Chichén Itzá y el descenso de Kukulkán

El descenso de la sombra de la serpiente, por la escalera norte del castillo, se observa al formarse por triángulos de luz invertidos que rematan en una colosal cabeza de serpiente. 
En Chichén Itzá, se puede observar el descenso de la serpiente emplumada en las escaleras de la pirámide de Kukulkán, una de los fenómenos más llamativos para los turistas
En Chichén Itzá, se puede observar el descenso de la serpiente emplumada en las escaleras de la pirámide de Kukulkán, una de los fenómenos más llamativos para los turistas (MILENIO DIGITAL)

Ciudad de México

Con motivo del Equinoccio de Primavera la asistencia a la Zona Arqueológica de Chichén Itzá se incrementa en un 400 por ciento. Los visitantes acuden atraídos por el fenómeno de luz y sombra que les permite observar cómo desciende de la pirámide de El Castillo,  la gran serpiente de Kulkulkán

El arqueólogo Marco Antonio Santos, director de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán, dice a MILENIO, que para este 21 de marzo se espera una asistencia de entre 25 mil y 30 mil personas, en su mayoría de origen extranjero. Aunque señala  que el equinoccio de primavera se ha registrado ya, este 20 de marzo a las 10:56 horas.

El descenso de la sombra de la serpiente, por la escalera norte del castillo, se observa al formarse por triángulos de luz invertidos que rematan en una colosal cabeza de serpiente, que representan el retorno del dios Kukulcán, una de las deidades más importantes de los mayas. Pues bien este acontecimiento se puede apreciar en su máxima expresión dos días antes y dos días después de la entrada de la primavera, explica el director de la zona arqueológica.

La pirámide representa el punto de inicio, de origen, el punto donde las fuerzas confluyen, el punto donde el cosmos se ve reflejado.

“Para los antiguos mayas, la pirámide de Kukulkán era un cosmograma, la representación de cómo veían el cosmos, era como traerlo a la superficie de la tierra donde habitaba el hombre, en ese sentido la pirámide era el gran monte sagrado, donde se concentraba el poder del universo”, precisa el especialista.

Las personas que visitan a Chichén Itzál, subraya el arqueólogo, “no llegan en busca de un show, acuden a ver lo que los antiguos mayas concebían en cuanto a estas fechas el inicio de la temporada de vida y de muerte, eso es realmente lo que significan para el México prehispánico los equinoccios y que no tienen nada que ver con las falsas creencias de acudir a las zonas arqueológicas  para cargarse de energía”.

Lamentablemente,  añade, esa costumbre de acudir a las pirámides de los sitios arqueológicos del país, es una tradición reciente, de los años 80, que se puso de moda y que erróneamente se continúa.

No obstante, Chichén Itzá brinda toda una experiencia cultural a sus visitantes ya que cuenta con un área central de monumentos arqueológicos, conformada por alrededor de 30 basamentos y un cenote sagrado.

 

Para garantizar la preservación de los monumentos arqueológicos el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) implementará un operativo en el que participarán 150 trabajadores del instituto y alrededor de 400 elementos de la policía estatal y federal. El sitio abrirá en un horario de 8:00 a 18:00, del 21 al 23 de marzo.

El pago único

A partir de ahora, el turista va a pagar en una sola taquilla su entrada a la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, hasta la semana pasada tenía que tenía que hacer doble fila para comprar dos boletos distintos.

La buena noticia es que ya no realizará filas interminables, anuncia el arqueólogo Marco Antonio Santos, director de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán.

Aclara que el precio que se cobra es de 182 pesos, 57 de los cuales son de la federación, manejados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y, el resto del dinero que se va a un patronato, en Yucatán, el cual tiene como fin, destinar esos recursos a la conservación de los paradores turísticos y al mantenimiento del sitio.