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Sábado , 22.09.2018 / 22:05 Hoy

El poder de las emociones

Aunque hay teorías que las señalan como las responsables directas de nuestro bienestar físico, la ciencia aún no ha demostrado su relación directa con nuestro cuerpo y salud.

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“Somos las únicas criaturas de la Tierra que pueden cambiar su biología por lo que piensan y sienten”, así de contundente se muestra Deepak Chopra, y así de poderosa reconoce la afectación de cada pensamiento y cada emoción sobre las células de nuestro cuerpo. La medicina ayurvédica, cimiento de la filosofía de Chopra, plantea una visión integral del ser humano, donde el cuerpo y la mente están estrechamente relacionados.

En la misma sintonía, el médico español Enric Corbera defiende la tesis de que “las emociones son el vehículo que permite conectar la mente con el cuerpo” y que ninguna experiencia es azarosa, es decir, que “nada ocurre por casualidad”, todo tiene un sentido. La bioneuroemoción, un “método de consulta humanista”, según el psicólogo catalán, demuestra que nuestra percepción de la realidad influye de tal manera en nuestras vidas, que afecta directamente en nuestra fisiología.


Lo que dice la respuesta cerebral

Más allá de estas corrientes que enarbolan las emociones como factores absolutos y responsables de nuestro estado de salud, numerosos estudios hablan de los efectos indirectos de la actitud en nuestro bienestar físico.

El doctor Abert Majó Ricart, psiquiatra en el Centro Médico Teknon-Grupo Quirónsalud, explica de una manera más cauta el papel del componente anímico en ciertas enfermedades. Al definir emoción como “un sentimiento intenso, de duración breve y de aparición normalmente inmediata que va acompañada de un cortejo neurovegetativo agudo”, nos da la pauta para entender que esta respuesta cerebral natural, tiene que jugar un papel en el aumento o reducción del riesgo de padecer afecciones cardíacas, endocrinas e infecciosas, especialmente si hablamos de emociones intensas y constantes de estrés, depresión o ira.

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El doctor Juan Wolfang Zinser Sierra, jefe del Departamento de Oncología Médica del Instituto Nacional de Cancerología, afirma que “no hay nada demostrado. Es un tema muy controversial y hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, porque se puede malinterpretar. Creo que muchos médicos tenemos la impresión de que el aspecto emocional influye, igual que muchos pacientes lo creen. Pero no hay pruebas, no se ha demostrado cuál es el impacto. Y muchas veces, si esto no se maneja bien, la gente cree que, porque tuvo un problema, porque no manejó bien el estrés, le dio cáncer. Y además le genera un complejo de culpa, como si fuera responsable de lo que le sucedió. La impresión que tenemos muchos médicos es que las personas que manejan bien el estrés, que tienen una situación emocional menos complicada, suelen tener una mejor evolución, pero esto no nos permite establecer una causa-efecto”.


¿Y el estrés?

Eunice Fabián Morales, bióloga y citogenetista investigadora del Instituto Nacional de Cancerología, señala que “las emociones son físicas por naturaleza, por lo que, obviamente, sus efectos biológicos pueden tener un impacto sobre la función fisiológica. No se trata, eso sí, de una afectación directa, y el ejemplo más claro es el estrés. Estar estresado no quiere decir que tus células van a alterarse.

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El estrés provoca cierto grado de ansiedad que te hace no comer o dormir bien, y estos cambios son los que afectan a nivel celular, lo que provocan el ‘estrés oxidativo’ sobre las células. Sin embargo, esto sucede cuando hablamos de un estado crónico, cuando la persona está sometida de manera constante e intensa a esta situación. Una de las teorías que se manejan es que esto está relacionado con el acortamiento de los telómeros y que esa puede ser la razón, por ejemplo, de que la gente que está en un estrés constante se vea mucho más envejecida. Y la evidencia que existe apunta a una relación indirecta entre estos fenómenos, por lo cual no nos podemos aventurar a explicarlo simplemente como una consecuencia inherente a las emociones relacionadas con el estrés”.

En medio de este panorama, la ciencia sigue acumulando investigaciones que comprueben que los factores emocionales afectan el riesgo de padecer enfermedades, como la de Eric Kim, investigador asociado de la Escuela de Salud pública de Harvard, en la que se reveló que las personas optimistas no solo tienen hábitos más saludables, sino que padecen menos inflamación, unos niveles más saludables de lípidos en sangre y más antioxidantes que protegen a las células. Así pues, lo que sí parece seguro es que ver el lado positivo de las cosas siempre ayudará, si no a estar más sano, sí a vivir mejor.


Que no te controlen

5 cosas que puedes hacer para que las emociones no controlen tu salud:

  • Haz ejercicio, esto ayuda a canalizar las emociones y nos hace segregar químicos cerebrales como las endorfinas que alivian el estrés.
  • Menos azúcar, más agua. Está demostrado que el azúcar altera el comportamiento y también la deshidratación.
  • Respeta tus horas de sueño. Eso te hará estar menos irritable.
  • Date permiso de enojarte o estar triste. No hagas como si nada pasara, entre más expresivo, menos riesgos de que las emociones hagan daño.
  • Medita. Seguro lo has oído pero si no sabes qué es, es solo quedarse en silencio tratando de desconectar lo que pensamos y concentrándose en la respiración, eso le da un descanso a nuestro cerebro.
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