• Regístrate
Estás leyendo: Viernes Santo, 175 años viviendo la Pasión de Cristo
Comparte esta noticia
Viernes , 21.09.2018 / 21:11 Hoy

Viernes Santo, 175 años viviendo la Pasión de Cristo

En la Representación de la Pasión de Cristo, en la delegación Iztapalapa,quienes forman parte de esta escenificación se entregan totalmente y el dolor por la muerte de Jesús se deja ver. 

Publicidad
Publicidad

Aquí la edad y el género no son requisitos cuando la fe se lleva en la sangre. Ser parte de la Representación de la Pasión de Cristo en la delegación Iztapalapa es una fecha anhelada para los vecinos que de generación en generación buscan formar parte de la pasión y muerte de Jesucristo.

Es Viernes Santo y en la Macroplaza del Jardín Cuitláhuac el sol alcanzaba los 26 °C. Son casi dos millones de habitantes en esta demarcación. Dentro de sus ocho barrios (San Lucas, San Pablo, San Pedro, San José, Asunción, Santa Bárbara, San Ignacio y San Miguel), 165 actores y más de 500 extras participaron en el Viacrucis. Sin embargo, no todos los pobladores viven de cerca esta escenificación y algunos recorren el camino del hijo de Dios por cuenta propia.

"Tengo 18 años ya participando y este año tengo el papel de azotador, es mi primer año. Es un papel importante y ya tenía 10 años buscándolo. Son muchos los compañeros que vienen a buscar el personaje. He participado como soldado romano, guardia de los ladrones. Ser azotador es un trabajo espiritualmente sobre todo porque somos los que le vamos a dar muerte a Jesús y físicamente hay que ir a correr, comer bien", dice Valentín.

TE RECOMENDAMOS: Suspenden viacrucis en tres estados por balaceras y abejas

Frente a la iglesia de San Lucas, en la esquina de la calle de Aztecas y 5 de mayo, está Javier Enciso, de 57 años. Acompañado de sus nueve hijos y su esposa, decidió participar para cumplir una manda por la salud de su hijo Eduardo Joaquín Enciso Zúñiga, de 36 años, quien padece cáncer cerebral.

Es la primera vez que participa pese a que Rodrigo, otro de sus hijos, a sus 11 años se vistió de nazareno y decidió cargar una cruz de madera de 58 kilos para subir al Cerro de la Estrella, donde Jesús fue crucificado.

"Me gusta participar porque desde hace cuatro años lo hago. Me gusta mucho, lo más pesado es la cruz que pesa 58 kilos. No hice ejercicio y estudio el quinto año de primaria. Cuando vengo no pido nada", dice el menor.

En tanto, el señor Javier Enciso expresa que durante 40 años dirigió el operativo de la Cruz Roja aquí en la Representación de la Pasión de Cristo, pero la manda le da fuerza en su andar.

"Este año voy a cargar la cruz y subir al Cerro de la Estrella. Lo más difícil es la preparación espiritual. Soy del Barrio de San Pedro, aquí en Iztapalapa. Me mantuve la margen en la preparación, pero este año dije 'Voy a hacer la manda'".

"Para mí lo más complicado es mi salud porque soy diabético traigo alta la azúcar, pero a cumplir la manda con tal que mi hijo Eduardo Joaquín Enciso Zúñiga, de 36 años salga bien", comenta.

TE RECOMENDAMOS: Sábado de Gloria en la prehistoria

Metro más adelante y vestida con un traje café y verde está María Socorro quien a sus 50 años decidió ser acompañante de la Virgen María.

"Soy acompañante de la Virgen María. Soy voluntaria, nada más es acompañar y ya hay le pide uno a Dios por alguna situación personal que uno tiene. Es el segundo año que participo. De las cosas más bonitas que uno ve son los vestuarios y las actuaciones. Cuando azotan a Jesús siento dolor, tristeza y hasta dan ganas de llorar. Me conmueve mucho y me imagino que en la vida real peor", dice.

Son tan sólo unas cuantas voces de miles de familias que sin importar este caluroso día desde las 8:00 horas fueron testigos de la procesión de Jesús. Un Viacrucis que hoy se refrenda en un patrimonio cultural. Es Iztapalapa, es la Pasión de Cristo. Hay amor y dolor, pero la fe no dejará morir esta tradición.




irh

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.