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Sábado , 20.10.2018 / 21:55 Hoy

“Vénganse, sí cabemos, apretados, pero sí”

Miguel Ángel Mancera dio un ‘aventón’ a una joven pareja que se encaminaba al Centro para comprar ropa para su bebé.

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Apretados, pero entraron. En 15 minutos, Miguel Ángel Mancera atendió a la directora del Instituto de la Juventud, María Fernanda Olvera, ofreció sus programas sociales a un matrimonio joven y defendió las políticas implementadas por la contaminación; todo, en el asiento trasero de un taxi eléctrico.

En medio de la crisis ambiental que vive la Ciudad de México, el jefe de Gobierno cambió la Suburban con vidrios polarizados por el transporte público y se sumó a la campaña MásXcoche. Mientras observa la calle por la ventanilla, acepta que su rutina cambió.

“Obviamente, espero un poco más a que esté el taxi, pero hay mucho más contacto con la gente, está muy bien; como ves, no son vidrios polarizados, de repente nos ven, nos saludan, alguien pide que bajes el vidrio y te dicen ‘oiga el tránsito...’”, explica dando algunos golpecitos con el puño a la ventanilla.

Ayer, al concluir un acto en el Bosque de Chapultepec, Mancera se subió al taxi, seguido por Olvera, quien tenía la misión de invitarlo a la clausura del primer Foro Internacional de Políticas Públicas Locales de Adolescentes y Jóvenes. A bordo, le mostró fotos, le explicó la importancia del encuentro y el jefe de Gobierno prometió que lo intentaría.

La conversación de asuntos oficiales terminó cuando el chofer, ya con instrucciones, hizo la parada. Se subió, por invitación de ambos funcionarios, una pareja joven con un bebé de meses que quedó en los brazos de Mancera y la directora.

“Vénganse, vénganse. Sí cabemos, apretados, pero sí”, apenas pudieron acomodarse para ir todos rumbo al Zócalo. Mancera preguntó si les quedaba el rumbo, a lo que el matrimonio respondió que iban al Centro a comprarle ropa al bebé.

Para entonces el auto circulaba sobre Paseo de la Reforma, entre el “pásame tus cosas, mano” y el “hola, bebé”, Mancera les contó que este tipo de taxi es eléctrico y que quieren que haya más de ese tipo en la capital. “Son los que queremos para la ciudad, está cómodo, no contamina, no hace ruido”.

Les dijo además que hay programas sociales específicos para los niños como el de 0 a 6 años, que ofrece cobertura total en materia de salud.

María Fernanda Olvera no se quedó atrás y le ofreció a la joven madre un apoyo para que siga estudiando; al final del viaje les tomaron sus datos.

Sobre avenida Chapultepec, con el bebé como centro de atención, el jefe de Gobierno aceptó responder a distintos cuestionamientos sobre la contaminación, el Hoy No Circula y las críticas políticas, no sin antes advertir que pagaba el taxi de su bolsa, lo que marcara el taxímetro.

“(En el taxi) Me parece que estás más con la cara hacia la gente, a mí me está resultando muy interesante esta parte y los diferentes trayectos, y, obviamente, vamos a utilizar los demás medios de transporte”, señaló.

Los 20 taxis eléctricos que hay en la ciudad son automóviles compactos Nissan Leaf, tienen una autonomía de 175 kilómetros, fueron comprados en la administración pasada y tienen capacidad para trasladar a cinco pasajeros. Para su funcionamiento es necesario recargarlos entre seis y ocho horas.

El costo de los taxis fue de 11 millones 539 mil 32 pesos, recursos que salieron de la entonces Secretaría de Transportes y Vialidad, que aportó 4 millones 640 mil pesos; del Fondo Mixto de Promoción Turística, 3 millones 480 mil pesos; la Autoridad del Centro Histórico, un millón 740 mil pesos, y del Fideicomiso Centro Histórico, un millón 679 mil 32 pesos.

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