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Martes , 16.10.2018 / 23:10 Hoy

Trueque en Tlatelolco

La Torre Zacatecas es un guerrero herido en la batalla de 1985, sus heridas de batalla

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La Torre Zacatecas es un guerrero herido en la batalla de 1985, sus heridas de batalla: humedad, filtraciones subterráneas y centímetros de inclinación. Sobrevive, pelea, no se derrumba a pesar de que la tierra lo mueve varias veces al año. El elevador no sirve otra vez, planeamos subir 20 litros de pulque usando una cubeta vacía con una cuerda desde la azotea, se puede romper una ventana, es el riesgo. Alguien se puede morir de un infarto en el piso 10, falta el aire, nos detenemos, un penetrante olor a humedad. Una vez medimos el tiempo en bajar simulando un temblor, cuatro minutos con 36. En el último temblor bajamos en dos minutos y segundos, el pánico apura las piernas. Abrimos la ventana para recibir la noche tlatelolca. Escucho el ruido de la avenida Flores Magón, una torre de luces me indica que la modernidad destruye la estética setentera de Tlatelolco, las luces intermitentes de Reforma no dejan de brillar toda la noche. Apagados se ven los límites con la colonia Morelos y el inicio de Peralvillo; esas colonias estaban en el plan para desaparecer barrios pobres, en 1960 existió un proyecto que contemplaba erradicar gran parte de la colonia Guerrero, San Simón, Peralvillo, Ex Hipódromo de Peralvillo, Peralvillo, Morelos, fragmentos del Centro Histórico y algunas zonas de Insurgentes Norte.

En 1964 finalizó la construcción de Tlatelolco arrebatándole sus terrenos a los trabajadores del sindicato ferrocarrilero, la palabra expropiación encubre un acto rapiñero. Revisa la historia de dolor de Tlatelolco, podrás explicarte esa atmósfera fantasmal y pesimista. La Torre Zacatecas, creación del arquitecto Mario Pani, 24 pisos, no es bella, es gris, una mole de concreto, imponente, desde aquí la ciudad puede observarse durante horas, ese hipnótico silencio cuando las ventanas están cerradas. Tal vez por eso se aferran a vivir aquí, tienen un observatorio privado en la ventana. La Ciudad de México sin cinturones de miseria, calles sucias, vecindades, es un sueño, Tlatelolco es la prueba; una enorme vecindad, la del piso de abajo justo ahora está en la puerta gritando por una gotera del vecino del piso de arriba.

Santiago Tlatelolco se construyó sobre las ruinas del centro ceremonial. Los españoles intentaron destruir una cosmogonía que hasta la fecha no entienden, monjes franciscanos en 1527 fundaron la primera iglesia dedicada al apóstol Santiago, Cortés aseguraba que se presentó en las batallas para ayudarlos, se adoró a un aburrido dios desconocido, entre 1881-1864 la iglesia sufrió muchos cambios. En 1861 fue cerrada debido a las leyes de Reforma, entre 1882 y el 83 estaba casi en ruinas, en 1884 cierra otra vez debido a su deterioro físico. El convento se transformó en cárcel militar, Francisco Villa escapó de ahí en 1912. En el año de 1945 quedó en manos otra vez de los franciscanos, Mario Pani en el 65 la restauró, construyeron torres sobre pirámides. Santiago: los dioses vengativos nunca olvidan.

Cortés no murió en Tlatelolco, sus soldados lo rescataron. No era la primera vez que se encontraba en el mercado de un pueblo guerrero como el tlatelolca el día que estuvo a punto de morir. No se reunían 100 personas, se reunían más de 40 mil personas para intercambiar semillas, verduras, perros sin pelo, liebres, metales preciosos, venados, carbón, hierbas y medicinas hechas de ingredientes naturales, pomadas, puestos equivalentes a una estética o barbería, pescados, colores para los pintores, serpientes, telas, maíz, ollas, esclavos, ya existían también los puestitos de comida que todavía se conservan en el barrio. Las armaduras metálicas de los soldados seguramente inquietaron a nuestros ancestros. No estuve ahí, la referencia directa de lo que ya mencioné son las llamadas Cartas de Relación que envío al rey Carlos I de España, V del impero romano-germánico, la organización parecía ideal: “Cada género de mercaduría se vende en su calle, sin que entremetan otra mercaduría ninguna, y en esto tienen mucha orden”, no puedo dejar de pensar en calles cercanas como República de Argentina, su organización comercial se asemeja. Todo lo encuentras en una calle, no en un mismo puesto, “hay en esta gran plaza una muy buena casa, como de audiencia, donde están siempre sentados diez o 12 personas que son jueces y libran todos los casos y cosas que en dicho mercado acaecen, y mandan castigar los delincuentes”, eso es lo que hace falta aquí y en toda la ciudad.

