Pobladores de Tlaltizapan crean frente para defender vestigios

Los habitantes buscan defender el resto de la zona conocida como la Mezquitera que aún no han sido destruida por la introducción del trazo de la autopista Siglo XXI.

Cuernavaca

Habitantes de este municipio determinaron organizarse en un frente de lucha para defender los vestigios arqueológicos del lugar, iniciar una investigación particular que determine el grado de afectación patrimonial que infringió la empresa que edifica la autopista Siglo XXI e impulsar una cruzada jurídica contra autoridades federales como Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por permitir la destrucción la zona histórica.

A 48 horas de que la empresa Aldesa irrumpió con maquinaria pesada en la zona conocida como La Mezquitera, área reconocida por la población como una de asentamientos prehispánicos sin estudios aún, pobladores que se han mantenido en la defensa de los vestigios desde que fueron redescubiertos por los trabajos de ingeniería, determinaron en asamblea, confirmar el comité prodefensa del lugar, y el próximo domingo -anunciaron- tendrán un estudio final del sitio, de su trascendencia histórica, de su extensión, pero también del deterioro que sufrió y que no será posible remediar, el cual será la base para su lucha, argumentaron.

El lunes por la tarde, maquinaria pesada de la empresa que construye la autopista, fue introducida a la zona arqueológica para levantar la tierra y "marcar" el lugar por donde pasará la vía de comunicación, y que según arqueólogos consultados en privado por este medio, han afectado -al menos- 23 sitios arqueológicos más, sólo en el estado de Morelos. En un video de los pobladores quedó constancia de que la maquina ingresó abiertamente al área y destruyó todos los basamentos que el INAH había trabajado y seccionado.

"Queríamos no se qué hacer... queríamos echarle tierra a la máquina, bajar al chofer, no se qué cosa, con tal de que no se destruyera lo que estaba descubierto, y no se pudo hacer nada", recordó en la reunión de pobladores Javier Rodríguez, uno de los defensores de los vestigios, quien junto a David Gálvez y otras personas, organizaron varias brigadas en las últimas semanas, para evitar que los trabajos avanzaran, mientras el INAH continuaba con los estudios.

Sin embargo, y en contrapartida con el acuerdo verbal que los pobladores y la alcaldesa de Tlaltizapan, María Cruz García Muñoz habían alcanzado, "el INAH se retiró sigilosamente del lugar, sin avisarnos, y en la tarde metieron las máquinas", dijo David Gálvez, quien fue nombrado presidente del comité pro defensa.

Durante la reunión de organización, los pobladores quedaron claros de que será una lucha larga y "contra dos monstruos: el INAH y el gobierno federal, por lo que desde ahora debemos mantenernos firmes. Defensamos lo que viene y hagamos las cosas conforme a la ley y de acuerdo a la fuerza del pueblo; ¿qué hacemos? Los invitamos para que hagamos un plan de trabajo y defendamos lo que tenemos, que es nuestro, que también es de Morelos y es de México".

Durante la reunión quedaron claros que los únicos datos con los que cuentan es que la zona guarda vestigios teotihuacanos, pues el área destruida sólo es una parte de la zona habitacional y las decenas de ruinas y vestigios arqueológicos que Tlaltizapan tiene en sus alrededores.

Margarita Alvear, maestra de primera e integrante de las brigadas de vigilancia del lugar, aseguró que el pasado 17 de julio, el INAH y los trabajadores de la empresa les impidieron el paso al cerro donde estaban los vestigios porque fue el día en que extrajeron varias reliquias y objetos que no les permitieron ver.

"Yo vi que trajeron varias bolsas de plástico y cajas de cartón, y uno de los arqueólogos me dijo que se habían llevado el entierro de un niño que habían sacado de un agujero", relató la entrevistada.

Indicó que tiene en su poder una lista de objetos que el INAH se llevó así como el número de entierros que encontraron. "Esa hoja la encontré tirada en los escombros. Nadie le hacía caso. Cuando la leímos nos dimos cuenta que tenía el numero de entierros que encontraron, que son más de diez, y una lista de lista de otros objetos".

El lugar de los vestigios es una amplia zona donde ya sólo se aprecia tierra removida. Montículos de área en diversos lugares, contrastan con el verde intenso de los montes que se encuentran alrededor. Al centro del lugar, hay un par de agujeros semitapados que es de donde sacaron un par de entierros con vasijas funerarias.

A los costados, junto a las cercas que delimitan el área, todavía es posible observar los escalones, parte de las terrazas y piedras partidas que en algún momento formaron parte de los cimientos de diversos cuartos que formaban este asentamiento humano. Ahora, además de tierra removida, se ven miles de pedazos de vasija de barro de todos tamaño, pedazos y puntas de obsidiana y algunas piedras cuya forma indican que se trataban de algún utensilio cotidiano.

La autoridad municipal

Por su parte, Edgar García, director de Patrimonio Cultural y Turismo del Ayuntamiento de Tlaltizapan, se dijo sorprendido y molesto de la acción unilateral tomada por el INAH y la empresa constructora de la autopista, ya que los acuerdos eran que el organismo público informaría sobre la culminación de los estudios y se les compartiría el dictamen apara saber si las obras podían continuar o sería necesario cambiar el trazo de la vía.

"Ninguna de esos acuerdos se cumplieron, por eso, la alcaldesa determinó exigirle al INAH información de lo que sucedió y porque decidieron actuar de forma independiente, sin avisarnos", puntualizó el funcionario, quien destacó que pese a la inconformidad de la autoridad municipal y de la población, el INAH tiene toda la autoridad jurídica para actuar como lo hizo: sin informarle a nadie.

Este medio buscó una versión de la delegación del INAH en Morelos, pero no hubo respuesta, ni tampoco una verteza para que el delegado, Victor Hugo Valencia Valera, acceda a dar una entrevista.