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Viernes , 19.10.2018 / 21:47 Hoy

El Rey de las Colinas

Un lujoso y nuevo Waldorf Astoria espera dejar su huella en una zona llena de algunos de los hoteles más famosos de Estados Unidos.

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Ven por la vista o quédate por el facial de caviar. En una zona a la que no precisamente le falta alojamiento de lujo, el hotel Waldorf Astoria en Beverly Hills se esfuerza por llevar la opulencia y el refinamiento a nuevas alturas, literalmente, dado que con 12 pisos es uno de los hoteles más altos de la ciudad.

Con un spa que ofrece tratamientos faciales de caviar para una piel “firme” y un restaurante que sirve caviar al estilo antiguo –encima de un delicioso huevo batido– la nueva propiedad de 170 habitaciones, sin duda, hace una declaración audaz. Es, según dice el comunicado de prensa, un "hotel que pronto será icónico".

La pregunta que enfrentan los residentes y visitantes de uno de los distritos más exclusivos del mundo es si el Waldorf puede prosperar en lo que es un mercado de lujo muy abarrotado. Al otro lado de la calle está el Peninsula, al lado está el Beverly Hilton. Cerca está el gran Beverly Wilshire, que quedó inmortalizado en la película Mujer Bonita (Pretty Woman), y The Beverly Hills Hotel, donde Howard Hughes mantuvo un bungalow durante muchos años.

Luego está el Four Seasons Beverly Hills, una perenne residencia de los actores británicos más talentosos, y a pocos kilómetros, enclavado en un idílico cañón verde, el célebre Hotel Bel-Air. ¿Beverly Hills necesita otro lugar elegante para hospedarse?

Los propietarios de Waldorf piensan que hay un vacío en el mercado, después de gastar 200 millones de dólares para desarrollar el sitio en la intersección de los bulevares Wilshire y Santa Monica, a lo largo de Rodeo Drive.

“Yo diría que cualquier nueva apertura en el nivel de cinco estrellas realmente crea un nuevo tipo de expectativa”, dice de forma diplomática Luc Delafosse cuando le pregunto si la competencia será feroz. Es director general del hotel y es relativamente nuevo en la ciudad, pero profesa que se enamoró del sur de California. “Me alegro de que mis amigos de las otras propiedades de cinco estrellas vean que lo que estamos tratando de hacer aquí será bueno para Beverly Hills”.

Me reuní por primera vez con Delafosse en Jean-Georges, el restaurante del hotel, y la primera apertura en California del célebre chef francés Jean-Georges Vongerichten. El director general se mostró como una figura elegante que se deslizaba entre las mesas y preguntaba a los invitados, entre los que se encontraban, la noche que cené allí, Dr Dre y el multimillonario de medios, Haim Saban.

El hotel puede ser lo que sus propietarios llaman “la puerta de entrada a Beverly Hills”, pero el cruce de Santa Mónica-Wilshire es también uno de los puntos de más tráfico en el lado oeste de Los Ángeles. “Queríamos la ubicación que tenemos”, insiste Delafosse. “Conrad Hilton, cuando abrió el Beverly Hilton hace 60 años, dijo: 'Todo se trata de ubicación'”.

La forma triangular del Waldorf encaja en la intersección como una versión más pequeña y redonda del Edificio Flatiron de Nueva York. Las habitaciones son elegantes y con influencia del Art Deco, abrazando la tendencia de incluir tanta tecnología como sea posible.

Para los luditas -gente que se opone a la tecnología- como yo, esto significaba unos minutos frustrantes tropezando como un inepto al tratar de averiguar cómo encender las luces y la televisión. La mayoría de los controles se puede encontrar en un iPad en la habitación, mientras que un servicio personalizado de conserjería que está a disposición de los huéspedes las 24 horas del día para responder a las preguntas y brindar asistencia, algo útil que se puede solicitar a través de un mensaje de texto.

Beverly Hills no ha evolucionado al ritmo de otras zonas de Los Ángeles. Las restricciones de la división de zonas significan que no cuenta con los rascacielos del centro de la ciudad o Century City y tampoco es tan de moda como Venecia ni tan atrevido como West Hollywood. Las cosas aquí ocurren de una manera más lenta, lo que significa que un desarrollo como el Waldorf podría ser una conmoción para el sistema.

Pero creo que sus propietarios se salieron con la suya con una propiedad que añade algo bastante único en un área donde el lujo es algo dado. No me hice el facial de caviar -que unten huevos de pescado en mi cara no me parece muy atractivo- pero Jean Georges es un magnífico restaurante.

Sin embargo, el verdadero éxito es la vista, desde las habitaciones y sobre todo desde la azotea. El bar y restaurante Soho House en la zona cercana de West Hollywood comenzó una tendencia para los lugares en las azoteas de Los Ángeles, pero la gran vista del Waldorf es igual de impresionante. Ven a la puesta del sol para ver los rascacielos del centro de la ciudad a la distancia. Hay pocos lugares mejores que ver con el brillo de Tinseltown.


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