Desde hace 50 años le canta a ‘la Morenita’ en Cuernavaca

Cada 12 de diciembre, la señora Agustina y su familia viajan de Guerrero a Cuernavaca, Morelos, para entonar a la Virgen de Guadalupe canciones de su autoría que pasan de generación en generación.
La señora Agustina aprendió las canciones de una de sus tías y, a su vez, ella se las enseña a sus hijos y nietos.
La señora Agustina aprendió las canciones de una de sus tías y, a su vez, ella se las enseña a sus hijos y nietos. (David Monroy)

Cuernavaca

Desde hace 52 años, la señora Agustina acude ante el chapitel del Calvario, a cantarle canciones a su venerada Virgen de Guadalupe.

Todas las canciones que entona, junto a sus hijos y nietos, son composiciones de su familia y otras de su propia inspiración.

TE RECOMENDAMOS: Visitan 6.9 millones de fieles la Basílica de Guadalupe

"Yo vengo del estado de Guerrero. Yo empecé a bailarle y cantarle a la Virgen a la edad de ocho años. De ahí, nunca me he desalejado (sic), porque siento que es una manera de evangelizar... La gente me ve, entonces es una manera de evangelizar".

Agustina Juárez Calderón, es una mujer de 60 años de edad, que ha transmitido a sus hijos y nietos el amor por la morena del Tepeyac y, año con año acude al Chapitel del Calvario y a la Iglesia "Gualupita" –también en Cuernavaca- para bailarle y cantarle a la Virgen.

TE RECOMENDAMOS: Fieles le cantan las Mañanitas a la Virgen

En entrevista, rodeada de sus dos hijas, su hijo y su nieta, doña Agustina recuerda que fue en Arcelia, su pueblo, cuando las melodías que entona a la Virgen cada 12 de diciembre, tuvieron su origen en los tarareos de una de sus tías, quien –al ver crecer a sus sobrinas- las fue haciendo partícipe de las composiciones.

"Ella las fue narrando, cantando, como Dios se las daba a entender, porque ella no sabía leer ni escribir. Alguien se las escribía. Y día a día, le fuimos como complementando. Nos decía: 'niñas, vénganse para acá', y nos preguntaba: 'A ver, ¿qué le ponemos?', y cada niña decía: 'yo le pongo esto, yo le pongo el otro'. Y la señora (que le ayudaba) seguía escribiendo. Así es como nacieron nuestros cantos", relata.


(Rodeada de sus familiares, la señora Agustina visitó este 12 de diciembre a la Virgen de Guadalupe en Cuernavaca. Foto: David Monroy)

Este año, doña Agustina ya no llevó la voz cantante en el homenaje a la virgen, sino que fueron sus hijas y su nieta, pero no deja de bailar y de cantar las mismas canciones que conoce desde hace más de 50 años, tiempo en el que ha sido testigo del fervor de la mayoría de los mexicanos en estas festividades y también del impacto que ha tenido en la festividad y en la religión católicas las versiones sobre la falsedad o inexistencia de la Virgen de Guadalupe.

TE RECOMENDAMOS: Fieles llegan a la Basílica de Guadalupe hasta en tráileres

"Me duele en el alma a mí que haya personas en esta actualidad que sean analfabeltas (sic), que no sepan quién es la mamá de Jesús. Por ejemplo, yo tengo mamá, usted tiene mamá, Jesús tuvo mamá, ¿entonces de dónde venimos? A mí no me da coraje, me da mucha tristeza y se me llena el alma de tristeza que ni siquiera hace una referencia ante la Virgen".

El Chapitel del Calvario

Independientemente de ser uno de los puntos referenciales de la ciudad de Cuernavaca, este lugar pasó la historia por la agresión que sufrió por parte de radicales.

En 1934, Tomás Garrido Canabal, gobernador de Tabasco, radical, anti clerical, conocido como “El Enemigo de Dios”, estuvo en Cuernavaca con sus denominadas Camisas Rojas. En un acto más de su ataque a los monumentos católicos o simbolismos de la Iglesia, derrumbó la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Según versiones históricas, Garrido Canabal usó caballos y cuerdas para jalar la imagen y derrumbarla. El político tabasqueño se encontraba en Cuernavaca porque un día después tomaría posesión como secretario de Agricultura del naciente gobierno de Lázaro Cárdenas en 1934.



(El Calvario es el punto de encuentro para los guadalupanos en Cuernavaca. Foto: David Monroy)

El Chapitel del Calvario es uno de los lugares más conocidos y emblemáticos de la ciudad de Cuernavaca. Cada año, con motivo de las festividades guadalupanas, es punto de reunión de peregrinos y fieles que se acercan para esperar la medianoche para entonar las Mañanitas a la Virgen de Guadalupe.

De acuerdo con los historiadores, como Valentín López González y Sergio Estrada Cajigal Barrera, el Chapitel del Calvario fue construido en 1538 y es una ermita construida de piedra, que fue consagrada a la Virgen de Guadalupe el 10 de mayo de 1772, por el presbítero Lorenzo Messia y Lovo, cura de Cuernavaca.

Otras fuentes, como el códice municipal de Cuernavaca, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París, explica que, “a mediados del siglo XVI, existía ya, en el mismo punto en el que hoy se encuentra el Chapitel, un humilladero donde hacían posada los peregrinos que iban al Santuario de Chalma, pero entonces había una Cruz y no una Guadalupana, es por eso que se le llamó ‘Calvario’".

Junto al Chapitel de la Virgen de Guadalupe fue construido un templo a inicios del siglo pasado. Se llama la Iglesia de San José, y actualmente forma parte de este punto de referencia para cristianos y otros ciudadanos. De aquí parten hacia el zócalo de Cuernavaca, la mayoría de las marchas y protestas, principalmente y en los últimos años, las que reclaman justicia, el cese de la violencia y de la criminalidad.



ALEC