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Jueves , 19.07.2018 / 22:03 Hoy

El mejor campo de golf familiar en Gales

Alguna vez un hospital de maternidad en ruinas, Celtic Manor se convirtió en un centro turístico de golf lo suficientemente grande como para albergar la cumbre de la OTAN.

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Neville Hawcock

Celtic Manor es como un país en miniatura al que lo dirige un gobierno benigno, pero obsesionado con el golf. Este centro turístico galés es un hotel resort de 330 habitaciones, ubicado sobre la autopista M4 rumbo a Newport.

Cuenta con centros regionales, con casas club que se esparcen por aquí y por allá, como la que se construyó cuando se realizó la Ryder Cup en 2010. También tiene una academia de golf para asegurarse de que la cambiante población de huéspedes puedan mantener la cabeza en alto en la economía global de golf. Y tiene infraestructura, con calles que conectan sus instalaciones y tres campos de golf en las 809 hectáreas de Celtic Manor con diversas zonas empinadas, boscosas, acuosas, con putting green y protegidas.

Ya pasó mucho tiempo desde 1980, cuando el empresario de tecnología, Sir Terry Matthews, el primer multimillonario de Gales, como me cuenta con orgullo un miembro del personal- compró el el hospital de maternidad en ruinas donde nació y se propuso levantarlo.

Ahora Celtic Manor se embarcó en un programa de vivienda en el que construye 10 “cabañas de cacería”, en un tramo del camino junto a la Casa club 2010. El objetivo es aumentar el atractivo del centro turístico al ofrecer alojamiento de lujo sin incluir alimentos para familias y grupos de hasta ocho personas.

El diseño de “Cacería” es para hacerte pensar en una aventura al aire libre, nada más: no creo que les cause una buena impresión si alguien se presenta con un arma y un retriever. ¿Pero es un campo de golf un buen lugar para que una familia pase el fin de semana? ¿Especialmente una que casi no practica deporte y no juega golf, exhausta después de un viaje en taxi y un viaje en tren lleno de Londres a Newport?

De hecho, ese viaje fastidioso hizo que nuestro espaciosa e inmaculada cabaña fuera más atractiva. Al igual que las cabañas vecinas, el Plucky Pheasant tenía un nombre alegremente tonto (al lado estaba: the Kooky Kestrel), su construcción era de madera en su mayoría , lo que sacudía un poco el polvo de la ciudad, y tenía mucho espacio. Creo que la nuestra podría engullir tranquilamente a la casa de la familia, pero eso pudo ser una ilusión provocada por la falta de desorden.

La sala principal era verdaderamente alta como una casa: al ver para arriba, podías ver una “V” invertida en el techo, todo en tablones pálidos, como los podrías ver en una iglesia. Tenía tres filas de ventanas también: una fachada para toda la casa de una sola habitación. Me recordó esa escena en Help! en la que los Beatles entran cada uno aparentemente separados a unas casas pero es un maravilloso enorme espacio en el interior.

Todo era un plan muy abierto: la sala se fusiona con el área de comedor, que era un gran pedazo de mesa, que se fusiona, a su vez, con la cocina, que contaba con todo el equipo que pudieras desear. También había un baño con sauna, y una especie de sala zen de juegos, amueblado con sillones bean bag, una gran pantalla y consola de juegos.

Tal vez, inevitablemente, había también un jacuzzi, que se encontraba un amplio porche frente a la sala. Pero si vas a bañarte en lujo, entonces lo haces; me encantan estas cosas. Tenía una vistas al otro lado del valle de Usk, todas las sombras de las nubes se deslizaban sobre el mosaico de los campos y granjas y pequeños bosques: y en su putting green, diminutos jugadores realizaban unas rondas.

Mientras los niños se tiraban en su habitación con indolencia digital, hipnotizados por los tutoriales de YouTube Team Fortress y las caricaturas de Adventureland, los mayores tomaban te en la tina y evaluaban diversas versiones de chorros de agua y burbujas.

Los Hunter Lodges no incluyen servicios de alimentos, pero existe la opción, más que una obligación. Puedes pedir canastas, para desayunar o para el té de la tarde o comida para llevar (pizza, fish and chips). Su costo es casi el mismo de lo que pagas en tu local de comida para llevar y son bastante buenos. Si te da hambre y te sientes sofocado, hay una canasta de carne al horno con verduras para que lo cocines tú mismo para ocho personas, con cuatro kilos de costillas con un precio de 240 libras. Eso no fue muy bueno para mi hija, que es vegetariana.

Pero los proveedores de catering llegaron con un agradable plato para ella; de hecho ni siquiera se inmutaron por mi dieta libre de gluten. (Sí, nadie nos invita dos veces a cenar).

A menos de que seas un flojo absoluto, estas opciones todavía requieren de limpiar, usar el lavaplatos y actividades por el estilo. Otra opción es llamar a un coche -hay transporte gratuito para huéspedes- y dirigirse a uno de los seis restaurantes en el lugar.

Para muchos, el principal atractivo será el campo de golf. Pero ya que ninguno de nosotros lo jugó antes, reservamos una clase de introducción para la tarde del sábado, antes del almuerzo, entramos en ambiente jugando mini-golf en un campo que imita los hoyos más difíciles del mundo y tenía el grandioso nombre de Kingdom of Legends (Reino de leyendas).

Estuve dos por debajo en el difícil green largo en Valderrama, y se abrió la emocionante posibilidad de tener de un talento latente - solo para que cerrara de nuevo cuando empezamos nuestra clase. Como el paciente profesional que es, Michael nos enseñó lo básico de agarrar el palo y dirigir la pelota, quedó claro que, al igual que las inversiones de riesgo, el éxito en el Kingdom of Legends no es una guía para un futuro desempeño. Por cada bola que veía que pasaba la marca de 100 metros, 10 salían violentamente a la izquierda o la derecha.

Sin embargo, si todavía puedes hacer un tiro impecable, y que la pelota salga obedientemente por el cielo, seguramente puedes hacer más...y asi el interés me atrapó. ¿Y si me enfoco más en mi posición esta vez? ¿O si ajusto mis dedos un poco? Mejor llevo otras 40 pelotas, o tal vez 400… en el cubículo a mi lado, un hombre y su joven hijo golpeaban consistentemente su inventario fuera de la vista; le dije que era mi primera vez pero que podía empezar a ver el atractivo. “Puedes tener la peor y desagradable ronda en la historia”, dijo, “y al final terminarás pensando, ‘¿cuándo puedo hacer esto de nuevo?’”.

No es que hicieran falta actividades: arquería, un juejgo de guerra con láser, una de esas tirolesas. Hay gimnasios, tratamiento de spa, natación, con albercas en el hotel principal y una gran casa club satélite llamada Lodge, así como salas de vapor.

Después de dos noches, me sentí limpio, relajado, resplandeciente y más ágil en comparación con la persona estresada que llegó la noche del viernes. Los niños también, después de resistir el viernes el exilio de la zona de comfort metropolitana con Wi Fi, rogábamos para que el domingo pudiera durar más tiempo. La escuela y el trabajo no nos lo permitieron, pero a medida que se alejaba el tren de Newport, no era el único que pensaba, ¿Cuándo podemos hacer esto de nuevo?”.


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