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Domingo , 27.05.2018 / 07:24 Hoy

Turistas salen de hoteles en Los Cabos

Sin embargo, la dirección de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación hizo un llamado a la población para que todavía no salgan de los refugios.

 

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AP

Residentes y turistas de la península de Baja California comenzaron el lunes a salir de los refugios y evaluar los daños causados por el huracán ‘Odila’, mientras aún llovía y el viento soplaba con fuerza sobre el área vacacional de Los Cabos.

El huracán dañó seriamente los vestíbulos y fachadas de varios hoteles, dejando ventanas rotas y calles llenas de residuos. Las ventanas del Hotel Westin estallaron en pedazos.

Sin embargo, la dirección de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación a través del Twitter lanzó un llamado a la población y turistas para todavía no salir de los refugios.

“No abandones el refugio temporal hasta que las autoridades lo indiquen, mantente informado a través de los boletines de #PC y @conagua_clima

El periódico local Tribuna de los Cabos informó que hubo algunos heridos por los cristales rotos, cortes de electricidad y semáforos que dejaron de funcionar así como un incendio en el resort Cascadas en la playa de Médano, del que no se tienen más detalles.

El huracán, que llegó a alcanzar la categoría 4 y después se degradó a 2, se desplazaba sobre la península de Baja California con vientos que llegaron a alcanzar una velocidad de 205 kilómetros por hora (125 millas por hora). El ojo del huracán se localizó a 230 kilómetros al sureste del Cabo San Lázaro según el Centro Nacional de Huracanes de Miami.

El lunes por la mañana, los vientos máximos sostenidos de la tormenta rondaban los 185 kilómetros por hora (115 millas por hora)

La zona está plagada de complejos hoteleros que se levantan entre pequeñas comunidades pesqueras y barrios humildes. Muchas de las viviendas no están preparadas para soportar huracanes.

Los meteorólogos predijeron una peligrosa tormenta con grandes olas, así como intensas lluvias capaces de provocar deslizamientos de tierra e inundaciones.

Mientras el viento huracanado sacudía las palmeras bajo la intensa lluvia, la gente descansaba o empleaba revistas para abanicarse en abarrotadas habitaciones seguras. Algunos hacían crucigramas o escuchaban música en sus teléfonos. En un hotel cerca de San José del Cabo, la electricidad se fue poco después del anochecer y un generador mantenía las luces mínimas encendidas.

"Es un poco incómodo que no tengamos otra opción que sentarnos a esperar, eso me hace sentir un poco de miedo", explicó Denise Mellor, una turista californiana que acudió a uno de esos refugios.

Las autoridades mexicanas evacuaron las zonas costeras y prepararon refugios para hasta 30.000 personas.

"Nos va a pegar, no arriesguen su vida", alertó Marcos Covarrubias, gobernador de Baja California Sur.

El centro de huracanes de Estados Unidos alertó sobre posibles inundaciones en la costa y lluvia de entre 5 y 10 pulgadas, con precipitaciones aisladas de hasta 15 pulgadas.

El domingo, agentes de policía con megáfonos recorrían las zonas vulnerables en Cabo San Lucas instando a la gente a evacuar.

"Me voy. Acá está muy peligroso. Más tarde vamos a quedar incomunicados y mi casa de madera y lámina de cartón no va aguantar mucho", dijo a The Associated Press Felipa Flores, originaria del estado de Guerrero y habitante de la colonia El Caribe, mientras guardaba sus principales pertenencias en una bolsa de plástico y alistaba a sus dos hijos para irse al albergue.

Al menos 22 vuelos fueron cancelados. Algunos turistas acamparon en el aeropuerto internacional de Los Cabos esperando salir antes de la tormenta, pero las instalaciones suspendieron todas sus operaciones al final de la tarde.

Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil en México, dijo que se habían preparado 164 albergues para hasta 30.000 personas en Baja California Sur.

Las autoridades emitieron una alerta por huracán desde Punta Abreojos a Loreto. Se declaró alerta máxima en las zonas en el camino de ‘Odila’ o cerca, y se cerraron los puertos de Baja California.

En el Atlántico, ‘Eduardo’ alcanzó la categoría 2 de huracán a primera hora del lunes, al ganar fuerza con vientos máximos sostenidos de cerca de 165 kilómetros por hora (105 millas por hora), aunque permanece muy alejado de la costa y no supone ninguna amenaza.

El centro de huracanes estadounidense señaló que el centro de ‘Eduardo’ se encontraba a 1.160 kilómetros (720 millas) al este-sureste de Bermuda, y avanzaba hacia el noroeste a 24 kilómetros por hora (15 millas por hora).

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