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Martes , 25.09.2018 / 23:11 Hoy

Comparte tu mesa y tu comida mientras ganas dinero

¿Quieres un dinero extra? Intenta la nueva forma de economía colaborativa: 'social dining" que consiste en invitar a comer a tu casa a extraños. 

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¿Alguna vez ha sentido curiosidad de probar lo que está cocinando tu vecino, tras percibir el aroma desde el portal? Algo parecido a eso es lo que ofrecen páginas en internet que ponen en contacto a personas que dan de comer en sus casas con todo aquel que se interese.

El fenómeno conocido como "social dining", muy popular en Francia va más allá, dicen, de cocinar un menú a los huéspedes: se trata de un intercambio cultural, socializar y charlar amigablemente conociendo de primera mano a los lugareños de las ciudades en las que se encuentran, que supone la parte más ligada al turismo.

Se trata también de una alternativa a la crisis, pues la llamada "economía colaborativa" tiene cada vez más éxito en muchos sectores: como Uber, los guías turísticos, con ideas como "Freetours" o el sector hotelero con la popular aplicación Airbnb.

Las plataformas ligadas a la gastronomía como voulezvousdiner.com o VizEat, líder en el sector, son en su mayoría de origen francés y es en este país donde más éxito tienen, pero poco a poco se van abriendo paso en otros países.

VizEat, que comenzó en 2014, opera actualmente en 60 países, tiene 40,000 usuarios inscritos y 3,000 "anfitriones" en todo el mundo, según contó a Efe su responsable para el mundo hispano, Jocelyne Massicot.

El funcionamiento es sencillo, cualquier usuario puede hacerse una ficha gratuita con sus datos en la página y acceder a los ofertantes de menús caseros. En cuanto a recomendaciones, funciona de manera similar a páginas del estilo de "ebay" en el que los consumidores escriben comentarios sobre sus experiencias.

VizEat también integra un equipo responsable de velar por la seguridad de los usuarios que se inscriben examinando sus fichas, además de un seguro que da cobertura a cualquier incidencia que se produzca entre los participantes.

Los precios de las comidas son fijados por el ofertante, aunque se puede llegar a acuerdos con el huésped, incluso, sobre el menú.

El beneficio para la página viene dado por las comisiones de un 15 por ciento que se cobran a los usuarios, al estilo de Airbnb.

La creación de este proyecto -que actualmente está traducido al inglés, francés, italiano y español- fue idea de dos franceses que tras sus viajes por Perú y por China descubrieron la experiencia de compartir, "fue como una inspiración para ellos", detalló Massicot.

Este nuevo modelo de "economía participativa" abre un debate sobre la necesidad de regular esta práctica económica para algunos de dudosa legalidad.

El principal sindicato de hosteleros de Francia, la Union de Métiers et des Industries de l 'Hotelerie (UMIH), se queja de la falta de regulación fiscal y de la ausencia de garantías en cuestiones como la higiene.

"Hemos enviado ya hace dos años una queja al Gobierno de Francia y aun no tenemos respuesta sobre este asunto" declaró su presidente François Galabert.

En respuesta a esas críticas muchos representantes y usuarios de las plataformas de "social dining" insisten en que el concepto ofrece mucho más que ir a comer, que no se sienten como competencia directa de los restaurantes y que se trata de una manera libre y alternativa de disfrutar de la gastronomía que no va contra la ley.

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