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Jueves , 21.06.2018 / 09:32 Hoy

Donde Dios está en todas partes: Kartitsch y los Cristos de la montaña

Recorrer los Alpes austriacos y visitar la cuna del canto tirolés, caminar por bosques húmedos y trepar a picos montañosos sobre senderos plagados de flores; todo como en un cuento de hadas y sobre los paisajes donde hace 50 años se filmó La no

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Sandra Rivera

Los primeros visos de los Alpes aparecen en el kilómetro 22 de la carretera Gailtal B111. Sin nieve sobre sus crestas, lucen igualmente imponentes. Una detrás de otra, simulando transparentes velos superpuestos, las hileras montañosas recrean un paisaje de ensoñación, una imagen de cuento fantástico surgido a partir de un sol intensamente brillante. De entre el cielo plomizo, el astro dirige sus rayos a las entrañas boscosas de abetos y abedules... Aún es verano.

Mi viaje no tiene mayor ambición que un descanso en Kartitsch. Dos semanas en este pueblo austriaco asentado en la frontera con Italia, sobre la región del Tirol Oriental. Tal cordillera abarca los Dolomitas de Lienz (al norte) y los Alpes cárnicos (al sur). Su ubicación se aprecia ideal, si acaso se antoja viajar a territorio italiano. En dos horas y media se llega en auto a Verona mientras Venecia requiere un trayecto de hora y media más.

En Kartitsch —todo parece indicar—, Dios está en todas partes. Tantas iglesias y capillas como hoteles y restaurantes. Tantos Cristos como geranios adornando las casas. Santos en lugar de monumentos. Cementerios donde yacen los caídos en la Gran Guerra.

Aquí, nadie vive sin religión. De las 822 personas censadas en 2013, prácticamente todas son católicas, a excepción de cuatro, declaradas protestantes. La presencia del Creador domina en las comunidades circunvecinas: Hollbruck, St. Oswald, Sillian, San Candido, Anras, San Nicolo de Comelico, Strassen, Sexten, Obertilliach. Procesiones a menudo. Caminatas en silencio con enormes cruces en brazos a comienzos de semana. ¿Será que las montañas, con su estática magnificencia, o el terapéutico sonido del río Gail y sus afluentes, detonan un espontáneo sentido de espiritualidad en esta gente?

No podía ser de otro modo. Los recintos sagrados erigidos en estas localidades se encuentran bajo estricta protección. La parroquia de St. Leonhard, de estilo gótico, fue edificada en 1479, su altar se con truyó en 1763 y el recinto remozado en 1830, a finales del Clasicismo. La iglesia de Nuestra Señora de Hollbruck, construida en 1680, a principios del Barroco, es considerada uno de los trabajos arquitectónicos más consistentes de la zona. De estilo gótico también, pero con interior barroco, la iglesia de St. Oswald posee en su nave pinturas con técnica al fresco secco del siglo XVII, bóveda estrellada de alta calidad pictórica. Otros edificios catalogados son las rectorías de Kartitsch y Hollbruck, varias capillas y tres cementerios de guerra.

EL VIENTO QUE PENETRA

En el Tirol Oriental se elevan 890 cumbres. De ellas, 254 sobrepasan los tres mil metros de altura. Aquí no hay forma de perderse. Senderos perfectamente definidos han sido trazados para los caminantes que en verano hacen del montañismo su actividad predilecta. Viajes verticales, viajes horizontales y hacia el interior... Julio, agosto, septiembre y octubre son los meses fuertes. Turistas alemanes, austriacos, belgas, italianos y holandeses (principalmente) vienen a caminar, andan en bicicleta, vuelan en parapente o pasean en bandada montados en sus Harley Davidson. La mayoría rebasa por mucho los 40 años. Cuerpos rollizos enfundados en ajustados trajes de cuero negro se desplazan a toda velocidad por entre los pueblos. Sus largas y onduladas coletas canas revoloteando sobre las espaldas no objetan el corazón aún deseoso de aventura.

Caminar. Catarsis de la vida... Diez horas, ida y vuelta, al pico Schustertal. Alfombras florales tapizan las montañas; variedades conviviendo en perfecta armonía: enebros, anémonas y árnicas, campanillas, cardos y azafranes, gencianas, lilas y orquídeas, amapolas, saxífragas y soldanelas, rododendros y leontopodios alpinos (o flor de las nieves), la emblemática flor de Austria, cuyo nombre original, "Edelweiss", dio título a un tema de la película La novicia rebelde, interpretado a manera de protesta contra la dominación alemana. Pronto, Edelweiss se convirtió en el segundo himno de Austria. Hace ya 50 años de eso.

Nada es fortuito. A mediados del próximo otoño, Kartitsch y Obertilliach se harán famosos. El equipo de producción de la industria Bond los eligió para grabar intrépidas escenas del agente secreto 007. Sam Mendes había decidido rodar solo en Obertilliach, pero en la Navidad pasada se trasladó al municipio vecino y lo supuso adecuado para su nueva película. "Lo cual nos complace", declaró en su momento Josef Ausserlechner, alcalde de Kartitsch. Las tomas fueron realizadas entre la segunda quincena de enero y la primera de febrero.

Con el estreno de Spectre, el 6 de noviembre, volverá la fiebre de Austria, y al Tirol Oriental llegará la fiebre Bond. Varios hoteles se han puesto de acuerdo para ofrecer a partir del próximo invierno una "suite Bond", según informó el encargado de Turismo de Obertilliach, Franz Theurl. Todo está finamente preparado para rendir este año un segundo homenaje al país donde se originó la historia de los Trapp, la familia cantora de los Alpes.

Oscuros musgos se acurrucan debajo de los árboles, buscando la oscuridad ante el día. Corrientes fluviales descienden de las montañas tornasol. Pizarras y cuarzos blancos incrustan los caminos. Superado el corazón del bosque, es posible penetrar las nubes y sentir su frescura vaporosa. En la cima, el celaje se disipa veloz... Si es tu primera visita a una cumbre montañosa, sentirás cerca el paraíso. Si se trata de una cumbre nevada, ten la seguridad de que lo es.

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