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Lunes , 18.06.2018 / 22:52 Hoy

Dos idiomas son mejores que uno

El aprendizaje de una segunda lengua trae grandes ventajas para un niño, y mientras más pronto inicie el contacto con esta, mejor.

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Paulina Martínez Castañón

Desde muy pequeño se puede iniciar con una segunda lengua, sobre todo si se aprende como el idioma natal, de manera interactiva, con dibujos, canciones y sin reglas gramaticales.

Los pequeños que son expuestos a dos lenguas diferentes (la materna y una complementaria) crecen como si tuvieran dos seres monolingües en su cerebro.

“Los niños que aprenden otro idioma empiezan a manejar los dos hemisferios cerebrales, aumentan sus habilidades de habla y psicomotoras, son niños más despiertos y absorben mejor los conocimientos”, dice Jimena Romero de Kaplan International México. “En el caso de los adultos, el aprender un nuevo idioma ayuda a retrasar enfermedades, como Alzheimer”.

En cuanto al momento ideal para empezar, mientras más pequeño, mejor, ya que el hecho de que un niño aprenda dos lenguas desde muy corta edad no representa ningún riesgo de retraso en el aprendizaje o de contaminación lingüística. “De hecho, hay niños a los que se les habla en dos lenguas diferentes desde su nacimiento y lejos de afectarles, les permite el dominio completo de ambas”, asegura Romero.

El aprendizaje de un segundo idioma ayuda a desarrollar una parte del cerebro encargada de la fluidez verbal, según un estudio realizado por científicos británicos del University College de Londres. El cerebro de una persona bilingüe tiene más materia gris que el de una monolingüe. Por eso es tan importante aprender nuevos idiomas en la edad escolar, ya que puede cambiar la estructura cerebral de los pequeños.

Métodos de enseñanza

Lo mejor es hacerlo de forma natural, es decir, no se debe obligar al niño ni apresurarlo. Lo ideal es exponerlo al idioma de manera habitual, que lo escuche constantemente y se familiarice con él. Escuchar música, ver programas de TV o películas en el otro idioma puede ser una gran oportunidad para que el niño lo aprenda mientras se divierte.

“La mejor manera de aprenderlo es de manera interactiva, a través de dibujos, canciones y juegos, trabajando mucho el vocabulario. A través de mímica, ellos entienden el contexto de lo que estás hablando”, comenta María Teresa Velázquez, coordinadora de inglés preescolar y primaria en Liceo Mexicano Japonés.

El apoyo de los papás en casa es esencial para que el niño se vuelva bilingüe. “Es importante que los pequeños escuchen mucho el idioma que estén aprendiendo, hablarlo en casa, poner música y películas”, comenta Gabriela Cajiga, master internacional en relajación y lenguaje, y directora de Proyecto Andares. “Hay papás que me dicen ‘yo no sé el idioma, ¿entonces cómo le ayudo?’. Así como los niños lo aprenden poco a poco, los papás lo pueden hacer a la par con ellos”.

Soltarse, el mayor reto

Uno de los grandes retos del aprendizaje es que el niño se “suelte” a hablar el idioma, pues aunque ya lo sepa, le da temor equivocarse. “Creo que hablar con fluidez le cuesta un trabajo enorme a los niños mexicanos y esto tiene que ver con la cultura, pues les da miedo cometer errores”, indica Velázquez.

En estos casos se recomienda fomentar la conversación dentro y fuera de clase y exponer al niño al idioma en otro país. “Hay programas escolares de homestay (estancia) de 15 días en Canadá y Estados Unidos, en donde pierden el miedo a hablar”, finaliza.

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