¿Cómo subían el pulque a las pirámides?, la voz de Jessy interrumpe mi viaje al pasado. Unos ruidos en el pasillo nos distraen, otra vez el vecino gritando a su hijo, hablamos del maltrato animal, comienza en casa, está presente en cualquier país, ciudad, persona, sin importar edad o condición económica, en todos los sitios en los que existen animales maltratados se encuentra un animal humano en un círculo de maltrato pasado, presente y futuro. No se debería dañar a otros bajo ninguna circunstancia, cuidar de los edificios, los jardines, los animales humanos y no humanos debería ser una obligación que se ejerza desde el nacimiento de cualquier especie. Somos los únicos animales que poseen un status moral; podríamos ser un taxón responsable, compasivo, protector, no depredador. El maltrato animal es indicio de que una especie no avanza, retrocede. Debo bajar 18 pisos para ir a la tienda por un galón de agua, perdí el volado. Camino a la tienda me encuentro a la MVZ Verónica Marín afuera de su local, persona comprometida con los perros y gatos abandonados de la Unidad Tlatelolco, desde niña tuvo la idea de ayudar a los animales de Valle de Chalco, su barrio. En septiembre de este año cumple cuatro años en el local 3 de la Torre Zacatecas, desde ahí, un equipo integrado por personas preocupadas, trabaja a favor de los animales maltratados y abandonados de la zona. Hacen falta manos, cualquier persona puede donar un par de horas de su tiempo a la causa, ¿cómo?, promoviendo adopciones, paseando a los siete perros que tienen en adopción. Manchitas, abandonada por su familia, tenía una fractura, la persona a cargo se cambió de departamento, ¿la solución?, abandonarla afuera del edificio. Campano y Frida, una pareja de perros preciosos que unos vecinos del barrio de Peralvillo abandonaron, se fueron de vacaciones, los dejaron en pensión, jamás regresaron. Romeo, un bóxer abandonado por una familia de la unidad. Blacky un cachorro que amarraron frente a la veterinaria en un árbol. La historia de Daisy, una perrita cuya dueña murió, la única sobreviviente de una historia cruel; la familia de Lucero, cuando ella murió llevó a todos sus perros y gatos al antirrábico pese a los deseos expresados de Lucero que suplicó que entregaran sus animales a Verónica, su amiga. No tuvo la misma suerte que Daisy, una perrita que llevaron a tratamiento a Enlaces Veterinarios, al informarle a la familia que deberían seguir un tratamiento, cuidarla, costearlo, optaron por abandonarla en el jardín del reloj, agonizó, murió de hipotermia y deshidratación.

Todos los perros y gatos que alguna vez tuvieron un humano irresponsable a cargo, hoy esperan una familia amorosa, “no me gustan los albergues, ahí casi no reciben una caricia o no reciben, están encerrados en jaulas, no estoy a favor del hacinamiento”, para Enlaces Veterinarios toda vida es importante, “el dolor está presente, no es aventarles un plato de comida, sienten el mismo dolor que nosotros, el humano inconsciente es el principal problema, no vacuna, no respeta a los animales, los abandona”, dice que a Tlatelolco le hace falta más limpieza, concientización; a Tlatelolco y a nuestra ciudad personas como ella son las que hacen falta. En la Unidad Tlatelolco existen muchas historias como la de Chalán, la persona a cargo, un acomodador de autor llamado Jorge, de la zona del edificio Juárez, murió la semana pasada, él se encargaba de cuidar, alimentar y proteger a Chalán. Los vecinos se están organizando para comprarle una casita. En el Tamaulipas estuvo durante muchos años la incansable MVZ Esther Quiroz, una mujer ejemplar, dedicada también a esterilizar, educar y rescatar, se ha mudado a la colonia aledaña para tener un espacio más grande. ¿Qué nos falta como especie?, Verónica afirma: “Nos falta amor y ser compasivos”, considerar la adopción en lugar de comprar animales es una acción que mejoraría nuestra ciudad. Personas preocupadas como Emerick Rendón, escultor, apoyan sin esperar beneficios personales, impartirá una clase de escultura en plastilina el domingo 17 de julio al mediodía en el área de jardín de la Torre Zacatecas, una clase por cuatro kilogramos de croquetas para alimentar a los rescatados que la MVZ Verónica tiene a cargo. De los 19 barrios gloriosos que existían aquí, casi no queda nada, ojalá que la comunidad rescate a Tlatelolco de sus ruinas. Si el trueque sigue vigente aquí, los tlatelolcas tienen esperanza.

* Escritora. Autora de la novela "Señorita Vodka" (Tusquets)

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