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Lunes , 15.10.2018 / 06:46 Hoy

De Washington al Gran Cañón: EU en tres semanas

Con el deseo de “algo épico”, salí de Washington, DC con mi esposa e hijos, para emprender un viaje por carretera de tres semanas y 5,600 kilómetros a través de los sitios hi

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El hombre de la agencia de alquiler de automóviles no se impresionó. “Podrías buscar algo mejor que esto, amigo”, dijo, mientras miraba al grupo de tres chicos adolescentes que esperaban con su mamá en el estacionamiento de Washington, DC. El coche compacto que reservé parecía bien para mis estándares europeos, pero ahora tenía un sentimiento de culpabilidad.

“¿Qué tan lejos vas?”, me preguntó. “San Francisco”. Ahora los otros dos miembros del personal apartaron la vista de lo que hacían para intercambiar miradas. “Está bien”, me eché para atrás. “Lo voy a mejorar”. ¿No escucharon hablar del Brexit y del desplome de la libra?

Elegimos la ruta del sur, evitamos Chicago y las Grandes Llanuras a favor de un gran giro por el sur profundo a través de Texas, para tomar lo que queda de la Ruta 66 en su viaje heroico a través de los desiertos de Nuevo México y Arizona, y terminar en las olas del Pacífico en el muelle de Santa Mónica.

Lo absurdo de Las Vegas solo se puede apreciar si pasaste las horas anteriores viendo el paisaje donde parecía que los cactus perdían la voluntad de vivir; el crisol de la creatividad criolla de Nueva Orleans solo puede comprenderse totalmente al ver el legado de opresión de la segregación en el sur.

De la misma forma, el punto de vista anglocéntrico de la historia estadounidense se sacude por un viaje que te lleva a una colonia francesa en Luisiana y una misión española en Santa Fe, sin dejar de mencionar el legado mexicano en California.

Nuestra primera parada fue en Savannah, Georgia, nuestra pequeña ciudad favorita de EU. Otras paradas estratégicas a lo largo del camino fueron Nueva Orleans, Santa Fe, Santa Bárbara y San Francisco, y un maravilloso descanso del calor en la estación de la montaña de Brian Head en Utah, nuestra base para explorar los parques nacionales y el Gran Cañón.

Wichita Falls, nuestro destino de un largo recorrido por Texas, fue lo más lejos que llegamos de nuestra zona de confort de la costa este como uno podría imaginar. Una señal nos mandaba al “centro”, pero la única cosa que vimos fue el “rascacielos más pequeño del mundo”.

No muy lejos de allí, en Vernon, Texas, nos recibió una mujer que nos aconsejó “comer y salir”, mientras maldecía su mala suerte de no seguir su propio consejo. Llevaba allí 16 años. Temíamos lo peor de Vernon, pero probablemente terminamos con el recibimiento más cálido y la mejor comida del viaje en la diminuta Herring Coffee Shop.

A lo largo de Texas, la carretera sube de forma imperceptible hasta que de repente te encuentras en el interminable cielo abierto del desierto de Nuevo México, Arizona, Utah y Nevada, tal vez la parte más impresionante del viaje.

A medida que el indicador de gasolina bajaba hacia cero en un trayecto del desierto, los nervios comenzaron a surgir en el coche, donde nuestra única botella de agua parecía una respuesta inadecuada para una posible descompostura con una temperatura en el exterior de más de 37°C. Finalmente, un aislado centro de servicio Shell llegó a nuestro rescate.

De Utah cruzamos a través del desierto al sinsentido de Las Vegas y después a Los Ángeles, llegamos al muelle de Santa Mónica a tiempo para sumergir nuestros dedos en el océano Pacífico y ver la puesta de sol, un momento romántico que se estropeó ligeramente por una estampida de personas en la playa vacía que buscaban un raro Aerodáctilo de Pokémon.

Cuando completamos nuestro viaje con un recorrido épico por la Ruta 1 de California a lo largo de Big Sur hacia San Francisco, mientras los chicos se maravillaban con las inmaculadas playas y las colonias de focas, reflexioné sobre lo que dijo John Gow. Conducir el pequeño sedán blanco con su placas de Massachusetts a lo largo de las curvas de los acantilados, parecía resumir de lo que se trata un viaje por carretera en EU: se trata de la libertad y se trata de Estados Unidos. Y al final resultó que no necesitas conducir una camioneta de cuatro toneladas para disfrutarlo.



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