunos segundos, ese el tipo de mejora de rendimiento que puede comprobar ser muy difícil de resistir.


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