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Un camino de fe guiado por la devoción cristiana

ENTREVISTA

Monseñor Luis Martín Barraza Beltrán, aseguró que tradiciones como Halloween desvirtuan el respeto hacia la trascendencia de la muerte.
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De niño Luis Martín Barraza Beltrán era callado y aislado porque le daban miedo las multitudes. De hecho era de las cosas que más le asustaban, pero afirma que en los planes de Dios estaba cambiar eso para que transmitiera su mensaje. 

A los 11 años, al ver a un padre oficiar misa lo transformó y sintió el llamado para hacer lo mismo algún día. El temor a hablar en público fue desapareciendo conforme caminó la ruta para convertirse en sacerdote.

En entrevista, el obispo habla de lo que suele haber más allá del hombre que hoy guía la Diócesis de Torreón: un fanático de la historia universal. 

Oriundo de la comunidad de Chavira en Camargo, Chihuahua, explica que es muy preciso en sus tiempos, pues durante todas las mañanas funge con una labor de oficina en el Obispado para atender al personal de parroquias o centros católicos de su comunidad, mientras que los fines de semana los aprovecha para acudir a las parroquias rurales para hacer labor evangelizadora. 

Siempre ha admitido que desde niño tuvo una vida muy disciplinada y devota por la fe católica, además de que por crecer en comunidad rural aprendió la importancia del trabajo duro y conducirse por un camino recto. 

Sin embargo, otra de las cosas que le dejó esa etapa fue conocer las tradiciones que desde niño vivo, tales como el Día de Muertos que representaba una convivencia familiar única. 

Siempre ha admitido que desde niño tuvo una vida muy disciplinada y devota por la fe católica. (Milenio Digital)

¿Cómo se vivió las festividades del Día de Muertos cuando era niño?

Esto es una cultura antes del cristianismo. En mi tierra la tradición era ir al panteón a llevar las coronas fabricadas de papel, las crisantemas y flores que incluso mi familia cosechaba. 

Uno iba arreglar las tumbas: quitar la hierba, barrer, echarles agua y ponerle la cruz o flores, de tal manera que eso llegaba a ser una fuente de convivencia. Nos emocionaba por ver a otros parientes y comer algún dulce o pan. 

LEJOS DE TRADICIONES ANGLOSAJONAS 

Barraza Beltrán no conoció sobre la noche de brujas o Halloween en su infancia, sino hasta la adolescencia que estudiaba en el Seminario.

Siempre en su natal Camargo predominaron las tradiciones mexicanas de rendir tributo a la muerte como una forma de trascendencia.

“Empecé a escuchar de eso cuando inicié mis estudios en Chihuahua y quizá en las realidades rurales tardó más en llegar. Con el tiempo noté que las mismas escuelas por cuestiones culturales pusieron barreras esas tradiciones de los espantos o fantasmas”. 

Ahora considera que esa cultura extranjera que poco a poco ganó paso en varias regiones del país, puede representar un desvío de la fe cristiana.  

“Muchos niños lo viven en la inocencia como algo divertido o curioso, pero el problema es que nos puede apartar del sentido cristiano, pues en vez de vivir la muerte como un lado constitutivo”. 

¿Ahora cómo ve la tradición del Día de Muertos? 

Sigue habiendo la mezcla del Día de Muertos como dato cultural, es decir, algo que viene de nuestras raíces precristianas y nos da razón de que el hombre tiene una misión de la trascendencia. 

Coincide muy bien con el dato revelado, pues el fundamento del cristianismo es la resurrección, no nada más como que estamos vivos en el cielo, sino como un estilo de vida de transformar el mundo poniéndolo al servicio del amor y la verdad del Evangelio. 

Barraza Beltrán comparte que su primer contacto con la muerte o que supo de eso fue a los 8 años que supo del fallecimiento de un primo en una acequia en la comunidad rural donde vivía. 

Dice que el temor a la muerte en ese entonces fue normal y que ahora es consciente de que es algo que acompaña al ser humano en su cotidianidad. 

“Fue el temor normal de niño a la muerte (...) después cambia al darse cuenta que la muerte no solamente es natural, sino también es provocada por otro ser humano”. 

Barraza Beltrán comentó que parte de su tiempo libre consiste en visitar a familias de la región lagunera. (Manuel Guadarrama)

¿Qué es lo que actualmente le da miedo al Obispo de Torreón? 

Lo que más me mueve es ir contra la acción, es decir, lo que me encomendaron de ser factor de unidad como un rumbo de Dios para un pueblo. 

Casi en una palabra es estar no siguiendo el camino de Evangelio, si me salgo de eso sería lamentable porque es mi misión ser actor de comunión.

¿Qué hace Luis Martín Barraza en su tiempo libre? 

Últimamente he tenido poco tiempo, pero me gusta leer. Las lecturas de historia me llaman mucho la atención y le doy un entré a veces a la de la Iglesia o donde estoy ahora que es mi Diócesis. 

Un día de descanso para mí es leer y rezar fuera de la presión que tengo todos los días, además de salir a comer con alguna familia. Obviamente también ir a visitar a mis familiares. 

¿Alguna película favorita? 

Una que se me quedó marcada fue la del Gladiador por la etapa de la historia. Me gustan las historias noveladas, por ejemplo la biografía de un jugador o luchador famoso que la hacen película como Gandhi. Entre las que más me han gustado últimamente está la de la Cristiada.

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