A 10 años, sin concluir túnel sumergido de Coatzacoalcos

Se acordó crear una comisión especial para investigar las presuntas irregularidades, castigar a los responsables, buscar que se terminara la obra, pero nunca se integró.

Veracruz


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Con un daño patrimonial reconocido de 225 millones de pesos de la cuenta pública 2012, de los casi 5 mil millones de pesos invertidos; ningún funcionario sancionado y sin visos de que reinicie la obra, el túnel sumergido de Coatzacoalcos, una vialidad de cuatro carriles por debajo del río, cumplió una década de haber comenzado su construcción.

Tres administraciones estatales y cuatro presidentes municipales de Coatzacoalcos han pasado, y el túnel no se concluye.

La Comisión Especial para el Túnel Sumergido acordada en el Congreso local para investigar los desvíos detectados, castigar a los responsables y buscar que se termine la obra, nunca se integró.

El pasado 10 de julio, el titular del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), Antonio Portilla Vázquez, informó que presentaron denuncia penal ante la Procuraduría General de Justicia del estado por presunto daño patrimonial en la cuenta pública 2012 por un monto de 225 millones de pesos, correspondientes al Fideicomiso del Túnel Sumergido de Coatzacoalcos.

La obra, que unirá a la ciudad petrolera de Coatzacoalcos con la zona industrial de Villa Allende, al sur de Veracruz, está parada a pesar de la promesa de que el próximo año estará terminado.

Tras el anuncio del Orfis sobre la denuncia penal por el desfalco en la obra, la bancada panista del Congreso estatal, que preside Julen Rementería del Puerto, solicitó una nueva revisión; sin embargo, es la fecha que la petición no ha sido siquiera considerada en el Legislativo.

En la obra se ha invertido más del doble del presupuesto proyectado inicialmente y faltan por lo menos mil millones de pesos más para terminarla, de acuerdo con lo expresado por Gerardo Buganza Salmerón, titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas.

Sobre el túnel pesan observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, evidencias de malos manejos con los recursos públicos asignados a un proyecto concesionado, y múltiples irregularidades.

La llamada “obra ejemplar en el país y en Latinoamérica” por el gobierno estatal, fue adjudicada desde 2004 y debía quedar lista en tres años, es decir en 2007.

La vialidad de cuatro carriles por debajo del río Coatzacoalcos, con una extensión de más de 3 mil metros, de los cuales casi 800 van por debajo del agua, fue entregada a las empresas Concesionaria Túnel de Coatzacoalcos, SA, y la española FCC Construcción, quienes además obtuvieron la concesión del Puente Coatzacoalcos I, de cuyo peaje obtendrían ingresos para hacer el túnel.

La obra inicialmente costaría  mil 784 millones de pesos; más tarde el presupuesto se amplió a 2 mil 66 millones y llevan invertidos 4 mil 913 millones de pesos y no está terminada.

En la última comparecencia de Buganza Salmerón ante el Congreso estatal en mayo pasado, el funcionario admitió, entre las múltiples irregularidades, el desvío de recursos, fallas estructurales en la obra, hundimientos y soportes mal hechos, al grado que comparó el túnel sumergido con la Estela de Luz y la Línea 12 del Metro.

Las empresas contratistas CAABSA, Concesiones Viales, Obras Portuarias de Coatzacoalcos y Matrix CV (agrupadas con el nombre de Cotuco) y FCC Construcción,  fueron calificadas por Buganza Salmerón como unos “bribones”, por llevarse dinero del erario, en colusión con servidores públicos a quienes prometió llamarían a cuentas.

En esa fecha los legisladores locales acordaron crear una comisión especial que nunca se integró y las investigaciones del Orfis concluyeron en la denuncia penal presentada hace dos semanas por daño patrimonial por 225 millones de pesos, del que se culpa a un funcionario menor, un simple supervisor de obra de la ex Secretaría de Comunicaciones, que hasta donde se sabe no ha sido detenido.

Ni un solo funcionario público, ni directivos o representantes de las empresas concesionarias han sido llamados a cuentas, pero tampoco ha reiniciado la obra, ni se consiguió resarcimiento, encarcelamiento o devolución del dinero mal utilizado.

La concesionaria de la obra dice no tener dinero, mientras el gobierno estatal asegura haber cumplido hasta con más de las aportaciones que le correspondían.

Desde 2009, poco después de que reiniciara la obra (en 2008), la Auditoría Superior de la Federación hizo observaciones por las diversas irregularidades detectadas.

Por el túnel sumergido, integrado por seis placas de concreto armado y pre-tensado, habrán de circular 30 mil vehículos diarios entre Coatzacoalcos y la zona industrial en Villa Allende.