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Viernes , 25.05.2018 / 06:53 Hoy

Una barrera más allá de la muerte

Desde lejos, Magdalena Chavarría observa la tumba de su hijo, a la cual no puede acercarse ya que la barda del camposanto se lo impide y su cuerpo, está demasiado cansado para saltarla.

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Brenda Alcalá Mejía

¿Qué se hace cuando no se puede llevar flores a la tumba del familiar, cuando no se puede ni siquiera tener un momento de intimidad cuando se le reza?

La tradición de limpiar la lápida, repintar el epitafio o llevarle mariachis a la madre que yace en el panteón Jardines del Carmen, es ya mero recuerdo o ilusión.[OBJECT]

Magdalena Chavarría tiene 71 años y desde Francisco I. Madero, acude a ver a su hijo de lejos, no tiene otra opción, pues la de brincarse como el año pasado simplemente queda en deseo, su edad, su cuerpo, no se lo permiten ya.

En el Panteón Jardines del Carmen se encuentra clausurado un sector desde septiembre de 2012, bajo el argumento de riesgo sanitario, de hundimientos y a pesar de las manifestaciones, de las movilizaciones para que les resuelvan el problema, los afectados deberán de acompañar a sus muertos desde lejos.

Algunos han optado por colocar una minilápida, otros flores en el muro que les levantaron, para evitar que los deudos pudieran acudir a este sector, a algunos no les importa la indicación de la autoridad, simplemente se brincan a pintar y hay quienes ven en este día una oportunidad de hacer negocio, pues se meten a limpiar las tumbas por encargo.

Magdalena es madre de Juan Pablo, quien se encuentra desde hace más de 15 años en el Panteón Jardines del Carmen, en un espacio que su hermana le traspasó dado lo intempestivo de la muerte de su hijo.

"Son mis demás hijos quienes saben más que yo de eso de los pagos. Yo con el dolor de ver morir a uno de ellos y a mi esposo en un periodo de 30 días me quise volver loca".

"A pesar de que vivo tan lejos, venía antes a verlo sin ningún problema, le limpiaba su tumba, le ponía sus flores, le arreglaba sus letras".

"De buenas a primeras nos levantan una barda y ya así nomas no puedo acercarme. Lo que hice fue brincarme como muchos, el año pasado todavía lo hice, ahora ya estoy muy cansada, muy agotada, pero es que ya a los 70 años no es lo mismo", señaló.

En un sector del interior, la maleza ha invadido las tumbas, los restos se encuentran entre las hierbas, en algunas de ellas el agua verde ha provocado desgajamientos en tierra y en algunas lápidas, de ahí que la Dirección de Protección Civil de Torreón, decidiera la colocación de malla ciclónica para una subdivisión.

[OBJECT]Alberto Porragas, su titular, quien comentó que la instrucción es que no se introduzcan y si lo hacen sea bajo su propio riesgo, pero en este año decidieron la subdivisión por la alta peligrosidad que representa para quienes se brincan.

Finalmente comentó que la disposición para el acceso a Jardínes del Tiempo es la misma, que se respeten los señalamientos de las tumbas deterioradas, que no corran los menores y que se atiendan las disposiciones de las autoridades.

JFR

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