Las garitas de peaje, cajas chicas de activistas

Desde septiembre pasado, las casetas de la Autopista del Sol han sido tomadas al menos 250 ocasiones dejando ganancias de hasta 210 mil pesos por hora en el mejor de los casos.
Los maestros tomaron dos casetas de la Autopista del Sol.
Los maestros tomaron dos casetas de la Autopista del Sol. (Rogelio Agustín Esteban)

Acapulco

Durante los últimos cuatro meses, tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, las casetas en la Autopista del Sol se han convertido en oportuna caja chica para grupos sociales con las más distintas banderas, siempre bajo una máxima casi zapatista: aunque sea un delito federal, el peaje es de quien lo trabaja.

Desde el comienzo de las protestas en septiembre pasado, las casetas de dicha autopista han sido tomadas al menos 250 ocasiones, a razón de una por día en puntos como Palo Blanco y La Venta.

En Guerrero, estas casetas a las afueras de Acapulco y Chilpancingo, son de las que más incidencia de liberación, boteo e impuesto revolucionario han tenido. Con cobros que iniciaron en 20 pesos, pero que han ido escalando hasta los 100, han sido tomadas en múltiples ocasiones con el pretexto de apoyar a las familias de los normalistas.

Si bien en varios momentos han sido los propios estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos quienes las ocuparon —para llevar dinero a los familiares de los desaparecidos—, en otras aparecieron cobrando grupos paralelos sin vínculo alguno.

Entre otros que aprovecharon la oportunidad: el Partido Comunista de México, la Federación de Jóvenes Comunistas de México, el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota, la Coordinadora Estatal de Trabajadores Independientes del Estado de Guerrero, el Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero, el Frente Cívico Comunitario Lucio Cabañas, el Frente Atoyaquense, el Colectivo Ambiente Limpio, la Organización Campesina de la Sierra del Sur y el Frente Único de Normales Públicas.

De acuerdo con registros de prensa, pese a que enarbolaban la causa de Ayotzinapa, cada organización tenía también su respectiva demanda. Por ejemplo, el Partido Comunista llamó a la anulación de las reformas estructurales; la Organización Campesina del Sur pidió justicia por el asesinato de su lideresa, Rocío Mesino y los opositores a La Parota reclamaban la liberación de su dirigente, preso en un penal federal de Nayarit.

Otras causas tenían un corte menos social. La Ceteg, una organización de taxistas piratas, tomó la caseta en al menos tres ocasiones para pedir la aparición de los normalistas, pero al mismo tiempo aprovecharon para criticar el gasolinazo. Y para exigir nuevos permisos de circulación.

En la maltrecha garita de La Venta, en cuyas casetas han sido pintarrajeados cientos de grafitis, es posible ver otra de las demandas de los conductores, sin alguna relación con Ayotzinapa: "Larequi culero". Es un mensaje a José Maria Larequi, director de Transportes de Guerrero.

Si la toma de ayer en la caseta de La Venta se resolvió con la intervención de la Policía Federal, en otras se han utilizado vías menos convencionales, como un volado. El pasado 6 de enero, cuando taxistas y opositores a La Parota coincidieron en protestar en el mismo punto a la misma hora, sus representantes optaron por echar a águila o sol la decisión de quién cobraría el impuesto.

Quien controle el peaje puede ganar hasta 210 mil pesos por hora en el mejor de los casos.